//-------------------------------------------------------// ##NULL## -by Koryvideo- //-------------------------------------------------------// //-------------------------------------------------------// "Cambios insignificantes" //-------------------------------------------------------// "Cambios insignificantes" Aquel día tuve un sueño distinto, en él me encontraba en un bosque completamente oscuro y lleno de aromas que nunca antes había experimentado, así como también plantas y animales extraños que eran apenas visibles y huían de mi presencia, aparentemente estaban asustados pero no los culpo, creo que yo también lo estaría si viera algo que no conozco caminar por mi hogar sin previo aviso. En fin, no fue más que un sueño pero en el sentí que me estaba acercando a un lugar bastante especial puesto que a pesar de ver poco, la oscuridad de ese bosque no me aterraba, de hecho no era amenazadora. Por el contrario, me hacía sentir bien, me hacía sentir extrañamente tranquilo. Fuera lo que fuera, ese sueño me había hecho despertar más temprano que de costumbre, no tenía lagañas en los ojos y no tenía el acostumbrado dolor de cuello con el que siempre amanecía, es más. No había quedado rastro alguno del cansancio del día anterior, de alguna forma había descansado como no lo había hecho desde hacía varios años. Supongo que en aquel momento le atribuía el buen sueño a la falta de tabaco del día anterior. Lo cual había sido algo involuntario, simplemente me había quedado sin cigarrillos aquel día y no contaba con el dinero suficiente para comprar más. Por otro lado pudo ser consecuencia de caminar de regreso a casa desde el trabajo, el cual se encuentra a casi 5 kilómetros de mi hogar. Una caminata o una baja en mi consumo de cigarros eran mis principales teorías. Pero fuese lo que fuese me había hecho bien, así que en aquel entonces decidiría dejar de fumar para ver si era la razón de mi reciente cambio. Por supuesto no estaba seguro de ello pero creer en eso era mejor que nada. Aquel día nuevamente bajé a la cocina de mi hogar, tomé un tazón de cereal, un insípido café instantáneo y por alguna razón decidí encender el televisor, para mi gran fortuna estaba transmitiéndose un episodio de la antigua animación My Little Poni, de cierta forma me alegré en aquél instante puesto que había pasado tiempo sin ver un episodio de la caricatura que en algún momento me había hecho feliz y que por distintos factores como por ejemplo; mi trabajo, no podía ver. Recuerdo ese día haber visto el episodio en que Fluttershy intentaba apoyar con todas sus fuerzas a Rainbow Dash en la competencia de jóvenes voladores en Cloudsdale, por supuesto el memorable instante en que Fluttershy grita y salta de emoción cuando “Dashie” (como Pinkie Pie solía llamarla) logra el “Sonic Rain Boom” me había hecho reír de una forma que no recordaba, era una risa corta acompañada de la calidez del pecho que me había hecho sentir ese momento desde la primera vez que lo había visto 4 años atrás. De cierta forma me sentía optimista y por alguna razón tenía ganas de vivir aquel día, día que debo mencionar era igual al resto de los días que viví antes puesto que al salir de casa noté que no había cambiado nada en el mundo. Las noticias aún reportaban conflictos, asesinatos en la ciudad y protestas en los pueblos. Las calles continuaban sucias, los vagabundos aún olían a mierda y los autos aún hacían sonar exasperadamente sus bocinas. Todo era como normalmente era, pero yo no me sentía de la misma manera que siempre, por alguna razón me sentía bien a pesar de continuar en el mismo lugar que odié durante mis más recientes años. En el trabajo de oficina al que estaba acostumbrado estaban las ya comunes facturas y recibos traspapelados que tenía que ordenar, se encontraban los arreglos que debía elaborar y se encontraban las movidas corruptas que debía ocultar, sin embargo aquel día lo había hecho todo más rápido que nunca, lo había hecho de manera sencilla y sin enfadar. Ciertamente ese día me sentía bien, parecía que el mundo había mejorado para mí o si es más correcto decirlo: Yo había mejorado en el mundo. Mientras caminaba de regreso a mi hogar noté que la noche comenzaba a brillar un poco más de lo que acostumbraba, el alumbrado público brillaba mas y el parque por el que solía pasar durante las noches se encontraba limpio, había ardillas rondando por los caminos del parque y se escuchaba a algunos pájaros silbar, parecía haber primavera en ese pequeño parque que el día anterior se veía sucio y abandonado. Era algo digno de admirar y por supuesto era algo difícil de creer. ¿Lo habrá hecho un trabajador del gobierno?-Me pregunté, claro que no.  De haber sido así pudo haber escondido la basura un poco y reportar la tarea como terminada, no es como que el gobierno se preocupe mucho por los parques de esta zona de la ciudad en la que solo viven ancianos-Conteste mi propia pregunta silenciosamente. ¿Quién será el responsable de haber hecho esto? ¿Quién pudo haber tenido la voluntad de limpiar y arreglar el parque? Me pregunté repetidas veces en aquella noche, no podía irme sin hacer algo para agradecer ese gesto público que si bien no estaba dirigido a mí, me había hecho sentir bien. Sin ideas en la cabeza saqué un pequeño papel y un trozo de cinta adhesiva de mi maleta. En el papel escribí con un viejo bolígrafo un insípido “Gracias” y lo pegué en una banca que se encontraba debajo de un enorme árbol. Después de hacer eso continúe mi camino y llegue a casa más rápido de lo que normalmente lo hacía. Como si volviese a ser un niño que corre emocionado a casa cuando sus padres lo llaman. Aquella noche en cama no pude evitar derramar una lagrima de mi ojo derecho, aquel día había sido  increíblemente bello para mí y por supuesto el parque había hecho de mi caminata algo verdaderamente especial, esa noche dormir se me facilitaría. //-------------------------------------------------------// "Un maravilloso hallazgo" //-------------------------------------------------------// "Un maravilloso hallazgo" Había tenido el mismo sueño de la noche anterior, por supuesto recordaba la sensación del bosque desconocido, recordaba los sonidos y el delicioso aroma a naturaleza, pero algo había cambiado. Mi sueño de la noche anterior ahora involucraba un claro en el bosque, en él había visto una figura femenina sentada en las raíces de un enorme árbol, estaba lejos de mí y yo por alguna razón no me podía acercar a ella. La chica aparentemente tenía unos 17 años de edad, lucía joven, feliz e inocente. Tenía cabellos de color amarillo, sus ojos reflejaban destellos de diamante color azul y tenia puesta una larga blusa rosa, se le podía escuchar cantar una canción pero no podía entenderla, de cierta forma no podía alcanzarla ni a ella ni al significado de su canto. Solo podía admirarla y por supuesto en el momento que notó mi presencia ella desapareció y de esa manera me hizo despertar de forma abrupta de mi sueño. En esta ocasión tenia lagañas en los ojos, señal de las lagrimas que derramé la noche pasada antes de dormir y por alguna extraña razón estaba abrazando una almohada entre mis brazos. El dolor de cuello había regresado y nuevamente mi boca sabía a cenicero a pesar de no haber fumado el día anterior. Nuevamente el desayuno volvió a ser insípido y el café nuevamente me supo a tierra, en las noticias reportaban muertes  y que el país continuaba teniendo protestas por todos sus estados. Posteriormente intenté buscar el canal en que había visto la mañana anterior el episodio de My Little Poni para dar un poco de alegría a mi día pero no tuve suerte, la verdad era que el día anterior me topé con el canal por coincidencia y por coincidencia el programa era transmitido, por lo cual este día no había corrido con la misma suerte. Por supuesto terminé con mi desayuno, lavé mis trastes y me alisté para ir a trabajar como normalmente lo hacía. Aquel día era sábado por lo cual solo trabajaría medio día, tendría tiempo para mí mismo y podría mantenerme despierto hasta tarde. Nuevamente salí temprano de casa y decidí caminar hacia el trabajo a pesar de que me tomase más de 1 hora llegar, el trayecto en esta ocasión era diferente, los autos estaban extrañamente silenciosos y las calles tenían una menor cantidad de basura en ellas. Los indigentes no estaban y la gente caminaba más ordenadamente por las calles, nada que ver con el habitual ajetreo de las mañanas al cual estaba acostumbrado. Nuevamente llegué al trabajo y noté que no había nadie en el, aparentemente el resto de la gente se había tomado el día libre y yo al tener la llave que me permitía el acceso al edificio era el único en el trabajo; en ese momento supuse que no habría ninguna tarea para mí por lo cual decidí perder el tiempo paseando por las oficinas aledañas a la mía, en ellas noté que tenía varios compañeros de trabajo de los cuales no conocía ni sus nombres ni el sonido de sus voces. Algunos de ellos tenían hijos y una familia estable, otros presumiblemente eran divorciados, puesto que en algunos escritorios era visible el retrato familiar y en otros solo un retrato de dos personas, un joven y un adulto. Sin embargo después de haber visto eso decidí regresar a mi oficina y en ella noté que mi trabajo estaba casi terminado, coincidencialmente algunas de las facturas se encontraban ordenadas así que fue rápido terminar el trabajo, no me había tomado más de 40 minutos lograrlo, 1 hora si cuento el tiempo que perdí merodeando entre las oficinas cercanas. Al terminar bebí un poco de agua del dispensador del despacho del jefe y después salí rápidamente del lugar. Mientras caminaba de regreso a mi hogar un pequeño momento de duda abordó mi mente, ¿Alguien habrá notado el papel que deje aquella noche en el parque? ¿Y si el responsable me contestó? Tengo mucho tiempo, creo que puedo comprobarlo por mí mismo, me dije mientras caminaba sin rumbo alguno pues mi duda me había hecho desviarme del camino usual. Antes de darme cuenta me encontraba perdido y mi sorpresa fue aún mayor al notar que la calle en que me había metido por mi distracción estaba completamente vacía, pero no era el tipo de vacío que asusta a la gente, por el contrario era un vacio pacifico; en ella había un par de edificios altos de arquitectura antigua y en la planta baja tenían unas pequeñas tiendas que parecían estar abiertas. Por alguna razón decidí continuar en esa calle a pesar de nunca antes haberla transitado, ya sea por pereza o por apatía no la conocía y ahora que estaba en ese lugar decidí visitar la primera tienda que vi abierta, después de todo tenía tiempo libre y verdaderamente no sabía dónde me encontraba. En aquella tienda había muchos cachivaches viejos, algunos deteriorados por el tiempo; la mayoría eran antigüedades del tipo ochentero, rocolas, tocadiscos y uno que otro vinil viejo, nada realmente interesante. Mientras merodeaba por los pasillos de esa particular tienda noté que el encargado era un joven de aproximadamente 15 años de edad, se le veía aburrido y sobre todo se le veía apático, como si mi presencia ahí no fuera bienvenida. Decidí ignorarlo y continúe buscando algo interesante que ver y mientras caminaba noté que había varios peluches viejos apilados en una caja enorme, sin alguna una razón aparente decidí husmear en aquella caja como si fuese a encontrar algo interesante o algo que quisiera comprar. “Soy un adulto ahora, no es que los peluches vallan mucho conmigo”-dije en mi cabeza mientras continuaba moviendo varios muñecos. En aquella caja encontré muchos osos, uno que otro perro y algunos muñecos de trapo viejos que parecían haber sido hechos a mano tiempo atrás. Cuando accidentalmente volqué la caja entera y los peluches cayeron al suelo noté una pequeña pata azul que se escondía por debajo de los cuerpos de muchos peluches. -Por favor que no sea un horrible oso azul-imploré mientras escarbaba entre los muñecos. Ahí fue cuando sentí haber encontrado un tesoro que no había podido conseguir años atrás, era un peluche de Raibow Dash, era exactamente como recordaba haberlo visto en internet hace mucho tiempo. Por supuesto lo tomé entre brazos y lo apretujé como si fuese un niño con regalo nuevo, obviamente habiendo encontrado a Dashie decidí buscar por el resto de las chicas, me había emocionado a un nivel increíblemente alto puesto que los peluches buenos de My Little pony eran escasos y poco valorados, no dudé de la posibilidad de encontrar a algún otro poni. Tras 10 minutos de búsqueda finalmente me di por