Friendship Beyond the Clouds, an MLP Novel Book One: Unicornby JaycDandelionChaptersThe day the sky burnedThe paradise behind the mirrorJump into the fireWind SwordsThe day the sky burned“Dicen que hay un lugar donde el viento canta Un lugar donde la luz es sólida como el oro Un lugar donde el mal no puede abrirse paso Un lugar donde el tiempo no te hace viejo” “Recuerda: nunca volarás si no lo intentas”. Fueron las últimas palabras que escuché de mi madre antes de la terrible batalla que se avecinaba. Una bodega fría, explosiones terribles y disparos que venían desde tierra se escuchaban rozando el casco de nuestra nave. ¿Por qué peleamos? Simple respuesta, al menos es lo que todos los ponis pegasos queríamos pensar: libertad. La libertad que desde hace ya mucho tiempo se había perdido para todas las razas de Equestria, mucho antes de que yo naciera. Cada nueva explosión que se escuchaba estremecía mi corazón más allá de mis peores miedos de potrilla. Luego: compuertas abiertas, destellos inimaginables que se apoderaban de cada rincón del cielo y después… salto al vacío, en medio de llamaradas, tratando de esquivar cada esquirla que nos arrojan para acabar con nuestras ya de por sí, miserables vidas, aún en medio de todo esto recuerdo la última noche que mi madre me arropó en mi cama: un canto que todavía resuena fuerte en mi memoria, un calor que no he sentido desde hace ya tanto, ese sentimiento de seguridad que solo mi madre podía hacerme sentir, aún puedo verla: la más hermosa pegaso que jamás existió, Ember Rain era su nombre. La suya fue la última cara familiar que jamás vi hasta hoy. Mi padre, grandioso general de las fuerzas aéreas de New Cloudsdale: Crescent Moon, se veía nervioso, enojado, sin embargo mantenía la calma mientras daba órdenes a sus comandantes, órdenes que jamás entendí, ya que el idioma de los pegasos casi se extinguió hasta estos días; después de decirme sus últimas palabras me regaló los goggles de vuelo que hasta hoy uso en todas mis misiones; siento que él vuela conmigo y de alguna manera –algo ridícula, lo sé- me protege de cada peligro que encuentro; nos encerró a mi madre y a mí en esa bodega junto con muchos otros ponis cuyos nombres y rostros que hasta hoy soy incapaz de recordar. Luego: la terrible explosión que terminó por destruir la grandeza de la última nave del glorioso reino pegaso: El Cielo Dorado. Fuego, restos de otros ponis, miembros y alas por doquier, gritos y gemidos de dolor y angustia por aquellos que extraviaron a sus seres queridos después del horrible estallido. Mi madre aún me miraba a pesar de tener ese terrible pedazo de metal/nube atravesando su vientre. Me dijo cuánto lamentaba dejarme sola entre todo ese caos y luego las más bellas y terribles palabras que escuché de ella: -“Recuerda: nunca volarás si no lo intentas”. Lo último que vi de ella fue cerrar los ojos antes de dejar que una furiosa bola de fuego la consumiera. Corrí y lloré buscando a mi padre, sin embargo fue una tarea vana, ya que entre tanto caos jamás pude encontrarlo. Llegué a un claro en medio del casco de nuestra gigantesca nave, debo de admitir que hasta el momento jamás había visto fuera de ella más de lo que se lograba ver a través de las pequeñas escotillas de nuestro dormitorio familiar, era una hermosa y gigante nave de un hermoso color dorado que se consumía por las llamas y se veía teñido de rojo por la sangre de otros ponis pegasos que caían sin cesar ante el fuego de los hechizos del enemigo. Al parecer me encontraba en un enorme agujero que daba hacia uno de los rotores principales del fuselaje de estribor. Más allá sólo se veía el resplandor del crepúsculo infinito que daba color al cielo equestriano desde hacía ya tanto tiempo. Tenía terror de volar, ya que al ser una potrilla que se crió dentro de una nave de metal-nube y madera jamás voló en cielo abierto. ¿Y si un hechizo enemigo me alcanzaba? ¡Estaban matando a todos! No tenían