My little hero

by SCOURGE XD

Capítulo 1: "El Reto"

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Todo empezó como un día como cualquier otro. Me encontraba con mis amigos en la mansión Front, después de regresar de una agotadora misión que me habían encargado. Mi amigo SunsetMax tuvo la idea de reunirnos a jugar verdad o reto, algo muy raro pues él no suele hacer ese tipo de cosas.

Pero decidí animarme, parecía divertido así que decidí participar. Fui a la sala principal donde se llevaba a cabo el juego y cuando llegué, estaban todos mis amigos dándome la bienvenida.

Marco: Que pasó, Scourge.

Carlos: Hola Score. (Amigo de aventuras)

SunsetMax: ¿Qué pasó, marica? (Amigo rival)

Cordet: Ése mi Scourge. (Mi camarada)

Juan: HeyScourge. (Mi súper compañero)

Voláti: ¿Qué pasa Scourge? (Amigo de mi compañero)

Azula: HeyScourge (Amiga rival y dj famosa)

Scorpion: Hola Scourge (Hermano de Azula)

Dekk: ¡Scourgeee! (Mi hermano)

Diestéfano: ¿Qué onda, Scourge? (Amigo de confianza)

Wolf: ¿Qué tal, primo? (Mi primo)

Eric: ...Hola (El líder de toda esta organización)

Dahaka: Hola Scourge, ¿qué pasó? (Amigo raro)

Victor: ¿Cómo estás, Scourge? (El supuesto novio de Azula)

E incluso Amy se encontraba.

Amy: Hola Scourge (Mi futura novia)

-Hey, qué onda -les respondí.

Fui al sillón y me senté listo para jugar un rato con mi familia.

-¿Listo para jugar, marica ? -me dijo Max señalándome.

-¡De acuerdo!-Le respondí con entusiasmo.

-Bien, ¿a quién le toca? -preguntó Dekk.

-Creo que le toca a Marco -respondió Carlos.

-Bien Marco, ¡te reto a comer el intento de enchiladas de Amy! -gritó Carlos soñando a Marco.

-¡Nooo! -gritó Marco.

-Eso sabe horrible, no es por mala onda Amy, pero cocinas asqueroso. Sólo Scourge es el único que come tu comida -dijo Marco asustado.

-!Cállate tonto y traga! -gritó Amy mientras lo amenazaba con su maso.

Todos empezaron a reírse, incluso Eric que no es muy fácil de hacer reír que digamos.

-Aaah, rayos Scourge, ¿cómo puedes comer lo que Amy hace? Creo que voy a vomitar -dijo Marco y corrió al baño.

-¡Años de práctica Marco, puros años de práctica! -le grité a Marco.

Pasaron y pasaron las horas. Cada uno fue haciendo un reto, algunos más manchados que otros. Ya eran las 8:39 pm, estábamos un poco aburridos y algunos se habían retirado.

-Bueno, fue divertido pero ya me tengo que ir. Tengo que ir a dar un concierto en Neo City. Amy, ¿me quieres acompañar? -dijo Azula.

-Claro, Azula -respondió Amy y procedieron a retirarse.

-Bien, bien, bien. Sólo quedamos nosotros cinco, los más hombres creo, excepto tú, Dhaka -dijo Max.

En la sala quedábamos sólo cinco: Max, Carlos, Juan, Dhaka y yo.

-Creo que ya es hora de empezar con los verdaderos retos... Bien Scourge, tengo el reto justo para tú, pendejo. Sé que en estos días no te has llevado muy bien con Azula, je, je, je. Scourge, te reto a robar los aretes favoritos de Azula y esconderlos en el bosque de al lado de la mansión .

-¿Eso es todo, Max? Creí que me ibas a dar un reto más difícil, bueno lo haré pero es el último de hoy, tengo que ir a darle unas cosas a un amigo ¿sí? -le dije a Max mientras me ponía la mochila y me encaminaba al cuarto de Azula.

(Genial, entraré al cuarto de Azula. Nunca había entrado a su cuarto, me pregunto, ¿cómo será? ) pensé.

Cuando llegué a la puerta, mi cuerpo se paralizó. No podía moverme, cerré los ojos, me sujeté y abrí la puerta. Mi corazón palpitaba cada vez más, más y más. Tenía miedo de abrir los ojos, tenía la sensación de que si abría los ojos, Azula se encontraría enfrente de mí lista para gritarme con toda su ira. Al entrar al cuarto percibí un aroma a limpio, Azula era la única que limpiaba su cuarto, pues ella no permitía que nadie entrase a su cuarto ni siquiera su propio hermano.