vencido, había sido una bella coincidencia encontrar a Rainbow a pesar de estar dañada y un poco sucia, por supuesto me hubiese encantado encontrar al resto pero en ese momento ya me consideraba feliz. Inmediatamente después de acomodar el desastre que había provocado me dirigí al chico del mostrador y le pregunte por el precio del peluche. El chico por supuesto no me contestó, por el contrario se quedo callado y me miró a los ojos con una expresión apática en el rostro, aparentemente no me podía escuchar por que tenía puestos unos auriculares así que decidí preguntar una vez más y nuevamente no recibí respuesta. Sin pensarlo decidí poner un billete de 100 pesos sobre el mostrador y el chico no respondió, solo hizo un gesto molesto en el rostro y emitió un tronido con la boca, en ese entonces yo no pensaba en su maleducada forma de ser, mucho menos pensaba en algo mas que llevarme a Rainbow Dash a casa, así que inmediatamente dejé un billete de 500 y salí rápidamente de la tienda. El dinero bien o mal gastado había merecido la pena, es decir: Yo un hombre de 22 años había estado emocionado al encontrar dicho peluche e incluso estuve dispuesto a pagar un monto excesivamente caro por él sin que me importase lucir ridículo ante un chico menor que yo. Más tarde mientras caminaba de regreso a mi ruta usual para llegar a casa noté que estaba a punto de anochecer, aparentemente me había tomado más tiempo del que pensé estar en esa tienda. Tiempo bien invertido-Me dije a mi mismo en voz alta mientras caminaba por la calle como si tratara de justificar mis acciones de aquel día. Nuevamente recordé la duda que me llevo a dicha tienda y a mi maravilloso descubrimiento. Lo mejor será que camine hacia el parque, pensé. Y mientras lo hacía no podía dejar de abrazar mi maleta, para cuando me di cuenta ya estaba en el parque y me encontraba parado frente a la banca en que había puesto la nota, por supuesto la nota no estaba en ese lugar, podría atribuírselo al viento o quizás algún animal se lo habría robado. Pero me sentía bien, quería creer que el responsable se había llevado la nota y podía considerar ese día como un buen día, por otro lado debido a toda la caminata innecesaria que había hecho decidí tomar asiento y mirar hacia donde la banca apuntaba, lo único que podía ver eran anuncios espectaculares viejos y rotos, no era la mejor de las vistas pero no me parecía mala. Fue entonces cuando decidí sacar de mi maleta el peluche de raibow dash y abrazarlo entre mis brazos, el peluche no tenía un significado sentimental para mí. Al menos no en ese momento pero sentí esa ocasión como perfecta para mirar de último minuto la roja puesta de sol que se apreciaba atravez de la publicidad. Una vez llegada la noche no pude evitar acercar mi cabeza a la del peluche y olfatearlo, de cierta forma y sé que la expresión suena vieja a estas alturas; me sentí como un niño nuevamente. Su olor no era desagradable a pesar de estar sucio, por el contrario no pude evitar reír al darme cuenta de que el olor era parecido al del algodón de azúcar y sin pensarlo dije en voz alta: “Creía que me encontraba con Rainbow Dash no con Pinkie Pie.” Inmediatamente escuché un pequeño sonido oculto en el parque, en aquel momento no lo logré identificar, pero lo cierto es que era un sonido que emanaba ternura. Después de ese momento me levanté del asiento, guardé a Dash en mi maleta y comencé a caminar hacia casa. Una vez en ella decidí lavar el peluche. Encendí mi lavadora, la calibré para que lavara con cuidado y no maltratara a Dash, posteriormente la metí en el compartimiento de la máquina y cerré la tapa para que comenzara el proceso. Yo sabía que probablemente saldría dañada pero esperaba lo mejor, deseaba que nada le sucediera. Una vez acabado el proceso: Noté que sus colores eran más vivos, su imagen era radiante y desgraciadamente una de sus alas se había desgarrado, no solo eso. El aroma también lo había perdido, pero eso era lo que menos me importaba en aquel momento, al notar lo del ala decidí hacer uso de mi nulo conocimiento en sastrería y la reparé. Por fin tenía un peluche de My Little poni  y por fin podía tenerlo sin que mis padres me molestaran por ello, recuerdo que mi padre una vez lanzó por la ventana una de las figuras que me había comprado y me advirtió que no fuera por ella. Por supuesto mi padre era en extremo machista, pero eso ahora estaba en el pasado y ahora podría disponerme a dormir acurrucado con el peluche que siempre había deseado y en ese momento poseía. Aquella noche dormí aproximadamente 4 horas puesto que no recuerdo la hora en que desfallecí por mi cansancio pero al despertarme miré el reloj y este marcaba las 5 de la mañana, el día era domingo y era poco común que me levantara a esa hora. La verdad es que no me había levantado por haber descansado lo suficiente, por el contrario en mis sueños escuché nuevamente ese sonido que había escuchado en el parque el día anterior cuando estaba sentado abrazando a Dashie. ¿Que pudo haber sido? Me pregunté mientras me vestía para salir nuevamente rumbo al parque. Ese sonido lo conozco, esa suavidad, ese volumen pero, ¿que era? Me continué preguntando ininterrumpidamente mientras caminaba por las calles. Cuando llegué al parque vi algo que me dejó completamente atónito, había visto una extraña figura sombría ocultarse en la copa de uno de los arboles de ese parque debido a mi sorpresiva presencia en él, por supuesto yo me había asustado en aquel instante pero decidí acercarme al árbol en que la criatura se había ocultado, supuse que aquella cosa estaba más asustada que yo. Vamos, no hay nada que temer. Puedes bajar-Dije mientras subía lentamente por el tronco del árbol y suponía que era únicamente un gato u otro animal inofensivo. Por supuesto no escuché respuesta alguna y de cierta forma me sentía estúpido por hablarle a una criatura que presumiblemente no me comprendía, por otro lado; solo podía escuchar uno que otro sonido bajo que denotaba temor. Al darme cuenta de ello decidí no ser agresivo, supuse que la criatura podría huir o peor aun podría atacarme debido al miedo que pudiera tenerme, así que en ese instante baje lentamente del árbol y tomé asiento en la banca que se encontraba a su lado. Decidí esperar pacientemente a que la criatura bajara pero lo cierto es que ya era muy avanzada la madrugada y el día no tardaría en aparecer en su total plenitud, quería ver a esa criatura y no esperaría todo el tiempo del mundo para hacerlo así que impulsado por un arranque de curiosidad: Corrí hasta mi hogar y saqué algunos alimentos, un par de manzanas y un poco de lechuga que tenía guardada en mi refrigerador suponiendo que se trataba de un animal herbívoro e inmediatamente corrí de regreso al parque. Tomé ambos alimentos y les hice algunos cortes para que su aroma se despidiera hacia el aire, fue entonces que escuché el sonido más tierno de mi vida y al mismo tiempo el más triste. Se trataba de un inocente sollozo que clamaba por la comida y al mismo tiempo discutía con el miedo a bajar y sufrir algún daño provocado por mí, debido a ello me sentí fatal y decidí acercarme nuevamente al árbol para acercarle el alimento a la criatura que ahora a mi parecer era un niño pequeño. Subí un poco por el tronco y alcancé mi mano lo más alto que pude, de tal forma que la criatura notara que mi mano estaba indefensa y únicamente le estaba acercando la comida, en ese instante la vi. Se trataba de una criatura color amarillo que apenas se podía distinguir entre la oscuridad de aquella madrugada, al momento en que vi sus alas lo supe, me había encontrado con la criatura más tierna y tímida de… Pues, ciertamente no de este universo. Era fluttershy quien se encontraba oculta entre las ramas, estaba hambrienta, sucia y por sobre todo indefensa. Por supuesto no podía creer la situación en que me encontraba pero tampoco podía quedarme sin hacer algo por ella, sabía que no sobreviviría sola en este mundo y por otro lado, egoístamente la quería solo para mí. “Hey. Fluttershy, tranquila, yo se que tienes miedo pero no te preocupes todo va a estar bien”. Por favor, baja para que podamos hablar. -¿Como sabes mi nombre? Preguntó con un tono sumamente tímido mientras volteaba la mirada hacia mí. -Porque yo sé quién eres, además conozco a tus amigas, sé de dónde vienes y te puedo ayudar. Por favor baja y ven conmigo, se nos acaba el tiempo. -¿Qué cosa eres? Nunca había visto algo como tú. -Soy un ser humano, pero no te preocupes, no soy malo ni te hare daño, simplemente quiero ayudarte. Por favor baja. -No…, no puedo. -¿Por qué no puedes? -Estoy atorada y me duele mi ala. -Ya veo, espera un segundo. Después de dicha conversación sabia que el universo había conspirado a mi favor, pero lamentablemente no lo había hecho a favor de Fluttershy, se encontraba muy descuidada, asustada y de seguro no tenía ni la menor idea de lo que hacía en ese lugar. Por supuesto me sentí mal al querer llevarla conmigo, pero si no era yo, ¿quien más podría hacerlo? ¿Quien más la cuidaría hasta que esto se arreglase? Temía por ella, así que inmediatamente salté lo más alto que pude y subí al árbol con una rapidez que no sabía que poseía. Una vez estando junto a Fluttershy decidí romper varias partes de la rama que la aprisionaba, por supuesto ella simplemente no me veía, temía que le hiciera algo, así que inmediatamente decidí tomar su ala que estaba mala y le dije: “No te preocupes, yo soy de los buenos. Ya me viste con Dashie y no te hare ningún daño”, por supuesto con “Dashie” me refería al peluche, pero supuse que quizás ella cedería con esas palabras. –Está bien. Me contestó mientras volteaba a otro lado, en ese instante jalé de su pequeño cuerpo y la desprendí bruscamente de las ramas del árbol, dejando así grandes mechones del cabello de su cola y crin atorados entre las hojas, la había lastimado pero ella confiaba en mi. Una vez abajo la envolví con mi chamarra de tal manera que la cubriera lo mejor posible, por supuesto su cola y patas asomaban por ella y ella apenas y podía estar despierta, se le veía cansada y por sobre todo. Hambrienta. Decidí llevarla a casa lo más rápido posible porque ya eran más de las 6 de la mañana y el sol ya estaba saliendo, temía que alguna persona pudiera verme cargando a Fluttershy y sintiera curiosidad por ella, de esta forma inmediatamente corrí hacia casa y la acomode sobre el sofá, conseguí una manta y la cubrí con ella, mientras tanto el día comenzaba a brillar y su luz entraba por las ventanas. Entonces sucedió. Un brillante rayo de luz traspasó mi ventana y apuntó directamente sobre el cuerpo de Fluttershy, quien se encontraba durmiendo en mi sofá cubierta por una vieja manta, la imagen era tan apacible como triste, claramente se notaba que había sufrido pero al mismo tiempo se le notaba relajada. Sentía que moriría al ver aquella tierna imagen. Sentí que debía hacer algo por ella así que inmediatamente me dirigí a la cocina y comencé a preparar una enorme ensalada con todos los vegetales que encontré, por supuesto no sabía que podría comer y que no, pero supuse que los vegetales de su mundo y el mío no diferirían mucho. De esta forma pasaron aproximadamente 2 horas y fue cuando Fluttershy despertó, se le veía atónita y con miedo, en ese instante fue cuando decidí acercarme con la mayor cautela posible. -Fluttershy, te hice un poco de comida, espero te agrade y quiero que sepas que aquí estarás segura. No tienes que temer.- Le dije una vez más puesto que Fluttershy era conocida por ser temerosa y poco fácil de acercársele. Puse el platón con la ensalada en el costado del sofá que no ocupaba su cuerpo e inmediatamente me senté del lado contrario al que estaba para asistirla si es que necesitaba ayuda para incorporarse. Inmediatamente noté que se le dificultaba levantarse y me acerque a ella para levantarla lentamente, fue entonces cuando se me abalanzó encima con un enorme abrazo y llorando me dijo: “Gracias”. Inmediatamente sentí el calor que hacía muchos años no sentía y aquella sensación de calidez interior que hizo de mis ojos dos cascadas cristalinas que no podía detener. Lo cierto es que quería permanecer en esa posición por mucho más tiempo, pero hubiera sido egoísta de mi parte puesto que ella estaba hambrienta y sumamente lastimada así que lentamente la separe de mi pecho y le dije que todo estaría bien, le acerque el plato de comida y le pedí que comiera. Inmediatamente me levanté y conseguí un enorme vaso en el cual poner agua y lo llené, sabía que si tenía hambre también tendría sed, más que saberlo fue sentido común lo que me impulso a hacerlo. Me encontraba en una situación verdaderamente imposible, una vez en mis 5 sentidos no pude evitar sentirme fuera de lugar, ciertamente yo no era quien estaba fuera de lugar, por el contrario era Fluttershy quien lo estaba. No había razón alguna por la cual debiera estar aquí y mucho menos me parecía normal haber sido quien la encontró, es decir: ¿Qué posibilidad tenia de encontrarla? ¿Tan miserable  era mi vida que la obligue a salir de su mundo de manera inconsciente?