piedad ni de las madres con sus pequeños potrillos en el lomo, ¿qué podía hacer yo ante semejante muestra de maldad e inmisericordia? Cerré los ojos un momento y decidí saltar al vacío, pero algo me detuvo: esos ojos, púrpuras, fríos como el más terrible hielo que jamás conocí en mis peores misiones de altura, mostrando falta una de empatía tal que helaba los huesos y dejaron a mis pequeñas alas inmóviles. Fue la primera vez que la vi, y desde entonces llevo su imagen más grabada en mi corazón y memoria que mi propia cuttie mark; la Emperatriz Sparkle veía la masacre desde su nave imperial posada sobre la derruida y llameante Cielo Dorado a través de su centro de comando de cristal, tan espléndido y brillante, sólo comparable con su castillo principal, en la capital Caterlot. Esos terribles ojos púrpuras y vacíos, unas alas enormes, más grandes que cualquier otro pegaso pudiera haber tenido jamás, un aura oscura emanó a su alrededor y sus ojos se tornaron en un brillo blanco y terrible; es lo último que vi antes de la explosión final que acabó por destruir la citadela flotante. Vino de la Emperatriz misma, vaporizó a pegasos y uncornios del propio ejército enemigo por igual, yo solo cerré los ojos pensando en mi rápido y terrible final, sin darme cuenta que un pedazo del enorme rotor se desquebrajó y detuvo el calor de la explosión que se avecinaba en frente mío. Sobreviví apenas, sin recordar hasta el día de hoy mi verdadero nombre, una fuerte contusión me impidió recordar cómo me llamaba, además de provocarme fuertes jaquecas hasta este día. Hoy simplemente respondo por el nombre que mi tutor y maestro Sunset Flitter me dio después de que me encontró entre los restos de nuestra caída nave: Dream Gear, un justo nombre para una pequeña que en su momento fue considerada un milagro (a pesar de la fealdad de la cicatriz que hoy ocupa el lugar de mi ala izquierda y la simpleza de mi propio ser, una simple melena color café claro y pelaje beige), al ser la única sobreviviente de aquel cataclismo aterrador que hasta hoy es recordado como la Caída del Cielo. Flitt, como me gustaba llamar a mi maestro recuerda la manera en la que me encontró cada vez que tengo que soportar las parrandas que goza con sus horrendos amigos, un obeso unicornio cuerno roto desertor de nombre Radd y un anciano y ciego pony de tierra llamado Hazel (el cual siempre tocaba mi flanco con su arrugada y grasienta pezuña, habilidad que hasta hoy no entiendo como tenía): -“La vi –decía- mientras mi banda de usureros hurgaba entre la chatarra retorcida de la que alguna vez fue el orgullo del Reino Pegaso. ¡Jamás vi nada igual! Nunca pensé que la sed de poder de Sparkle fuera tan terrible. Debajo de una enorme pieza de metal -(que supongo sería el rotor que acabó salvándome la vida)-, surgió una potrilla flanco blanco de color café claro, melena castaña y uso hermosos ojos color esmeralda. No podía creer que siquiera estuviera completa, ya que entre tanta basura y metal retorcido encontré también los restos mutilados de cientos, si no es que miles de ponis que murieron tras el ataque de la emperatriz. ¡Qué sorpresa más grande y agradable, un rayo de esperanza que encendió mi corazón apagado hace ya tanto tiempo por la crueldad de esta guerra de conquista sin sentido!” Flitt balbuceaba cada vez más mientras seguía bebiendo ese inmundo licor destilado de… ¿¡aceite de motor y pulpa de cactus!? Sin embargo, entre esas palabras retorcidas, blasfemias y maldiciones siempre surgía esa frase que dejaba a mi cabeza revoloteando en pensamientos de esperanza: -“Era como si las diosas hubieran querido que viviera, ¡fue un milagro encontrarla casi ilesa después debajo de semejante pieza de metal! Y en efecto, Flitt me encontró debajo de un enorme pedazo de engranaje, del cual, al desconocer mi verdadero nombre (aunado a mi incapacidad de recordarlo por mi propia cuenta) y con mi vestimenta casi intacta: Una capa de color