Abrí los ojos y vi su cuarto: estaba alfombrado de color azul fuerte, tenía discos colgando de un hilo en el techo, tenía muchos posters de varios conciertos de ella. Entré al cuarto y empecé a buscar sus aretes, busque de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba. Busqué y busqué pero no los encontré. Me percaté de algo a la derecha de su cama, había un mueble con un cuadro encima así que fui a ver el cuadro y era una foto de todos nosotros en la feria. En el marco había un grabado que decía: "Mi familia ". Mi cara se iluminó con una sonrisa, no se notaba mucho por mi casco, pero recordé que todos nosotros perdimos todo cuando llegó la guerra. Dejé el cuadro en su lugar, abrí el cajón del mueble y ¡bingo!, ahí estaban los aretes de Azula. Los tomé y me dirigí a la salida cuando escuché a alguien en caminando hacia aquí.

-Espérame Amy, iré a buscar mis aretes -escuché decir a Azula.

Rayos es Azula. Sabía que tenía que buscar un lugar para esconderme y rápido pero sólo se me ocurrió el armario. Corrí discretamente y me oculté en el mismo. Azula entró al cuarto y empezó a buscar sus aretes.

-¿Dónde están, dónde están, dónde? Bueno, no importa. ¡Amy! ¿No te importa que me cambie, verdad? -dijo Azula.

-No -le respondió Amy.

(Esto es muy malo, esto es muy malo. Bueno, no pasará nada siempre y cuando no quiera revisar su armario) pensé yo.

Azula empezaba a desvestirse hasta esta quedarse en ropa interior.

-¿Dónde está mi sostén negro...? ¡Ah, sí! Está en el armario -dijo Azula.

(¡Oh no nono, Azula abrirá el armario! A ver, suéter negro... Suéter negro... ¡Aquí está!) pensé.

Justo cuando ya había encontrado el suéter, Azula ya había abierto el armario y me estaba mirando dudosamente.

-¿Qué? ¿Se puede saber qué haces en mi armario, Scourge? -dijo Azula.

-Eh, estando aquí ¿por qué? -le respondí.

-¡Largo, muévete! -gritó Azula.

-Está bien, está bien, tranquila ya me voy -me salí del armario y me fui del cuarto corriendo.

(Woow, pensé que moriría y lo tomó muy bien) -yo pensé en ese instante.

-Hola Scourge -me dijo Amy cuando salí del cuarto.

-¿Qué tal, Amy? Je, je. Bueno me tengo que ir, adiós -le respondí y salí corriendo del lugar.

-Hey azula, creo que encontré tus aretes -dijo Amy a Azula.

-¿En serio? ¿Dónde estaban? -dijo Azula enojada.

-Ja, ja, ja, en la bolsa de Scourge -respondió Amy riendo.

-¡Descerebrado Scourge, vas a caer! -gritó Azula y corrió a buscarme.

Nunca la había visto tan furiosa.

-¡Scourge! -grito Azula muy furiosa.

En menos de 10 segundos Azula ya se encontraba detrás de mí.

-¡No, rayos! -grité y salí corriendo a todo lo que podía.

Corrí y corrí lo más que pude hasta que logré llegar a la sala, cerré la puerta y bloqueé la entrada con los sillones.

¡Cash! ¡Cash! Podía escuchar cómo Azula golpeaba la puerta con toda su ira.

-¡Dame mis aretes! ¡Dame mis aretes! -gritó Azula golpeando la puerta.

(Azula no tardará en entrar, tengo que buscar una salida a como dé lugar) pensé.

¡Cash! Los golpes de Azula cesaban más, más y más hasta que ya no se escucharon más.

(Bien, ahora puedo buscar la manera de salir. Aunque la única salida es donde entré a menos que quisiese saltar por la ventana. Es una mala idea pues estoy en el sexto piso) pensé.

-¡Scourge! Te lo advierto, creo que eres lo suficientemente maduro como para no hacerme enojar, ¿verdad? Mira, te daré cinco segundos para que abras la puerta y me des mis aretes.

¡Nunca! -le respondí antes de que contara.

-¡¿Qué?! Scourge, prepárate pues no tendré piedad de ti.

De repente, la puerta explotó y cuando el humo se disipó, veía a Azula con fuego en su cabello y su ojos.

Azula corrió hacia mí y me tomó del cuello.

-¡Dame mis aretes! -me gritó mientras me golpeaba.

-¡Qué molesto eres! Me volvió a golpear con todas sus fuerzas.

-Nunca -le respondí.

-¡Estás loco! -gritó Azula lanzándome por la ventana y

los árboles lograron amortiguar mi caída.

-¡Och ! Esto no es como el animé -dije y me levante adolorido.

-¡No te escaparás tan fácil Scourge, solo deja que me ponga ropa e iré por ti! -gritó Azula.

Aproveché la oportunidad para correr a donde podía y entonces corrí hacia un bosque. Seguí corriendo cada vez adentrándome más al bosque, cada vez que me detenía para tomar un respiro, escuchaba la vos de Azula gritándome y haciendo a un lado los árboles con sus brazos.

-¿Dónde estás, niño? No te escondas de mí, sabes que te encontraré y te castigaré... Digo, vamos no te haré nada te lo prometo.