-Me pregunté en silencio. No podía imaginar una razón real detrás de esta situación, quizás no fuera más que una loca obra de mi imaginación o por el contrario podría estar sufriendo de una alucinación cercana a la muerte, no podía explicarlo en aquel entonces, pero Fluttershy verdaderamente estaba en mi sofá completamente quieta y seguramente estaba haciéndose exactamente las mismas preguntas que yo, así que lo mínimo que podía hacer por ella era evitar verme impaciente y nervioso, creí que la perturbaría. //-------------------------------------------------------// "Animal solitario" //-------------------------------------------------------// "Animal solitario" Ahí estaba yo; sentado frente a una criatura viviente que era parte de la fantasía en la que siempre añoré vivir. Fluttershy parecía no identificar los alimentos que le había llevado, por supuesto lucían completamente diferente a los de su mundo y sobre todo tenían colores menos brillantes. Pero eso se le podía atribuir a mi descuido en su preservación, también al factor de que nunca realmente he sabido cocinar y mucho menos ocupar los ingredientes que solía comprar en el supermercado, normalmente los dejaba pudrirse en mi nevera. Sin previo aviso Fluttershy comenzó a comer un poco del alimento que había preparado, sinceramente se le veía confusa y sobre todo parecía no importarle si el sabor de aquel alimento era bueno o no, simplemente se le veía desesperada por alimentarse, debido a ello podía suponer que no llevaba únicamente un día en este mundo, presumiblemente tenía más tiempo y no había podido conseguir alimento alguno. -¿Cuánto tiempo llevas aquí?- pregunté desconsideradamente y sin previo aviso. No pude evitarlo, simplemente la pregunta había salido de mi boca sin que la pudiese controlar. Inmediatamente Fluttershy tomó una postura reservada y cruzó ambas patas delanteras, como si estuviese arrepentida o como si la hubiese increpado por algo. -Sinceramente no se cuanto tiempo llevo aquí, han sido más de 6 veces las que he podido ver al sol levantarse-Me contestó lentamente con su particular tono de voz. Por supuesto al escuchar dicha declaración no pude evitar sorprenderme, 6 días o más sin comer o sin recibir alguna ayuda era algo inaudito, más aún para alguien como Fluttershy, que si bien no era la más valiente de su mundo en este que es desconocido y extraño para ella menos lo sería. -Lamento escuchar eso, pero quiero que sepas que aquí no tienes nada que temer, sinceramente fue suerte que yo haya dado contigo. Además fueron tus murmullos los que me hicieron regresar a aquel parque, quizás también haya sido la limpieza que hiciste en aquel lugar. -Yo no hice eso, yo solo llevaba 1 día en aquel parque, antes de eso estaba escondida detrás de algunos anuncios gigantes. -¿Te refieres a los que se pueden ver desde aquel parque? -Creo que sí, sinceramente estaba perdida  y gracias a ti terminé en ese parque. -¿Como que gracias a mi? -Pues… mientras buscaba refugio noté que estabas caminando solo y supuse que vivías en una zona tranquila -¿Cómo puedes suponer eso con solo verme? -Sinceramente fue debido a que en el bosque Everfree había visto algunos animales solitarios hacer lo que tú haces. Fluttershy comenzaba a hablar más casualmente conmigo. -¿Hacer qué? -Tú sabes, alejarse de su manada y buscar un lugar tranquilo para pastar y vivir solos. Por supuesto sus palabras me habían molestado un poco, después de todo me había comparado con un animal y no solo a mí, a la raza humana en general. Pero que puedo decir yo; los humanos simplemente actuamos como animales a pesar de auto proclamarnos como la especie dominante. No podía culparla por decir las cosas que había dicho, simplemente tenia razón. Yo era lo más parecido a un animal solitario. -¿Así que simplemente me seguiste creyendo que encontrarías un lugar tranquilo para ocultarte? -Si, en este lugar no he encontrado un lugar que parezca mi hogar, de hecho todo es extraño aquí, las casas abundan pero todas son de roca  y son enormes, tampoco he encontrado a ningún otro poni en este lugar. Por supuesto que no iba encontrar a ninguno, estamos en una ciudad bastante alejada de los ranchos y pueblos donde pudiera haber alguno, además podría llevarse una mala sorpresa al notar que los ponis en este mundo no son como los del suyo, por el contrario los de este mundo son faltos de belleza y aburridos, por otro lado los unicornios y pegasos como ella no existían en este mundo, me dije mientras continuaba escuchándola. -Pues por el momento no he visto a ningún otro poni por aquí, simplemente a ti. Pero supongo que con el tiempo tendrás respuestas que yo no te puedo dar. -¿Eso significa que no me ayudaras más?-Me preguntó bastante sorprendida. -Claro que lo haré simplemente te digo la verdad, tú no eres parte de este mundo. De cierta forma has terminado aquí pero supongo que debe haber alguna razón para ello y por supuesto yo siempre te ofreceré apoyo y refugio, no tienes que temer por eso. En cuanto a respuestas, no te puedo dar todas, simplemente aquellas entorno a lo que se. -Me alegra escuchar eso, ciertamente eres muy agradable. Por un momento creí que eras un mal poni-Me dijo aliviada y con un tono en su voz que denotaba ternura. Al escuchar esas palabras salir de la boca de Fluttershy no pude evitar el reír en vos alta, pues me había llamado “poni”. Simplemente era gracioso debido a que ella continuaba hablando como en su mundo y de cierta forma me hacia feliz que lo hiciera, después de todo su mundo para mí era la cosa más maravillosa y ella ahora era parte del mío. -¿Que es tan gracioso?-Me preguntó con extrañeza en el rostro. -Nada, simplemente la forma en que me llamaste; cuando dijiste poni simplemente no pude evitar reír. -¿Estuvo mal que te llamara así? -No claro que no, simplemente sucede que no soy un poni al igual que tu y de hecho ninguno de mi especie lo es, somos llamados humanos. -¿Humanos? -Sí, humanos. Somos como los ponis de tu mundo, podemos hablar, socializar y trabajar, simplemente caminamos en dos um… patas. -Ya veo, es simplemente maravilloso. Por supuesto en aquel momento había definido a los seres humanos de tal forma que ella no terminara aun más confundida de lo que ya lo estaba. Fluttershy se levantó completamente y por su impresión trato de abrir las alas como normalmente lo hacía, por supuesto el dolor había regresado en su ala derecha y le era imposible abrirla completamente. -¿Que sucede?-Pregunté ante los alaridos de dolor que Fluttershy dejó escapar. -Mi ala, aun la tengo lastimada, además mi melena está un poco desastrosa. -Espera un momento, buscaré algunas cosas para curar tu ala, en cuanto a tu melena supongo que solo hace falta arreglarla. Inmediatamente fui hacia mi habitación donde tenía un viejo botiquín con algunos vendajes y medicamentos viejos. Por supuesto no podía darle los medicamentos de nuestro mundo debido a que no sabía las complicaciones que esto le provocaría a su cuerpo o peor aún, podría matarla y no me perdonaría por ello. ¿Qué hago? ¿Como la trato? ¿Qué puedo hacer por ella? Me pregunté. Si bien no encontré respuesta a dichas preguntas decidí hacer mi mejor intento por ayudarla, solo tome agua, algunos vendajes y un par de tablas pequeñas que arranqué de mi escritorio. Inmediatamente regresé a la sala y la vi nuevamente recostada, se le veía aún cansada y preocupada. No pude evitar sentirme mal por ella pero debía mostrar un poco de optimismo, si yo trataba de animarla quizás en un futuro podría ayudarla a regresar a su mundo y ella quizás no me abandonaría en el mío, pensé. Me acerque a ella y le pedí que tratara de estirar su ala, ella lo intentó con todas sus fuerzas, por supuesto el dolor había impedido que lograra hacerlo completamente, al parecer estaba rota, pero claro ese era el veredicto que yo había dado y no era un amplio conocedor de ese aspecto, inmediatamente le pedí a Fluttershy que resistiera. -Probablemente esto te duela- Le dije antes de proceder a tomar su ala entre mis manos y buscar algo que pareciera estar fuera de lugar. Fue en ese entonces que sentí un pequeño bulto cercano a la parte superior, aparentemente estaba torcida y no rota, por supuesto no era del todo seguro decir eso pero quería que Fluttershy confiara en mí. En ese momento le pedí que se recostara de tal manera que pudiera estirar su ala sin doblarla en alguna posición que la lastime aún más o peor aún, no la pudiera tratar y permaneciera en ese estado. Fue entonces que puse la primera tabla por debajo de su ala e inmediatamente puse la segunda por encima, traté que su ala tomara una posición recta y procedí a aplicar presión en ambos lados, inmediatamente tomé los vendajes e hice que le dieran mayor fuerza a la presión de las tablas. Fue entonces que escuché uno de los sonidos más temibles de mi vida. Fue un repentino “Crack” lo que me hizo dudar de mi tratamiento, ¿pero que mas podía hacer?, no podía llamar a otra persona. Fue entonces que vi a Fluttershy derramar algunas lágrimas por el dolor que había soportado después de ese sonido. Inmediatamente asegure ambas tablas  y las amarré haciendo uso de los vendajes, le acaricie un poco la melena y traté de calmarla. -Todo va a estar bien ahora, simplemente relájate, al parecer tu ala ya regreso a su posición original. -Aun me duele demasiado-Me dijo entre sollozos de dolor. -Se que te duele, pero no sé si algunas de las medicinas que tengo aquí puedan ayudarte. Simplemente necesito que descanses y poco a poco el dolor se ira, no te preocupes. Yo estoy aquí contigo. -Gracias-Me dijo nuevamente con lágrimas en sus ojos. Inmediatamente busqué un peine grande con el cual arreglar su cola y crin, tomé su cabeza y le di acomodo sobre mis piernas, se le veía más calmada, aun con dolor pero no podía dejarla sola. Comencé a peinar su melena, nudos y jalones se hicieron presentes pero hacia mi mejor intento para reconfortarla. Le acariciaba la cabeza y continuaba con el peine mi ardua y dolorosa tarea, ella poco a poco comenzó a dejar de llorar e inmediatamente se le vio más tranquila, al parecer había funcionado mi método. El peine había servido de algo a pesar de que estaba ya gastado y apunto de ceder por el uso, continúe peinando y peinando. Momentos más tarde había hecho de aquel peine un manojo de cabellos rosas, traté de limpiarlo y ya sin más obstáculos continúe con su cola, pero esto fue más difícil. Fluttershy no se veía cómoda conmigo tocándola, pero tampoco temía que le hiciera algo malo, de tal forma que decidí ser más cauteloso. Una hora más tarde había terminado. Su cola y crin se encontraban en un mejor estado, por supuesto aún estaba un poco sucio pero ya no se le veía enredado y mucho menos con alguna basura. Por supuesto había quedado mucho de su cabello en el piso de mi hogar, así que comencé a limpiarlo haciendo uso de un pequeño cepillo y un recogedor de basura, fue en ese momento que regresé a mis pensamientos. Aún no podía asimilar aquel cuento como algo real. Algo debió de haber pasado en su hogar, pensé en ese momento. Algo la hizo salir de su mundo y presumiblemente yo era el responsable, quizás mi deseo ferviente la había obligado a salir de él, en algo pude haber influenciado o por el contrario quizás solo fue una gran coincidencia y yo únicamente me vi involucrado. Me dije a mí mismo. Hubiera querido saber la verdadera razón en aquel momento, la situación era prácticamente imposible. Pero bueno, ahora con su compañía ya lo imposible era algo que no existía en mi vocabulario. Simplemente me sentía tan emocionado como asustado por su presencia, no era temor de ella, sino temor por mí mismo, temor a estar alucinando o peor aún de estar ya completamente loco. -Disculpa-Dijo fluttershy para llamar mi atención con su ya conocido acento educado. -¿Que sucede?