verdoso, un pequeño traje aislante y mis ya característicos goggles de vuelo. Claro, omitía siempre la parte en la que mi pequeña ala izquierda tuvo que ser cortada por el mismo para liberarme del abrumador peso de aquella mole metálica. –“Ya estaba perdida, mi niña”, me decía siempre en ese odioso acento sarcástico que utilizaba siempre para molestarme. ¿Pero qué podía hacer yo? Amaba a ese viejo bastardo, era la única familia que tenía después de todo en este pequeño y a veces mísero pueblucho en medio del desierto, perdido en el territorio de lo que alguna vez fue la gran Appleloosa, o al menos, así se llamaba, según me dijo el viejo Flitt. Días y años pasaron desde la Caída del Cielo, dieciséis para ser exactos. Pasaba mis días aprendiendo el oficio de los ponis usureros: recolectar chatarra y tratar de construir algo útil con ella para venderla, algo difícil en estos días, ya que la campaña de conquista de la Emperatriz abarcaba a casi todo el mundo, habían rumores de que había conquistado pueblos de los cuales ni siquiera sabíamos de su existencia: renos, cebras, yaks, changellings; toda clase de cuadrúpedos imaginables habían sido descubiertos y conquistados por la pezuña de hierro de la terrible gobernante. Todas las razas, excepto los dragones de antaño, (representados en heroicas pinturas que de vez en cuando encontrábamos entre los escombros de las batallas), que prefirieron ser exterminados en la guerra a ser sometidos a una tonta y “linda” pony púrpura. Todas, menos las que habitábamos en este pequeño pueblo; parecía estar perdido en la nada, una especie de rotura en la realidad parecía envolvernos, era un lugar alejado y sin reglas, fuera de los límites del régimen, o al menos, no era del interés de la Emperatriz el poseer nuestras ya sofocadas almas gracias al calor que el sol perpetuo, atrapado entre el día y la noche en este crepúsculo sin fin. Gracias a esto pude el tiempo suficiente para cumplir mi más grande anhelo: volar. ¿Pueden imaginar un pegaso que jamás haya volado en su vida? Bueno, pues aquí había uno; el cual era motivo suficiente para ser la burla de los asquerosos amigos de Flitt. Al menos tenía un punto a favor: jamás intentaron abusar de mí (ya que las hembras limpias eran raras en estos días), al parecer mi deforme ala izquierda era lo suficientemente desagradable para evitar que algún semental volteara siquiera a mirarme ¡Gracias a las diosas! La vida pasaba, a veces podíamos construir cosas útiles, artefactos de defensa personal era lo más solicitado, claro, siempre y cuando nunca lo utilizaras contra los soldados de su Púrpura Majestad, ellos podían fácilmente vaporizarte sin siquiera mover una pezuña. Los materiales más preciados eran los de los cañones, metal-nube reforzado capaz de soportar explosiones, cuchillas y algunas ballestas que pudieran ser producidas siempre y cuando tuviéramos materiales flexibles para las cuerdas tensoras. Alguien alguna vez intentó utilizar intestinos de ponis muertos para ese propósito, sin embargo era además de asqueroso (y en mi propio pensar, blasfemo), poco práctico, ya que las cantidades de cadáveres carbonizados y en terrible estado que abundaban después de cada batalla hacía casi imposible encontrar un buen trozo de intestino intacto. Así que me puse a trabajar; el viejo Flitt me enseñó bien el oficio de la mecánica y la ingeniería, así que entre mis curiosas maneras de experimentar encontré algo que me llamó mucho la atención: el bazago restante de la destilación del asqueroso licor que los ponis usaban para intoxicarse podía usarse para fabricar cuerdas tensoras muy resistentes, después de un proceso de calentamiento y secado al humo. ¡Y vaya que teníamos humo! Los hornos humeantes de fundición que usábamos para derretir los metales de la chatarra eran suficientes para producir las cuerdas más resistentes. Flitt me premió por mi descubrimiento dejándome dormir junto a nuestro pequeño horno