Amor Brony
Capítulo 12
Previous ChapterNext ChapterMientras volaba, me di cuenta de un pequeño gran problema… No se donde queda la oficina postal
La desesperación se hacia su presa, conforme más buscaba.
-¡Caramba! ¿¡A donde está la oficina postal!? –Pensé en voz alta
-¡Ya se! –Grité
Me acerqué a un buzón y levanté la banderilla, casi de inmediato un pegaso cartero apareció dispuesto a llevarse la carta
-¡Disculpe la molestia!, pero es que necesito llegar a la oficina postal… y no se donde queda…
-Claro que si, yo lo llevo. Solo permítame recoger la correspondencia que acaba usted de depositar
-Es por eso que le pedí disculpas. No hay correspondencia que recoger… -Dije con una sonrisa tímida en la cara
-Ya veo… bueno no se preocupe. Solo no lo vuelva a hacer, ya que nos hace perder tiempo –Me dijo el cartero
-Enserio lo siento –Dije levantando el vuelo
-Sígame por favor –Me dijo. Nunca imaginé lo rápidos que son. No son tan rápidos como Rainbow Dash, pero si me dio batalla la carrera
Después de unos minutos de vuelo llegamos a la oficina postal… que estaba ubicada justamente a un costado de “Sugar Cube Corner”
-Llegamos –Me dijo
-Gra… gra… gra… gracias… sólo… déjeme… re… recuperar… el… aliento… -Expresé en mis últimos respiros
-¿Y así quiere trabajar para la oficina postal? ¡Suerte tendrá si lo aceptan como clasificador! ¡Jajaja! –Dijo el cartero riéndose
De haber tenido dedos, le habría hecho una hermosa seña
-Bueno, me tengo que ir. Suerte de todas formas –Me dijo antes de salir disparado
Apenas hube recuperado el aliento entré a la oficina
-Disculpe, estoy buscando al jefe, o al encargado –Pregunté al primer pony que se me atravesó
-Un momento por favor –Me respondió –Tome asiento si gusta –Dijo apuntando con la nariz
Voltee a donde me había apuntado para encontrarme con un sillón.
La verdad si estoy cansado, el viajecito me dejó molido. Así que fui a tomar asiento
Cuando me senté me di cuenta de lo duro e incómodo de ese sillón. De hecho creo que estaba mejor parado
-¿Si? ¿Qué se le ofrece? –Dijo un pegaso. Bastante grande de hecho.
-Yo… bueno… ¿Se encontrará Derpy Hooves? –Pregunté
-Sí, de hecho en las noches le toca clasificar –Me respondió
-¿Cree usted que la pueda dejar salir antes? –Pregunté un poco aterrado
-¡Jajaja! ¡Tu quieres que yo…! ¡Jajaja! ¡Jajaja! –Expresó entre risotadas
Aquí es cuando, nuevamente, extraño mis dedos
-No, no se va a poder –Dijo recobrando abruptamente la voz
-¡Por favor! ¿Qué puedo hacer por usted? –Pregunté por fin levantándome del sillón
-Esto es interesante… a ver chico te escucho. ¿Qué ofreces?
-Bueno… la verdad… yo no tengo mucho… Apenas voy a abrir un restaurante con Fluttershy…
-¿Un restaurante ehhh? –Se intrigó con mi frase
-¡Si! Yo le ofrezco comida gratis para usted SIEMPRE que vaya al restaurante. Claro… una vez que abra
-¿Por una vez que Derpy Salga temprano? –Me preguntó
-Bueno… dado el trato… consideraría mejor que Derpy SIEMPRE salga temprano
-No, eso no va a ser posible. –Me dijo con la cara seria
Me quedé pensando un momento, que es lo que podía hacer para sacar a Derpy
-¿Le puedo hacer una pregunta? –Expresé por fin
-Adelante
-¿Los carteros y oficinistas tienen hora de almuerzo?
-Claro que si, pero a veces los vagos se quedan tiempo de más en los restaurantes o en sus casas
-Le propongo el siguiente trato. Si usted deja salir a Derpy SIEMPRE que yo venga; yo le ofrezco comida GRATIS a usted siempre que vaya al restaurante, y aparte le ofrezco comida a domicilio con un descuento del 20%. ¿Qué le parece? –Pregunté conforme con no tener mucho dinero.
-¿Servicio a domicilio? –Preguntó intrigado
-Si, de esa manera los empleados pueden decidir comer aquí y ahorrarse la tardanza de los restaurantes. Y mientras esperan la comida, siguen trabajando
-¡Tienes un trato chico! ¡Vaya que eres hombre de negocios! –Me dijo agarrándome la pata y zarandeándola de arriba abajo
Me agitó tan fuerte que creo que me falta una pata y mi cerebro salió de su sitio
-Pero… antes de que lo sellemos. Este trato, por el momento es verbal. Como todavía el restaurante no abre, no le puedo dar un documento
-¿Documentos? ¿Qué acaso tu palabra no vale? –Me preguntó algo serio
-Yo… yo… bueno… claro que vale… pero de donde vengo… tratos así acostumbran cerrarse por escrito
-Vaya, que raro. Pero bueno. ¿Quieres que el trato empiece hoy mismo?
-De ser posible…
-¡Derpy Hooves! ¡Ya es tu hora de salida!
-¿Tan pronto señor? –Preguntó Derpy
-Si, han venido por ti, y hemos cerrado un excelente trato por ello
-¡Muchas gracias seas quien seas! –Salió repleta de alegría
-¡Hola Derpy! –Volé hacia ella para saludarla
Se me olvida que aquellos ojitos no miden bien profundidad… y… sí… chocamos… de nuevo
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