- Inmediatamente respondí ya habiendo sido llevado a la realidad una vez más por su voz que aunque fuese de un mundo de ficción ahora era real. -Me encuentro realmente sucia y no quisiera echar a perder tu sofá- Me dijo preocupándose más por mi sofá que por su bienestar, por supuesto ella siempre se ponía en segundo lugar y pensaba antes en los demás y yo no era la excepción. Era preciso que yo no mostrara inquietud ni temor ante su presencia, después de todo pensaría en mí antes que en ella misma de la misma manera que lo estaba haciendo por ese maldito sofá. “Jamás dudare ni temeré ante su presencia, podría lastimarla”, me juré a mí mismo. -Déjame guiarte a la ducha, ahí podrías tomar un baño, probablemente no sea el más elegante pero al menos no está sucio y cumple con su función. -Gracias. Fluttershy se levanto lentamente y bajó con cautela del sofá, fue en ese entonces que pude escuchar el sonido de sus herraduras por primera vez en este mundo, por supuesto la había cargado todo el camino a casa y en aquel árbol el sonido era demasiado tenue como para ser apreciado. “¡Clop!,  ¡clop!,  ¡clop!” Sus pasos eran tímidos pero al mismo tiempo sonaban firmes, los podía sentir viniendo detrás de mí con lentitud, aun así el sonido era intimidante, aquel “clop” que retumbaba entre los muros que rodeaban la escalera que me encontraba subiendo era intimidante. Una vez en el segundo piso de mi hogar le mostré el camino hacia el baño, el cual no era realmente difícil, por el contrario. Era la primera puerta que se podía apreciar una vez subidas las escaleras. Le expliqué el uso del mecanismo y la forma en que servía. Por supuesto sus patas no podían hacer agarre de las llaves, por lo cual abrí la primera y le notifiqué que el agua saldría caliente, tanteando; intenté nivelarla para que no la quemara y al mismo tiempo no fuera demasiado fría. Posteriormente salí del baño y le dejé algunas toallas nuevas sobre una mesa que se encontraba junto a la puerta. -Estaré aquí afuera si me necesitas. -Gracias.-Me contestó otra vez haciendo uso de la misma palabra. Sentí una calidez inusual en el pecho y al mismo tiempo la satisfacción de haber hecho lo correcto. Después de todo. Estaba feliz de haberla encontrado y al mismo tiempo estaba dispuesto a cuidarla pase lo que pase. //-------------------------------------------------------// "La mujer perfecta" //-------------------------------------------------------// "La mujer perfecta" Habían pasado cuatro días desde que encontré a Fluttershy en aquel árbol de aquel pequeño parque, aparentemente su ala estaba mejorando. Por suerte la había tratado bien a pesar de no saber lo que hacía en aquel entonces. Pero aquellos días no habían sido días de dicha y felicidad, por el contrario habían sido días de preocupación y desasosiego, al parecer Fluttershy estaba preocupada pero no quería decirme absolutamente nada, por el contrario solo se limitaba a hablar algunas cosas intrascendentes conmigo durante los momentos que podíamos tener juntos; solo algunas horas antes de irme a trabajar y algunas durante la noche antes de que fuéramos a dormir. En el trabajo solía preocuparme más por ella que por terminar con mis tareas asignadas pero tenía la obligación de hacerlas me gustara o no, tuviera otras ocupaciones o no y ahora Fluttershy era una de ellas y lamentablemente no podía estar a su lado todo el tiempo. Por supuesto nunca la consideré como una mascota, sino más como una niña a la cual cuidar, de hecho a menudo me cuestionaba su edad. Era algo que no sabía pero no quería preguntar, podría sentirse amenazada por mis preguntas, me conozco muy bien y en aquel entonces sabia que una pregunta se convertiría en cientos y podía abrumarla. Aquel día me encontraba caminando de regreso a mi hogar, nuevamente pasé por aquel parque donde encontré a Fluttershy, en busca de respuestas decidí mirar a los alrededores pero no había nada nuevo, tampoco algo interesante que ver; solo se hicieron presentes algunos papeles inútiles y algunas botellas de plástico tiradas en los alrededores de las vallas que en algún momento protegieron al césped de intrusos que lo maltrataran y ahora no servían más que para retener basura entre sus barrotes, de cierto modo aún cumplían con su función. En aquel instante decidí acercarme nuevamente a aquel árbol en que encontré a Fluttershy e inmediatamente noté que había cabellos rosas enredados entre las ramas, presumiblemente de Fluttershy, me corrijo: Absoluta y seguramente de Fluttershy, no podía dejarlo ahí, alguien podría verlo y de cierta forma me había vuelto paranoico. Rápidamente trepé el árbol y desenredé los mechones rosas de entre las ramas de los arboles, los deposité en mi maleta y procedí a limpiar el resto de evidencias de su presencia. Momentos más tarde ya me encontraba caminando una vez más hacia mi hogar, no había encontrado nada que explicara la presencia de Fluttershy en este mundo y cada vez se hacían más fuertes mis sospechas; ella sabía la razón pero no me lo quería decir. Una vez en casa no pude evitar abrir con sigilo, quería sorprenderla por alguna razón, sinceramente no sabía lo que hacía. Pero comenzaba a desconfiar de ella, quizás buscaba algo entre mis cosas o quizás simplemente ocultaba algo, aquella desconfianza me obligo a entrar a mi propio hogar como si fuera un ladrón. Aún con sigilo y algo de miedo me dirigí a la cocina puesto que no pude ver a Fluttershy en la sala y menos en el comedor, tampoco es que fuera fácil esconderse en mi hogar. Apenas abierta la puerta era apreciable toda la primera planta del lugar, a excepción de algunos rincones, ¿pero qué haría Flutterhsy en ellos? No es como que estuviese ocultándose de mí-Dije mientras indagaba. Ya habiendo revisado los mencionados rincones decidí subir a la segunda planta, me quité los zapatos para evitar hacer ruido sobre los escalones de madera y procedí a subirlos. Fue en ese entonces que la vi; Fluttershy se encontraba recostada en mi cama, ciertamente se le veía muy placida y feliz. Supuse que ella únicamente quería descansar más cómodamente. Las noches anteriores había permanecido en el sofá de mi sala y parecía estar conforme con ello. Pero lo cierto es que como siempre; pensó primero en mi comodidad y no en la suya, a pesar de su ala lastimada, a pesar de estar en un lugar frio. Mi corazón se estremeció y no pude evitar sentirme como una basura, había desconfiado de ella sin razón alguna y de cierta forma quería acercarme a ella de rodillas para pedirle una disculpa. Pero tenía que afrontar la realidad, ella sabía que estaba aquí por una razón y yo debía saberla. Lentamente me acerqué a mi cama, tomé asiento junto a la aún profundamente dormida Fluttershy y di un gran suspiro, me sentía mal por ella. Quería dejarla descansar ahí durante más tiempo y al mismo tiempo quería recostarme de igual manera, así que decidí recostarme sin importar que mis piernas permanecieran fuera de mi cama, sin importar que ambos nos quedáramos sin cenar y sin importarme que Fluttershy se despertara y se sorprendiera al verme a su lado. Me sumergí en la comodidad que aquella cama me proporciono y me sumergí en aquella calidez que el cuerpo de Fluttershy despedía. Caí en un profundo sueño de forma casi inmediata. Horas más tarde un alarido de dolor me hizo salir abruptamente de mi placido sueño. Accidentalmente había dejado caer mi brazo sobre el cuerpo de Fluttershy y había golpeado el ala que aún tenía adolorida. Inmediatamente me incorporé y me disculpé en voz alta, casi al mismo tiempo que yo, Fluttershy sé levantó y con una expresión tímida en su rostro me pidió disculpas. -Discúlpame.-Me dijo rápidamente mientras se levantaba de la cama. -Discúlpame tú por haberte lastimado, ¿te encuentras bien? -Sí, no fue nada grave. Únicamente fue un golpecito. Aún así discúlpame por haber dormido en tu cama, es solo que yo… -No tienes nada de que disculparte-la interrumpí antes de que continuara-de hecho estaba pensando en dejarte dormir en ella y yo tomar tu lugar en la sala. -Oh no, no quisiera ser una molestia además podrías torcerte el cuello o podrías lastimarte el cuerpo. Sabía que eso lo había dicho por experiencia propia pero no podía hacérselo notar, más que por ella, por mí, por haber sido un insensible. -Insisto, es mejor tenerte cómoda a ti que te encuentras lastimada que yo estando perfectamente bien. -No podría… Nuevamente me puso por delante de ella, su mirada comenzaba a dirigirse hacia el suelo y mi corazón comenzaba a estrujarse por su nobleza. -Deberíamos compartirla.- Dije inmediatamente sin pensar. -No podría- Me contesto nuevamente, con la excepción de que su rostro se había enrojecido un poco y su posición denotaba más timidez de lo normal. ¡O por dios!,  ¿que había dicho? Pedí a aquel ser femenino compartir la cama conmigo y al parecer ella había interpretado eso de una manera incomoda, incluso yo no había podido evitar sonrojarme. De cierta forma me retracte de haberlo hecho pero ya lo había dicho. Como ser humano estaba atado a mis palabras y no había vuelta atrás. -Su… supongo que está bien si estás de acuerdo con eso.-Dijo Fluttershy con su tímido y habitual tono de voz. -¿Enserio?- no pude evitar preguntar sabiendo que la respuesta en si guardaba timidez y sin embargo al mismo tiempo guardaba inocencia, había sido la situación la que me hizo pensar sobre mis acciones de mala manera, de cierta forma me sentí como un estúpido. Compartir una cama no significaba nada más que eso. Incluso en el pasado había hecho lo mismo con mujeres de mi edad, de igual manera con algunos de mis viejos y hoy perdidos amigos. No sabía por qué aquella situación me había incomodado, después de todo ella y yo somos de especies diferentes. Universos diferentes. -No pasa nada.- Dijo mientras sonreía inocentemente. -Está bien, es algo tarde. Pero creo que deberíamos comer algo antes de volver a dormir, después de todo yo también me quede dormido desde que llegué a casa y no he comido absolutamente nada. -Me parece bien. Ambos nos levantamos de la cama e inmediatamente comenzamos a caminar hacia el primer piso, una vez en él, yo me dirigí a la cocina mientras Fluttershy por otro lado; tomó asiento en una de las sillas del comedor. Momentos más tarde me encontraba haciendo una ensalada para ella y un sándwich para mi, por supuesto no le agregue ningún tipo de carne, por el contrario solo lo había retacado de jitomates y algunos otros vegetales que tenía en mi refrigerador. Creí inapropiado incluir algún tipo de carne en él, además Fluttershy no me hubiese perdonado si se enteraba de que estoy comiendo algún tipo de animal, digo… ella es equina y por supuesto vegetariana. Mientras merendábamos no podía dejar de ver a Fluttetshy, tenía su crin bastante desordenada, se le veía un poco enredado y con marcas de haber dormido sobre él, en algunos lados estaba aplastado contra su cabeza y en otros se le veía bastante esponjado, de cierta forma aquella imagen desbordante de ternura me había hecho pensar en una cosa: Ella era presumiblemente la mujer perfecta para cualquier persona, era linda, gentil, amable y por sobre todo su actitud era verdaderamente genuina, era del tipo que siempre pensaba en los demás sin tomarse en cuenta a ella misma, un tipo de actitud impropio de este mundo egoísta en el que la mayoría de sus habitantes nunca demuestran empatía por otros. -Lástima que no es humana, dije a mi mismo mientras continuaba devorando mi sándwich. Momentos más tarde ambos habíamos terminado de comer y nos encontrábamos verdaderamente cansados, después de todo eran altas horas de la madrugada y no habíamos dormido lo suficiente antes de levantarnos a merendar. Tomé mi plato y me dirigí a la cocina para lavarlo pero la pereza me hizo únicamente lanzarlo en el fregadero, al darme la vuelta vi a Fluttershy parada junto a mí sosteniendo en su boca el tazón del que había comido, lo había llevado hasta mi para evitar que caminara de regreso a la mesa por él, aunque el fregadero se encontraba solo a unos cuantos pasos, aquel gesto me había parecido agradable. -Lavaré mañana los trastes, creo que es hora de irnos a dormir. -De acuerdo.