Ya había explorado este bosque antes con mis amigos, pero nunca llegamos a este lugar. El bosque se hacía más y más lúgubre, cansado de tanto correr empecé a caminar. No había señales de Azula, así que bajé mi guardia, seguí caminando por el bosque y llegué a un risco. Estaba muy cansado y decidí sentarme un rato cuando de repente el risco se derrumbó cayendo en una cueva . Me levanté y me limpie el polvo, no tenía más opción que seguir adelante y seguí explorando la cueva.

-¿Qué diantres es este lugar? Parece un templo.

Me percaté de algo en la pared, había muchas pinturas y escritos por lo que logré diferenciar. Parecía que estaban peleando contra una especie de monstruo. En la siguiente imagen se mostraba cómo lo derrotaban como si lo estuviesen encarcelando o algo así pero estaba muy desgastada y no podía diferenciar bien las cosas.

Seguí recorriendo el templo, había más pinturas de la misma pelea y logré ver a quien se enfrentaba a ese monstruo: era un Pegaso blanco y otro negro, ambos con un cuerno y de su cuerno destellaba una luz con la que derrotaron a la criatura. No le presté mucha atención y seguí caminando. Después de un buen rato de caminar, llegué a un cuarto enorme donde en el centro se encontraba una estatua de la criatura, pero había unas esferas con unos símbolos muy extraños que rodeaban a la estatua. Era como si lo estuviesen aprisionando y enfrente de la estatua había otra de una persona. Me imaginé que era el guardián y en su mano izquierda sostenía las mismas esferas pero más pequeñas, en su mano derecha sostenía una daga aunque esto no tenía sentido, en ningún cuadro salió este tipo.

Miré la estatua de la criatura fijamente y sentía que estaba viva pues era muy aterradora. No sé por qué, pero cada vez que la miraba, recordaba los peores momentos de mi vida, momentos que nunca volveré a recordar, momentos que ojalá nunca hubiese vivido.

Logré escuchar a alguien llorar así que decidí investigar. Cuando llegué al lugar donde se escuchaban los lamentos , era Azula la que estaba llorando enfrente de otra estatua de la misma criatura.

-¿Azula, estás bien? -le dije mientras me acercaba.

-¿Bien, que si estoy bien? -respondió mientras se ponía de pie y se quitaba las manos de su rostro.

La cara de azula estaba diferente, tenía los ojos negros con lágrimas de sangre y tenía una sonrisa macabra.

-¡¿Quién eres y qué le hiciste a mi amiga?! -dije con una mirada amenazadora.

-Vamos Scourge, ¿qué acaso no me reconoces? Soy tu amiga Azula y te confesaré algo.

¡Nunca fuiste mi amigo! ¡Ja,ja,ja! Nada nunca fue real, tú nunca fuiste mi amigo. ¡Te odio, te odio Scourge! Tú nunca apreciaste nuestra amistad -dijo.

-¡Te lo volveré a repetir! ¡¿Dónde está Azula?! Ella nunca diría eso, somos una familia y nadie romperá ese gran lazo de amistad -le respondí.

-¿Dijiste amistad? ¡La amistad no existe, eso es para débiles como tú! -me gritó.

-¡El único débil aquí eres tú, intento de Azula! -le respondí.

-¿Débil? Ja, ja, ja. Te mostraré lo débil que soy -dijo mientras una fuerza oscura la levantaba llevándola al cuarto anterior.

De repente, el templo se empezó a derrumbar, seguí a la sombra hacia el otro cuarto pero era demasiada rápida. Cuando llegué, el intento de Azula estaba destruyendo las esferas que estaban alrededor de la estatua.

-Ja, ja, ja. Tu prisión ya no funcionará más Celestia. Regresaré y tomaré lo que es mío por derecho, ya no necesito este cuerpo inservible -dijo mientras salía algo de la boca de Azula.

Podía ver como algo lograba salir de la boca de Azula y el lugar comenzó a desmoronarse cada vez más y más. Corrí hacia el cuerpo de mi amiga pero el suelo se desmoronó impidiéndome el paso. El suelo se había quebrado por completo al igual que el templo y sólo quedaban las dos partes donde me encontraba y el de Azula. No podía creerlo, estábamos flotando en medio de la nada y justo abajo había un abismo oscuro. Me armé de valor, retrocedí lo más que pude, corrí y salté hacia donde se encontraba Azula. Logré llegar de milagro ya que me aferré y logré subir.

-Azula, ¿estás bien? Vamos, despierta -dije desesperado.

-Ella no despertará niño, está durmiendo y está soñando con mi mundo perfecto ja, ja, ja.

De repente, la sombra me tomó del cuello levantándome y llevándome hacia el abismo.

-Tú niño, no sabes en lo que te has metido, ¡ ja, ja, ja! Dile a Celestia que he regresado y tú ten un buen viaje espero que te duela el aterrizaje zopenco  -dijo lanzándome al abismo.

-¡Azulaaa! -grité.

Todo empezó a ponerse oscuro, cada vez más y más hasta que ya no lograba ver nada. Todo se quedó oscuro y en silencio. No sabía si seguía cayendo, o estaba muerto.

Azula, lo siento, per...perdóname.

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