- Me contestó de forma rápida y gentil, al mismo tiempo con una sonrisa en su rostro. Mientras caminaba hacia mi habitación nuevamente escuche aquel sonido de sus pasos detrás de mí, esta vez eran más pausados y faltos de fuerza, por supuesto eso se le podía atribuir a la falta de descanso que Fluttershy tenía. Una vez en mi habitación, procedí a quitarme la camisa para después tomar mis pijamas y cambiarme en el baño, por supuesto no iba a desnudarme frente a Fluttershy, más que por ella lo había hecho por mí, puesto que a pesar de que no era humana aún era una fémina. Me avergonzaba admitirlo, pero en ese momento estaba intimidado por su presencia en mi habitación, después de todo habían pasado más de 3 años sin que una chica estuviese en mi casa. Mucho menos en mi habitación, de hecho 3 años suena a poco tiempo, eso no sucedía incluso desde antes de ser echado a la calle por mis padres. Una vez con las ropas cambiadas procedí a apagar las luces del baño, me dirigí a mi habitación y le pedí a Fluttershy que se acomodase como le pareciera más adecuado, en ese instante ella rápidamente se acerco a la parte que topaba con la pared, le proporcioné una de mis almohadas (la más suave) y la cubrí con una parte de la colcha que cubría a la cama entera, me dispuse a apagar la luz y tomé lugar al otro lado de la cama. Intenté cerrar mis ojos pero minutos después un ruido me hizo reaccionar una vez más, se trataba de Fluttershy, al parecer estaba sollozando de una manera bastante oculta, pero la noche era silenciosa, aún más que sus sollozos. -¿Sucede algo? - Le pregunté con un tono adormitado en mis palabras. -Sinceramente no sé como agradecerte por todo lo que has hecho. -Me contestó entrecortadamente  por sus sollozos. -No tienes nada que agradecer, por el contrario. Yo me disculpo por no haberme dado cuenta de que te incomodaba dormir en aquel sofá. -No era incomodo, de hecho era bastante cómodo, el cansancio era provocado por otra razón. -¿Y a que se debía eso si es que lo puedo saber? -Era que… simplemente no podía dormir. -Pero ¿por qué?, ¿hay algo que te molesta? -Sinceramente estoy preocupada por mi amigas, yo no estoy aquí por alguna razón especifica, simplemente fui accidentalmente envidada por Twilight a este mundo. -¡¿Que dijiste?! Me había exaltado al saber dicha noticia y de cierta forma el sueño se disipó de mí. ¿Twilight que tenía que ver con este asunto? Me pregunté, no podía hacer nada más que escuchar lo que Fluttershy tenía que decir, así que me limité a no hacer demasiadas preguntas. -Twilight lanzó un hechizo para salvar al resto de las chicas y a mí de una catástrofe-Continuó Fluttershy… //-------------------------------------------------------// "Colapso, traición y separación" //-------------------------------------------------------// "Colapso, traición y separación" -Twilight… Lo hizo para evitar que fuéramos atrapadas por la guardia real de la princesa Celestia. -¿Pero porque Celestia habría de hacer eso? Pregunté al escuchar tales declaraciones de Fluttershy. -Supongo que debo explicarte todo desde el principio, después de todo tu no estuviste ahí para ver lo que pasó. Fluttershy hizo un momento de silencio, tomó aire e inmediatamente comenzó a contármelo todo: Ponyville siempre había existido como un lugar en el que todos nos encontrábamos de acuerdo y vivíamos en armonía, pero hubo un incidente entre dos ponis que habían sido siempre muy competitivos, sinceramente yo nunca los llegué a conocer. Pero Twilight si lo había hecho. Un día una de sus competencias se convirtió en una pelea bastante fuerte y después se convirtió en una tragedia, uno de los ponis había lanzado al otro de un precipicio por accidente mientras discutían. Por supuesto el poni no sobrevivió a la caída y la noticia llegó a los oídos de la princesa Celestia, ella debía dar una sentencia severa para el poni que había cometido tan terrible crimen, pero Twilight decidió intervenir antes de que tomara su decisión. Tuvo una plática con la princesa Celestia y la hizo cambiar su postura, logró que el castigo del poni no fuera tan severo, la princesa decidió enviar al poni culpable a hacer servicios comunitarios por toda Ponyville, por supuesto muchos de los pobladores estaban inconformes con la decisión que a simple vista había sido manipulada por su poder y por la relación que al parecer Twilight tenía con el poni culpable. Entre los inconformes se encontraba la mismísima princesa Luna (quien en el pasado había sido exiliada a la luna por resistirse a obedecer a la princesa Celestia), a ella simplemente no le parecía justa la idea de perdonar un asesinato por sobre los problemas que habían tenido cuando se convirtió en Nightmare Moon. En algún momento los ciudadanos comenzaron a discutir sobre una nueva forma de gobierno, aparentemente Canterlot había tenido problemas debido a una discusión pública que comenzó entre ambas princesas. Por otro lado Discordia había desaparecido de su prisión de piedra y nadie sabía sobre su paradero, los habitantes comenzaron a temer su regreso y peor aun comenzaron a temer por el destino del reino. Canterlot comenzó a tener problemas de ideologías y hasta cierto punto los pobladores estuvieron protestando de forma pacífica para dar solución a su inconformidad. Un mal día el palacio real de Canterlot sufrió un ataque y la princesa Luna declaró la guerra contra la princesa Celestia, ambas habían decidido separarse la una de la otra, por un lado la princesa Luna había pedido apoyo de sus simpatizantes y les prometió un lugar justo y digno para vivir mas allá de los dominios de Celestia quien parecía basar sus juicios en preferencia de sus súbditos más cercanos. Con el paso del tiempo muchos habitantes de Ponyville comenzaron a dejar el lugar, entre ellos lo había hecho Applejack junto con su familia. Rarity, Rainbow Dash, Pinkie Pie, Twilight Sparkle y yo éramos las únicas que quedábamos del grupo en Ponyville y los elementos de la armonía ahora estaban incompletos, por supuesto yo no pude detenerla, ninguna de nosotras pudo. AppleJack nos había abandonado por proteger a su familia y por otro lado lo había hecho también debido a que estaba inconforme con las decisiones que la princesa Celestia había hecho para dar solución a los problemas. Entre ellas; una redada a Sweet Apple Acres tras sospechar de que en el lugar se ocultaba la princesa Luna. Por supuesto Applejack no soportó la idea de que la propia princesa desconfiara de ella y al mismo tiempo no pudo soportar ver como su privacidad era invadida por los guardias reales. Twilight Sparkle después de la partida de Applejack decidió aparecer frente a los ciudadanos de Canterlot para aclarar los rumores que se habían creado en torno a la toma de decisiones de la princesa, intentó decirle a los pobladores que ella no había influido a favor del poni que había cometido el crimen que dio origen a todo el problema, pero pocos fueron los que le creyeron, por el contrario comenzaron a arrojarle rocas y otras cosas que la lastimaron de una forma bastante cruel. Twilight ahora solo nos tenía a nosotras, así que decidimos permanecer junto a ella para resolver los problemas de una manera pacífica. Fue cuando Twilight contactó con la princesa Luna para que se encontrara con Celestia en el palacio real de Canterlot que todo comenzó a salirse de control, aún más de lo que ya lo estaba. Luna accedió a hacer aparición en el lugar, pero pidió ir acompañada de sus simpatizantes. Sin más remedio que acceder Twilight le prometió acceso directo a sus simpatizantes sin saber lo que le esperaría. La noche en que ambas princesas se dieron cita; Celestia intentó tener una conversación diplomática con Luna y el resto de sus seguidores, dijo a todos los ponis que la decisión que había tomado no era la más severa pero si la más sabia. Mencionó a todos la relación entre Twilight Sparkle y el poni responsable del asesinato, resultó ser que aquel poni era un amigo cercano del hermano mayor de Twilight, por supuesto Shinning Armor siendo parte de la guardia real de Canterlot fue llamado oportunista, los simpatizantes de Luna interpretaron la explicación nuevamente como un acto de favoritismo hacia Twilight y su hermano, quienes eran cercanos a la princesa. Fue entonces que una batalla se desato entre los muros del palacio y Celestia se vio forzada a salir del lugar inmediatamente, Luna por otro lado continuó hablando a favor de sí misma. Había comenzado una guerra entre los ponis del reino, algunos querían que la princesa Celestia dejara el poder y otros pedían que permaneciera en él pero haciendo cambios a su forma de gobierno. Por supuesto las batallas cada vez se hicieron más violentas y sin la princesa Celestia cerca para poner orden los pobladores de todas las ciudades comenzaron a perder la fe en su gobernante. Fue entonces que Discordia se hizo presente una vez más, sumió a Canterlot en el caos y nosotras fuimos algunos de los pocos ponis que apenas pudieron escapar del lugar. Tiempo más tarde Applejack regresó a lo que quedaba de la destruida y casi por completo abandonada Ponyville, nos dijo que la princesa Luna quería vernos de inmediato a todas nosotras. Cuando nos dirigíamos hacia el campamento de la princesa Luna unos ponis nos detuvieron, eran seguidores de la desaparecida princesa Celestia, entre ellos guardias reales. Nos tomaron como traidoras y comenzaron a atacarnos, Applejack trató de defendernos, así como también Rainbow Dash, pero fueron rápidamente atrapadas y brutalmente golpeadas. Twilight Sparkle al ver el daño que había provocado a sus amigas perdió la cordura e inmediatamente comenzó a gritar desesperadamente, sin señal alguna de calmarse comenzó a hacer brillar su cuerno en un intento final para salvar a Applejack y a Rainbow Dash de los ponis que las estaban golpeando, su magia estaba fuera de control, con un desgarrador grito nos pidió disculpas a todas y nos tele transportó juntas. Pero todas terminamos por separarnos en el proceso, yo termine aquí, pero no sé sobre el resto de las chicas. Fluttershy comenzó a entristecerse y permaneció en silencio al terminar su historia. En ese instante comencé a sentir un dolor terrible en el pecho, el mundo que siempre había creído justo, amable y utópico había tenido un colapso de ese nivel. Me hizo pensar que aquel lugar era más parecido al mundo de los humanos de lo que parecía. Tras contarme lo sucedido; Fluttershy comenzó a llorar sin freno alguno, inmediatamente procedí a levantarme de la cama, coloqué su cabeza entre mis brazos y la apreté contra mi pecho. -Todo va a estar bien, te prometo que las encontraremos. La situación había hecho que dijera aquellas palabras sin saber a lo que me arriesgaría con ello. -Por el momento necesitamos descansar, por la mañana hablaremos mas de esto si lo deseas. Pero ten por seguro que llegaremos a una respuesta. -Gracias de nuevo por todo el apoyo. -De nada.- Le dije mientras volvía a apretarla entre mis brazos. Momentos más tarde Fluttershy se encontraba profundamente dormida, aparentemente aquella platica le había quitado un peso de encima, además sus lagrimas de aquel momento parecían de cierta forma haberla reconfortado. Yo por supuesto me mantuve en silencio desde el momento en que ella cayó en el sueño, no pude evitar sentirme vacio en aquel momento, tenía a Fluttershy a mi lado y eso era algo que me hacia infinitamente feliz, pero al mismo tiempo al haberme enterado de la situación de su mundo me sentí triste y decepcionado. ¿Cómo puede ser que incluso un lugar como ese caiga en el conflicto? Me pregunté repetidas veces. Antes de siquiera notarlo ya me encontraba derramando lagrimas de los ojos y parecían no detenerse, sentía unas ganas enormes de gritar y golpear todo lo que encontrara a mi alrededor, pero Fluttershy parecía estar descansando plácidamente, cosa que presumiblemente no había hecho desde mucho tiempo atrás debido a todo lo que me contó. Me contuve con todas mis fuerzas y simplemente cerré los ojos. Nuevamente me quede dormido de una manera rápida, al parecer el cansancio por fin había hecho que me quedara inconsciente. Al otro día amanecí con los ojos totalmente cubiertos de lagañas, lo cual imposibilito que pudiera abrir mis ojos de forma inmediata. Era tarde, las 8 de la mañana y apenas tenía tiempo de arreglarme para ir al trabajo. Fluttershy aún se encontraba descansando en ese momento. No pude evitar acariciar su pelaje y tocar su crin,  sus ojos también estaban cubiertos de lagañas por las lágrimas de la noche anterior, decidí no despertarla y rápidamente me dirigí al baño para arreglarme un poco antes del trabajo. Aquella mañana ni siquiera tomé una ducha, simplemente no me sentí con ganas de hacerlo. Me vestí con las mismas ropas del día anterior y me fui al trabajo. Por supuesto no hacía nada más que pensar en Fluttershy y el resto de las chicas. “Me pregunto si todas estarán bien” //-------------------------------------------------------// "Nueva esperanza". //-------------------------------------------------------// "Nueva esperanza". Fluttershy había cumplido un mes conmigo y por supuesto no se le veía del todo feliz, sus amigas aún eran su mayor preocupación y yo no podía llenar el espacio que ellas habían dejado en su corazón y memoria, aun así…, lo que más me frustraba era el hecho de que no podía ayudarla a regresar a su mundo, para empeorar todo; parecía no haber buenas noticias. No habíamos encontrado nada acerca del paradero del resto de las chicas y por otro lado nuestra vida juntos comenzaba a llenarse de monotonía que hacía a Fluttershy entristecer más a cada día que pasaba. No me podía perdonar el hecho de ser inútil en su vida, necesitaba hacer algo para ayudarla pero el mayor problema era que en este mundo la magia era algo presumiblemente inexistente y quizás dificultaría que sus amigas unicornios lograran localizarla, por otro lado ella no podía hacer pública su existencia en este mundo, si alguien descubría su presencia podría haber problemas para ambos, peor aún, podrían separarnos al uno del otro y posiblemente harían terribles experimentos con ella o quizás la diseccionarían, simplemente no podía soportar la idea de separarme de ella y esos pensamientos no ayudaban en lo absoluto a la situación. Un mal día llegué furioso a casa debido a que mi jefe había decidido no pagarme en la fecha que normalmente lo hacía, aparentemente “No tenía dinero para pagar”. Cosa que por supuesto no era cierta, yo manejaba sus finanzas y no era estúpido. Estaba consciente de lo que hacía en aquella compañía y déjenme decirles algo; dinero era de lo que menos sufría. Por supuesto no podía objetar su decisión, después de todo yo era un empleado que no se encontraba en nómina y por consecuencia no tenía derecho de antigüedad en ese lugar, es decir; él era libre de sacarme de la compañía y yo no podría pelear para regresar, es más. No recibiría un último pago de ser así. Por otro lado era un riesgo para mí el ir en contra suya, después de todo estaba sumergido hasta el cuello en la mierda que él hacía y era capaz de culparme a mí por sus acciones. La frustración se había convertido en enojo y ese enojo posteriormente se transformó en odio por la situación en que me encontraba, pero no había nada que yo pudiera hacer. Cuando abrí la puerta de mi hogar noté que Fluttershy estaba simplemente recostada en el sofá como normalmente lo estaba por esas horas, mi enojo se había hecho notar tanto que incluso ella inmediatamente se puso de pie y me miró con temor, ciertamente mi rostro furioso daba miedo. Algunas personas en el pasado me habían dicho eso, pero en aquellos tiempos mi enojo siempre lo transformaba en energía que descargaba violentamente, solía golpear lo primero que encontraba, a veces sillas, a veces mesas, a veces mi cama y en otras ocasiones (las más dolorosas) la pared. Solía soltar mi frustración en lo primero que encontraba en mi camino. En aquel momento cuando vi a Fluttershy no pude evitar el estallar en lagrimas de frustración y enojo, inmediatamente arremetí contra el sofá que no era ocupado por Fluttershy e inmediatamente comencé a soltar golpes y alaridos que hicieron que la pequeña poni saltara del sofá por el susto que le provoque y rápidamente tomo refugio detrás de la mesa que estaba a unos metros de la sala. -¡Maldita sea, carajo, mierda!-No dejaba de exclamar entre llantos y golpes. Fue en ese entonces que Fluttershy en un arranque de valentía y presumiblemente lástima. Saltó sobre mi espalda, me dio un fuerte abrazo y acaricio mi cabello con su barbilla. Yo no podía continuar de esa manera, tenía mucho que soltar en ese momento de frustración, no solo había sufrido por las molestias que mi jefe me había ocasionado, también me hacía sentir terrible el hecho de ver a Fluttershy cada día mas triste y no poder hacer nada por ella. Me dejé caer sobre mis rodillas e inmediatamente comencé a llorar entre las patas de Fluttershy. -Lo siento, siento no poder hacer algo por ti. Lamento no poder hacerte regresar a tu mundo y lamento no poder encontrar a tus amigas. Sinceramente me encuentro sin ideas y no veo la manera de ayudarte más de lo que he podido hacer hasta ahora. -Tranquilo, se que estas esforzándote mucho por ayudarme, suficiente es con el hecho de que me estés alimentando y me des refugio. No podría pedirte nada más. -Es solo que… no sé que puedo hacer, simplemente no lo sé.-Dije entrecortadamente por el llanto y las lagrimas que no paraban de salir de mis ojos. -Tranquilo… Fluttershy me acaricio el cabello e inmediatamente procedió a lamer mis lágrimas, al parecer fue la única manera en que pudo limpiarlas en ese momento. Yo por supuesto no pude evitar emitir un sollozo tan fuerte que hizo que mis ventanas retumbaran. Horas después, en la noche, mientras estábamos cenando. La situación en la que estábamos era algo incomoda, por supuesto ella me había mostrado su apoyo y su aprecio de una manera bastante amable pero al mismo tiempo me había hecho sentir mediocre puesto que me dijo que con lo que ya le daba era suficiente, ciertamente no sabía qué hacer. Pero el mundo tenía maneras de sorprenderme, una de ellas había sido encontrar a Fluttershy, así que no me daría por vendido, aún no. Por supuesto no dudaba de la posibilidad de hacerla regresar a su mundo, mejor aún, de encontrar a sus amigas. Por otro lado continuaba mortificándome por el hecho de saber la situación de Equestria y el resto de su mundo, diariamente tenia terribles pesadillas en las que veía a Fluttershy en ese mundo completamente sola y sin ayuda alguna rodeada de ponis soldados que la apuntaban con armas peligrosas, algunos de ellos (unicornios) incluso amenazaban con usar magia sobre ella. En esos sueños yo podía apreciar perfectamente la situación desfavorable para ella y no podía acercármele para protegerla, mucho menos para asistirla, era como si hubiese un muro invisible que me impedía el paso y esos sueños siempre hacían que despertara sudando y temiendo por Fluttershy. Simplemente era una situación terrible en la que me encontraba. No tenía esperanzas por este mundo y al mismo tiempo comenzaba a perderlas por el mundo de Fluttershy debido a lo que me había contado. Aquella noche mientras terminaba de lavar los trastes que ocupamos en la cena tuve una pequeña revelación que me hizo tirar descuidadamente al piso uno de los vasos que me encontraba limpiando. Me había llegado a la cabeza una idea meramente optimista. “Quizás exista la posibilidad de encontrar al resto de las chicas y quizás, ellas se encuentran en este mundo”, pensé en ese momento. Probablemente si dejo mensajes por la ciudad alguien pudiera identificarlos y quizás podría darme alguna idea si es que encontró a alguna de las otras chicas. Simplemente no puedo descartar la posibilidad. ¿Pero qué puedo hacer?, ¿de qué manera podría encontrar a las otras chicas si es que se encuentran en este mundo?, después de todo podrían estar en otro estado, probablemente en otro país o en el peor de los casos podrían estar muertas. Las posibilidades a favor pueden no ser las más favorables, pero debo intentarlo.-Me dije en esos momentos. Mientras limpiaba el desastre que había provocado al tirar el vaso, continuaba pensando en un método para encontrar al resto de las chicas, me mantenía inmerso en mis pensamientos en aquellos momentos. Al siguiente día nuevamente me levante de la cama estando bastante cansado, el cuerpo me dolía y los ojos aun los tenia irritados por los sucesos de la noche anterior, mis nudillos me dolían y apenas podía cerrar los puños, por otro lado también se me dificultaba abrir las puertas. Después de todo me había lastimado las manos más de lo que creía, sinceramente una bestia que siempre había estado oculta dentro de mi había tomado el control aquella noche y de cierta forma agradecía que Fluttershy hubiera intervenido en ese momento, quien sabe que pudo haber pasado después de no haber sido así. En el peor de los escenarios podría  haber lastimado a Fluttershy y eso no me lo perdonaría jamás, después de todo ella no tenía la culpa de mis frustraciones y mucho menos tenía algo que ver con ellas, por el contrario. Fluttershy había sido durante todo ese tiempo mi mayor alegría e inspiración para seguir adelante, compartir la cama con ella se había vuelto una costumbre agradable y en algunas ocasiones había despertado abrazado de ella y ella en algunas ocasiones se encontraba abrazando mi espala y en otras, amanecía con su cabeza recostada sobre uno de mis brazos. De cierta forma nuestra relación había llegado a ese grado de comodidad y confianza que nos permitía estar juntos en las buenas y en las malas, desafortunadamente ella siempre había sido quien soportaba mis malas situaciones y al mismo tiempo era quien aliviaba mis penas. Ella ciertamente cumplía uno de los roles más importantes y poco apreciados en esos momentos, después de todo era quien me reconfortaba a mí y yo nunca antes había llegado tan lejos o mejor dicho; tan cerca como para poder ayudarla a soportar sus penas. Varias veces la había escuchado sollozar durante altas horas de la noche y en ciertas ocasiones la veía derramar lágrimas entre sueños, ciertamente estaba sufriendo por su mundo, sus amigas y su vida alejada de ambos aspectos, quizás era melancolía lo que la aquejaba o quizás era preocupación, sinceramente no podía saberlo a ciencia cierta. Solo ella lo sabía. Simplemente no podía abrazarla sin razón alguna si ella no se abría ante mí, por supuesto tampoco le haría recordar los malos momentos únicamente para que yo egoísta e hipócritamente pudiera reconfortarla después del sufrimiento que tales recuerdos le provocaran. Esa mañana tomé un baño, planché mi ropa, di una caricia a la crin de Fluttershy quien aún dormía en la cama antes de irme y proseguí a tomar mi maleta y chaqueta para salir de casa, nuevamente cerré la puerta y bloqueé la cerradura, después proseguí a caminar hacia el trabajo. A esas alturas la caminata ya se había convertido en una costumbre para mi, en ciertas ocasiones podía transitar de forma rápida y sin problemas, en otras me veía involucrado en el ajetreo de las mañanas. En algunas ocasiones podía ver a los estudiantes de secundaria y preparatoria caminar desganados hacia sus respectivas escuelas y en otras apreciaba a los trabajadores como yo caminar sin gusto alguno hacia su destino, ciertamente era una marcha que lucía fúnebre. Todos…, incluyéndome. Caminábamos de forma triste y desganada hacia nuestros destinos y de cierta forma compartíamos la marcha todos los días, algunos optimistas se ocupaban con música en sus oídos, otros como yo; los pesimistas. Ocupábamos esos momentos de caminata para sumergirnos en nuestros pocos importantes pensamientos e incluso algunos se ocupaban de leer el periódico para conocer el más reciente problema que se había suscitado en el mundo, por supuesto siempre había algo nuevo que reportar. Un nuevo asesinato o un nuevo conflicto entre pueblos, de cierta forma el periódico era la forma más rápida de convertir a un optimista en un pesimista, después de todo cada día había algo nuevo y lo más triste era que al día siguiente algo peor a lo anterior se publicaba en las páginas de esos diarios. Aun así, la gente continuaba comprándolos y leyéndolos en sus caminos. Yo lo había dejado de hacer desde antes que fuera echado de casa de mis padres, así que realmente no sabía mucho del mundo sensacionalista de los diarios y al mismo tiempo podía predecir que no había algo bueno en esas páginas. En la caminata habitual, a unos cuantos metros de distancia de una parada de autobús, de forma casi inconsciente y por coincidencia tomé un papel que se encontraba en un viejo y corroído poste. En el papel solo se podía apreciar una pequeña imagen, aparentemente era una barra larga con una deformidad en forma de zeta a la mitad de ella, ciertamente aquel papel era algo extraño, parecía ser un volante, pero al mismo tiempo no lo parecía, pues no contenía una sola palabra en el, parecía contener únicamente la parte oculta de un mensaje que no podía descifrar. El mierdero arte moderno y sus porquerías indescifrables.-Dije al apreciarlo con mayor detenimiento. Sin ninguna razón aparente decidí guardar aquel papel en la maleta que tenia colgada al costado, simplemente la imagen me había interesado y no quería tirarla al piso, mucho menos quería volver a pegarla en el lugar que lo encontré, de hecho: Al continuar caminando me había olvidado el lugar del cual lo había tomado, había postes viejos y corroídos en cada esquina de esta ciudad. Después del trabajo caminé de regreso a casa por la misma ruta por la cual llegué al trabajo al igual que todos los días anteriores a ese, solo con la excepción de que ese día mi corrupto jefe había decidido pagarme un extra de mi sueldo habitual. De cierta forma le agradecía el gesto, pero lo cierto es que ese dinero extra que me había dado era un gesto hipócrita de disculpa. A algún otro trabajador le descontaron de su paga.- Dije mientras continuaba mi camino. Antes de llegar a casa decidí pasar por el viejo parque en el que había encontrado a Fluttershy tiempo atrás, ciertamente el lugar estaba un poco descuidado. Basura se acumulaba en los botes y el césped comenzaba a crecer sin aparente cuidado alguno. Decidí sentarme en la banca que se encontraba bajo el árbol en que encontré a Fluttershy y no pude evitar recordar la nota que alguna vez pegué en ese lugar. De un momento a otro recordé algo que Fluttershy me había dicho el mismo día que la conocí. “Yo no hice eso” ¿Entonces quien lo habrá hecho?, ¿Quién habrá limpiado el lugar? Me pregunté mientras sacaba de mi maleta el indescifrable papel que había tomado en la tarde. Quizás esa persona siga transitando por aquí y quizás verdaderamente haya tomado la nota de aquella vez-Dije en voz alta mientras revisaba el papel una vez más. En aquel instante casi por acto reflejo decidí sacar un papel nuevo de  mi maleta y un trozo de cinta adhesiva, con mi bolígrafo viejo escribí en él un sarcástico: “hace falta limpieza” y lo pegué en el respaldo de la banca en que me encontraba. Me levante e inmediatamente guarde mis cosas, entre ellas el papel que había tomado en la tarde y no dejaba de observar por alguna razón. Al llegar a casa noté que Fluttershy estaba volando alrededor de los muebles y de alguna manera había logrado cortar algunos vegetales en la cocina, los encontré cortados de forma irregular y algo sosa, al parecer Fluttershy había intentado preparar algo. Verdaderamente me sentí alagado, después de todo parecía haberlo intentado para complacerme con una cena al llegar, ciertamente sus intentos habían fallado puesto que los utensilios de cocina de este mundo no eran fáciles de sostener entre sus pezuñas, mucho menos entre sus dientes. Le sonreí y de todo corazón le dije: Gracias. Inmediatamente proseguí a preparar la cena y posteriormente nos sentamos juntos en la mesa a comer. Más avanzada la noche y después de haber lavado los trastes le pedí a Fluttershy que volara un poco por la casa, simplemente quería verla volar, quería verla sentirse libre una vez más, como si estuviera en un campo abierto, un bosque… Como si estuviera una vez más en Equestria. Ella accedió sin pensarlo dos veces, rápidamente se puso de pie y estiro sus alas que ya se encontraban perfectamente sanas y bellas. Dio dos fuertes aleteadas y emprendió vuelo de manera instantánea. Dio un par de volteretas por la sala con su característica forma de volar, lenta, segura y de cierta forma temerosa. De un momento a otro la vi sonreír y casi como si fuera el primer vuelo en su vida, comenzó a dejarse llevar. Tomo velocidad en ese pequeño espacio que le confería la sala, el comedor y la cocina y dio un  giro brusco, por supuesto al hacer eso lanzó una ráfaga de viento que sacudió algunos de los muebles y accidentalmente hizo caer algunos platos y vasos del fregadero, todos ellos se rompieron casi instantáneamente por lo cual Fluttershy no pudo hacer nada por salvarlos. Ella inmediatamente detuvo su vuelo y comenzó a disculparse repetidas veces, yo por supuesto no la reprendí por ello, había sido un accidente y por otro lado los platos no tenían ningún valor para mí. Era simplemente cristalería inútil que era reemplazable. Me levante de mi asiento y comencé a limpiar los vidrios y trozos de cerámica barata que se encontraban desperdigados por el piso, Fluttershy comenzó a ayudarme, mientras lo hacia ella se dio la vuelta para hacer uso de una escoba vieja que tenia y al hacerlo no pude evitar mirar su Cutie Mark, sin razón aparente también vi el resto de su cuerpo. De cierta forma algo en ella me había hecho sentir curiosidad. No fue sino hasta que ella se paró de tal forma que me dejo apreciar sus costados que me di cuenta. Aquella imagen del papel era una pierna de poni y no cualquier poni de la tierra, era un poni de Equestria, para confirmarlo inmediatamente corrí por el papel de mi mochila y le pedí a Fluttershy que se mantuviera en una postura en la cual pudiera comparar ambas siluetas. Mis sospechas eran ciertas, era la pierna de un poni de Equestria. De eso no cabía duda, pero la pierna no mostraba una Cutie Mark, por el contrario apenas era apreciable su forma, el papel estaba dañado y estaba impreso en un formato minimalista, toda la forma solo se podía apreciar únicamente en un solo color. Alguien había encontrado otro poni y estaba buscando al resto al igual que yo, el problema era que ahora debía buscar una manera de dar con esa otra persona. No era la teoría más fehaciente, pero teníamos que creer en algo. Algo que sacara a Fluttershy de su tristeza. //-------------------------------------------------------// ##NULL## //-------------------------------------------------------// "Señales" Me encontraba en lo más profundo de mí ser. Estaba imaginando y pensando en cada una de las posibilidades y los riesgos que tomaría para hacer notar la presencia de Flutterhsy en mi hogar, al mismo tiempo peleaba conmigo mismo para evitar hacerlo. Los riesgos eran grandes y la incertidumbre; como siempre, había hecho de mí un manojo de nervios. ¿Y si pongo imágenes de su Cutie Mark por toda la ciudad? No, probablemente no la reconozcan o mejor dicho; la gente puede interpretarlo como una de las imágenes de protesta estúpidas que ya se encuentran pegadas por toda la ciudad. ¿Qué tal si me dispongo a hacer preguntas en la calle? No, tampoco. Probablemente la gente me interpretaría como un loco más de esta ciudad si comenzara a preguntar cosas como: “Hey, ¿has visto a algún poni por aquí?” La incertidumbre me mantenía inerte en mis pensamientos, una nueva idea era acompañada de una contraria inmediata. Simplemente me veía a mi mismo siendo separado de Fluttershy en cada idea que lograba tener. El temor no me permitía pensar con claridad, pero ciertamente alguien ya había hecho lo que yo no podía hacer en esos momentos. Aparentemente alguien había encontrado a algún otro poni y se había asegurado de hacer pública su presencia para que los otros ponis la encontraran, sin embargo lo hizo de tal manera que ni siquiera yo pude darme cuenta a primera instancia. Tenía que pensar como acercarme a la persona responsable de tan valiente acto y al mismo tiempo; quería creer que esa persona estaba tan preocupada por su poni como yo lo estaba por Fluttershy. Ese día Fluttershy se fue a dormir antes que yo, por supuesto: Me era imposible dormir tras haber visto las señales que denotaban la presencia de otros ponis en este mundo. Simplemente estaba con una duda metida en la cabeza, el tipo de duda que no te deja descansar hasta que logras descifrar su respuesta y si es más correcto decirlo de este modo; cuando llegas a ella y logras plasmarla en una realidad, me sentía frustrado y al mismo tiempo temeroso debido a que la incertidumbre se alejaba poco a poco de mí. Me sentía impotente al no saber la forma en que podría encontrar al resto de los ponis pero al mismo tiempo. Me sentía feliz al creer que todos los ponis estaban en este mundo y probablemente se encontraban al cuidado de alguna buena persona. Esa noche decidí salir a caminar un poco, de hecho: Ya no era noche cuando salí rumbo al parque, por el contrario ya eran las primeras horas de la mañana y por sobre todo; era el momento en que me di cuenta de que no había podido pegar el ojo durante un día entero. Misteriosamente no me sentía con ningún cansancio, supongo que eso es a lo que le llaman “emoción ferviente”. Sin sueño alguno y sin señal de llegar a tenerlo; caminé hacia el parque una vez más. Una vez en él: tome asiento en la banca que acostumbraba visitar desde el día en que encontré a Fluttershy. Mientras pensaba sobre los posibles mensajes ocultos que pudieran estar a lo largo de la ciudad, recordé las viejas notas que había dejado en el pasado en esa misma banca. Esos mensajes no estaban ocultos, ¿por qué será que nunca tuvieron una respuesta?- dije en voz baja e inevitablemente comencé a reír. Al mismo tiempo el sol comenzaba a salir, esta vez por el lado contrario a los anuncios espectaculares que impedían el paso completo de los primeros rayos del sol. En ese instante recordé que Fluttershy una vez me dijo que había estado en esos anuncios visibles desde aquella banca. Probablemente no están muy lejos de aquí.- Pensé. De esa manera me levante rápidamente y comencé a caminar en dirección a los anuncios, por supuesto no sabía hacia donde me llevaría el irregular camino por el que transité en esa ocasión, pero no tenía nada que perder. Es más, no tenía prioridad alguna en ese momento mas que saber la respuesta a la pregunta que me había estado haciendo todo ese tiempo. “¿Dónde estarán los otros ponis?” Mientras caminaba hacia los anuncios me topé con varios obstáculos, entre ellos; zanjas de gran profundidad en las cuales se estaba instalando un nuevo sistema de colosales tuberías, debido a ello mi camino se desvió del original. Por otro lado, una vez pasadas las zanjas me encontré con otro obstáculo, había una zona habitacional que impedía mi paso directo hacia el camino que me llevaba a los anuncios. Nuevamente tuve que desviarme, el camino hacia los anuncios había sido largo y tortuoso, pero valdría la pena. Al llegar no hallé nada interesante, todo era gris y sombrío. Pero claro; solo los primeros rayos de luz habían nacido y este lugar no era el mejor iluminado. El lugar donde se hallaban era un amplio terreno baldío, el lugar estaba lleno de basura y estaba completamente abandonado, parecía que nunca hubiese tenido alguna clase de cuidado, por otro lado, incluso automóviles abandonados se encontraban en ese lugar. El paisaje era terrible, pero al mismo tiempo me mostraba la actitud humana en su máximo esplendor, o si es más correcto decirlo: En su expresión más real y cruel. Después de todo ese lugar estaba abandonado, aparentemente alguien en algún momento había adquirido ese espacio de tierra y aparentemente no pudo hacer nada con él, presumiblemente el lugar no lo conllevo a tener ganancia alguna. De esa forma terminó como lo estaba ahora. Solo, sucio, lleno de desechos y con abandonos sobre abandonos. Algunos perros se suscitaban en el lugar pero no eran agresivos ante mi presencia, aparentemente no habían visto a un humano en mucho tiempo y por esa razón no me atacaban, por el contrario algunos de ellos se acercaron a olfatear mis prendas y otros simplemente se mantuvieron a raya. Ciertamente estaba en un lugar donde los humanos ya no tenían presencia. Perros, gatos y algunas ratas parecían ser los nuevos dueños. De cierta forma me sentí relajado. Pero al mismo tiempo me sentí desanimado al saber que todas esas criaturas presumiblemente habían sido dejadas a su suerte al igual que el propio terreno. Por alguna razón rememore la ocasión en que encontré a Fluttershy y debido a ello no pude evitar el pensar: “Que sería de ella si yo no la hubiese encontrado” Por supuesto no quería pensar en lo peor, pero a juzgar por los animales de ese lugar y la forma en que congeniaban de forma casi pacifica, me hizo creer que probablemente ella podría haber sobrevivido en este mundo sin mi ayuda. El paisaje ahora estaba iluminado, los rayos del sol estaban tocando con toda su magnitud a aquel terreno. Yo, por otro lado decidí comenzar a subir por el poste de aquel espectacular, no sin antes acariciar a algunos de los animales del lugar, me importó poco el hecho de que estuvieran sucios o tuvieran pulgas. Simplemente me sentía con ganas de acariciarlos y ellos me lo permitieron. No quería que mi caminata fuera en vano, así que decidí a subir a uno de los anuncios espectaculares, después de todo; la vista panorámica de aquel lugar tan inhóspito a tal altura debía de ser hermosa. Comencé a subir por los escalones que el poste tenia, por supuesto el miedo se hizo parte de mi desde el momento en que pise el primer escalón, toda la estructura comenzó a hacer ruidos extraños, el metal vibraba y al mismo tiempo retumbaba dentro de sí mismo a cada paso que daba, los golpeteos resonaban en mi cabeza y el viento comenzaba a golpear en todo mi cuerpo. Aquella sensación de adrenalina provocada por el miedo a subir no la había experimentado nunca, sin embargo no era algo desagradable; se sentía bien. Se sentía bello, se sentía como un momento de libertad. Antes de llegar al último escalón no pude evitar el colgar mi cuerpo hacia atrás, me sostuve únicamente con una mano y una pierna. Deje que el viento me manipulara como lo hacía con las banderas alzadas en sus altas astas. Ciertamente el viento era fuerte, pero aquella sensación de caer y ser regresado a aquella estructura por el propio viento era inigualable, parecía que el mundo conspiraba a mi favor, parecía que el mundo me quería mantener vivo incluso en esa situación tan vulnerable en la cual el más pequeño error me haría caer y al estar solo en ese lugar abandonado: Morir. Al subir por completo a la parte superior de la estructura emití un grito de emoción que nunca antes había hecho. Fue tan fuerte que parecía haberse escuchado en toda la ciudad y al mismo tiempo la ciudad parecía no escucharme. Podía apreciar cientos de edificios frente a mis ojos. Podía apreciar a la gente caminar hacia sus destinos y al mismo tiempo podía verme a mí mismo caminar por las vías que siempre transitaba rumbo a mi trabajo. -Fluttershy tenía la mejor de las vistas para encontrarme en este lugar. De seguro desde aquí veía como caminaba hacia mi trabajo y de seguro podía ver la forma en que despreciaba todo a mí alrededor. Qué imagen tan patética. Esas palabras las había dicho dirigidas a mí mismo, las había dicho para hacerme dar cuenta de que el pasado estaba ahora borrado, me hice dar cuenta de que ahora tenía alguien por quien preocuparme y al mismo tiempo me hizo notar que en ese momento mi búsqueda había terminado. En ese lugar había encontrado la respuesta. Después de esos momentos tan reveladores y a la vez riesgosos, decidí bajar del anuncio. El día había comenzado y a pesar de que debía trabajar no me importaba hacerlo. De cierta forma me sentía lleno de esperanzas, emocionado por comenzar ese día. Día en que decidiría arriesgar todo para ganar el todo. Al llegar a casa eran pasadas las 10 de la mañana, estaba completamente sucio y mis ropas olían mal. Sin embargo no le di importancia a mi apariencia en ese momento, en el camino había pensado en un plan, un plan que era arriesgado. Pero podría funcionar. Necesitaba una cámara fotográfica y mi vieja lap top. Necesitaba que Fluttershy me dejara tomarle fotografías y al mismo tiempo necesitaba que mi voluntad me mantuviera despierto aquel día. Pues comenzaría a pegar posters por la ciudad, pero no lo haría de una forma obvia y falta de inteligencia, tampoco de tal manera que revelara mi ubicación y la de Fluttershy. Aquel día decidí comenzar una campaña para dar notoriedad a mi hallazgo, todo lo contrario a una de búsqueda. //-------------------------------------------------------// Solo desearía que algo cambiara mi vida para siempre //-------------------------------------------------------// Solo desearía que algo cambiara mi vida para siempre !Lárgate de aquí maldito inútil¡ No eres nada sin terminar lo que comenzaste, no serás nada si sigues creyendo en esos cuentos estúpidos y llenos de mentiras. Déjame decirte algo; la realidad no es bella, la realidad es una mierda y no se vive en ella por gusto, se vive sacrificando parte de nuestro ser en el día a día. Y si no quieres ser parte del mundo y vivirlo por ti mismo yo no tengo la obligación de mantenerte toda tu vida, eres un adulto maldita sea. ¡Lárgate de aquí! (Sorpresa) Fue en ese instante que reaccione, no era más que un sueño. Me encontré en el más estrecho borde de mi cama, a punto de caer. No pude evitar el suspirar en ese instante. Nuevamente había tenido ese sueño horrible, nuevamente había visto aquel recuerdo que hoy día no puedo borrar de mi mente. ¿Cuánto habrá pasado desde aquel entonces? –Me pregunté. ¿Dos años, quizás tres? Sinceramente no lo recuerdo con certeza, pero supongo que es algo que no merecía ser recordado. Después de todo no es algo que haya querido recordar toda mi vida. Aquella mañana me levante de la cama y me dirigí a la cocina sin esmero alguno, en mi trayecto recuerdo haberme rascado las pelotas en más de una ocasión, solía ser una de mis numerosas malas costumbres. Mientras caminaba espabile mi vista para poder mirar el camino, lo cual era completamente innecesario. Vamos, sabía de memoria cada paso y centímetro libre de mi hogar al grado que era capaz de transitar por ella sin necesidad de abrir los ojos. Tampoco es que haya sido una gran casa o una enorme mansión, se trataba de una de las cientos de casas pequeñas que aquella zona habitacional tenía. Pequeñas, simples y fáciles de memorizar. Una vez en la cocina me dispuse a tomar la caja de cereal que siempre ponía por sobre mi refrigerador, tomé un tazón limpio y lo rellene con el cereal, agregué leche y me dirigí a la mesa. Mi tazón de cereal y mi insípido café instantáneo preparado en el microondas son el desayuno que si bien no era perfecto, es el que solía encajar conmigo perfectamente por aquellos tiempos. Así es, yo no soy una persona perfecta, de hecho solía creer que la perfección era algo que no existía en este mundo, era para mí algo parecido a los misterios indescifrables, algo tan imposible como la existencia de la magia. Debido a ello siempre solía encerrarme en mi habitación a ver cosas infantiles, llenas de felicidad, llenas de ficción y por sobre todo. Cosas que llegué a creer Imposibles de realizar. Por eso siempre miré animes, películas y caricaturas que alguna vez me llenaron de felicidad. Por eso mismo deje la universidad y por eso mismo fui alejado de mi familia, mejor dicho: Mi familia me alejo de ellos. Aquel sueño del principio no había sido un sueño precisamente, en realidad había sido mi más doloroso recuerdo, mejor dicho; uno de los más dolorosos. Fue cuando la última advertencia de mis padres se había convertido en un acto violento en contra mío. En contra de mi pereza y mi falta de optimismo por la vida. En algún momento de mi pasado había sido un gran estudiante, un gran amante y por sobre todo un gran hijo del cual sus padres estaban orgullosos y felices de tener, pero todo eso fue cambiando con el paso de los años y por sobre todo fue debido a que poco a poco perdí las esperanzas por este mundo. Fueron las guerras, los asesinatos, los amigos que se perdieron en drogas,  los amigos que murieron, las dudas existencialistas y por sobre todo: La falta de fe las causas de mi cambio tan drástico, de vivir de alegrías y compañías que considere irremplazables a vivir solo y sin nada más que recuerdos gratos manchados de aquella realidad que los dejo en el pasado. La misma realidad que mato mis sueños y me hizo experimentar la crueldad e hipocresía del ser humano. Y por otro lado me deprimía aun más el hecho de no poder hacer algo para arreglarlo, yo también era un ser humano y era parte de aquel desagrado. Entre más sabia del mundo más difícil me era aceptar mi existencia como parte de este mundo, posteriormente deje la universidad, deje mi trabajo y me dedique a buscar algo que me llevara adelante en mi vida, aquella chispa que me deseara ver nuevamente el mundo como algo maravilloso. Vamos, yo no quería vivir siendo un oficinista amargado con la vida y tampoco quería ser parte de la sociedad  sucia y corrupta que había estudiado en la universidad. En un momento u otro simplemente me halle vacio en mi vida. Mis padres por supuesto no entendieron del todo mi situación, no eran muy conocedores de mi vida fuera de la casa y tampoco eran conocedores de lo que me aquejaba. Pasado un año de inutilidad en la casa de mis padres había encontrado algo llamado “My Little Poni: La magia de la amistad”, así como también muchos otros materiales de fantasía y comedia hechos en caricaturas. Entre ellos animes y películas, pero por supuesto todos los anteriores tenían un sentido humanista que me hacia  regresar a la realidad una y otra vez, me dejaban en un estado incompleto, un estado que me mantenía atado al mundo que no quería ver frente a mis ojos, pero My Little Poni era una excepción a ello, había sido mi escapatoria ante la asquerosidad del mundo y sus habitantes, había sido lo que me llenaba de dicha y al mismo tiempo me hacia desear estar en ese mundo lleno de colores vivos e infinita felicidad, aquel en el cual los humanos no existían para corromper las existencias aparentemente perfectas, igualitarias y felices de los ponis y el resto de criaturas. Era una fantasía utópica donde planteaba a la amistad como el arma más poderosa del universo, era el lugar donde peleas y discusiones no se libraban a golpes, armas de fuego y bombas, era un lugar donde el mal era minoría y era el lugar donde el bien siempre era el triunfador sin importar la prueba que se les pusiera. Me había convertido en un soñador y sin importar las veces que hubiera visto el programa yo continuaba viéndolo una y otra vez sin descanso, a pesar de la preocupación de mis padres yo continuaba inmerso en ese mundo ficticio y por supuesto a la larga perdieron la paciencia. No estudiaba ni trabajaba, mi hermano mayor había logrado establecer bares y centros nocturnos por todo el país sin ayuda de mis padres y yo por otro lado habiendo tenido el apoyo de ellos toda mi vida y habiendo sido el que vivió acompañado de mayor beneficio económico y de potencial intelectual ahora estaba sumido en la miseria, estaba estancado en mi vida y no hacía nada más que comer, cagar y dormir en la casa de mis padres. Gastaba su electricidad, agua y con el tiempo; su paciencia. Un mal día mi padre había llegado ebrio a casa, lo cual era algo extraño para un hombre como el puesto que pocas veces eran las que bebía y era bien sabido por mí que no lidiaba muy bien con el alcohol. Aparentemente estaba molesto y con una buena razón. Me quería fuera de su casa y me quería fuera de su vida, no estaba dispuesto a continuar manteniendo mi inutilidad entre las paredes de la fortaleza que construyo con arduo trabajo, dedicación y sacrificio durante toda su vida. Yo desafortunadamente no pensé bien las cosas en aquel entonces y decidí hacerme la víctima, debido a ello mi padre perdió la cabeza. Me propino varios golpes en el rostro, en el cuerpo y me saco a rastras de su casa. En aquel momento solo tenía conmigo unas pocas ropas, mi vieja lap top y una mochila vieja apunto de ceder ante los años de maltrato, así como también unos cientos de pesos en mi bolsa. En esos momentos de desesperación fue cuando sabía que no podía continuar así, pero mi orgullo así como mi vergüenza me hizo jurar jamás volver a casa de mis padres, decidí separarme por completo de mi familia de la misma manera que mi hermano mayor lo había hecho muchos años atrás, pero con la excepción de que él en su momento tenía amigos y un trabajo con el cual subsistir. Por supuesto pude haberle pedido ayuda en esos momentos pero la realidad es que su pequeña fortuna la había amasado gracias a las vidas que destruía con cada gota de vino que vendía en sus establecimientos, corrupción e hipocresía eran ahora parte de el al igual que lo habían sido parte de mi padre, quien en varias ocasiones llego a corromper el dinero de su trabajo. No quería corromperme de la misma manera, pero lo cierto es que había vivido siempre en la comodidad gracias a la propia corrupción de mi padre y hermano. No era más que un hipócrita y sabía eso. Pero no podía vivir de honestidad y sonrisas rotas en el rostro. Debía hacer algo; debía comenzar a vivir me gustase o no. De esa forma meses más tarde estaba recibiendo dinero de un hombre que trabajaba en el gobierno, me pagaba por ayudarlo a corromper cuentas bancarias para distribuir dinero que no era suyo de forma discreta. Yo solía ser bueno con la administración de mucho dinero y por sobre todo no era ignorante de la forma que el gobierno usaba para hacer desaparecer números incómodos para ellos. Por supuesto había estudiado para ser un administrador, no tenía el papel de licenciado, pero no había desaprovechado el tiempo en la universidad. De esa forma había terminado solo en una casa pequeña que amueble gracias al dinero sucio de mi antiguo jefe y por sobre todo triste por mi existencia monótona y falta de esperanzas. “Solo desearía que algo cambiara mi vida para siempre.” Era el himno con el cual terminaba cada día antes de acostarme en mi cama para recuperar fuerzas. Por supuesto, nunca imaginé que el universo conspiraría a mi favor de tal manera que mi vida daría un cambio tan radical.