de fundición dentro del taller, si, dormía casi siempre fuera de casa, según aseguraba mi mentor, porque no era lo suficientemente pegaso o poni terrestre para tener una vida cómoda. Debo admitir, pasé muchas noches sollozando, anhelando aquella cama cálida y ese último beso que mi madre me dio la noche anterior a la Caída del Cielo. Sin embargo, tardé un poco en recapacitar; Flitt era un semental solitario, e indudablemente con necesidades; ¡las diosas me aparen si algún día aquel viejo bastardo me pusiera la pezuña encima, no sería la mejor manera de entrar al mundo de la adultez! Vaya, hasta que alguien se preocupaba por mi seguridad después de tantos años Pasé de ser una simple ayudante a aprendiz de ingeniera, o mejor dicho, la que hacía todo el trabajo. El negocio de las cuerdas para ballesta prosperó un poco, lo que me permitió en mis ratos libres comenzar a diseñar un artefacto que me permitiera alcanzar mi más grande sueño: ¡volar! Ilusa, de saber lo terrible que ese sueños e convertiría, ¡una pesadilla digna del tártaro! Pero en ese tiempo era una potra adolescente, con más ceso para la mecánica que sentido común. Un día llegó una transmisión codificada de uno de los informantes más allá de la frontera del desierto; una nueva batalla había acabado con más naves enemigas. ¿Se imaginaría la diosa del sol la gran sorpresa de saber que aún existía en estas ya perdidas tierras alguien que se atreviera a levantar su casco contra la Emperatriz? Y mayor fue mi sorpresa cuando me enteré de quien se trataba: ¡pegasos, antiguos refugiados en el extinto Imperio de Cristal del norte!, cansados de soportar una vida de esclavitud a cambio de unas cuantas migajas del régimen se levantaron en rebelión. Construyeron máquinas de guerra e intentaron luchar por una vida más digna. Pensé que estábamos casi extintos, mi corazón se desmoronó al pensar que nuestra perdida raza había sufrido aún más bajas ¿cuántos más de nosotros quedábamos en este mundo? ¿Era realmente nuestro destino desaparecer simplemente por ser una raza guerrera que se reusaba a ser esclavizada? Me indigné más aún cuando conocí el hecho de saber que muchos de nosotros estábamos siendo esclavizados por la terrible monarca para pelear sus sucias batallas. Al escuchar lo que Flitt, Rad y Hazel platicaban antes de partir a una nueva excursión en busca de materiales acerca de los miserables pegasos que tontamente luchaban por libertad recordé lo que me enseñaron de potrilla: la libertad vale lo suficiente para morir mil veces por ella. No pude soportarlo más. Salí de mi pequeño puesto junto al horno de fundición y comencé a gritar de furia, los tres infames compañeros enmudecieron al escuchar mis palabras: -¡Bastardos inmundos! ¿Se imaginan acaso el dolor que mi pueblo ha sufrido a causa de esa yegua horrenda a quien llamamos nuestra monarca? ¡Yo viví la Caída del Cielo en carne propia y éste infeliz (señalando a Flitt con mi pezuña) me cortó el ala y me privó de mi sagrado derecho de morir junto a los míos en aquel día…- No acababa de hacer mi rabieta cuando sentí el casco de Flitt chocar contra mi rostro. -¡Imbécil mal agradecida! –gritó con una voz tan ronca y profunda que erizó mi castaña crin- ¡Cómo puedes decir semejante estupidez sabiendo los años que te he alimentado y cuidado! ¡¿Sabes acaso la cantidad de veces que estuvieron a punto de utilizarte como juguete antes de devorarte debido a las hambrunas que hemos pasado en este miserable pedazo de tierra que llamamos hogar?! Lárgate si no te parece nada de lo que decimos, no necesito una compañía tan irritante como tú! Callé de impotencia, mientras las lágrimas empapaban mis mejillas al recordad el dolor de mis iguales al ser masacrados por el ejército púrpura. Corrí fuera del taller que hasta el momento había llamado hogar, corrí fuera de los límites de nuestro pueblo, atropellando y pasando encima de todos, sin importarme siquiera que algún potro intoxicado pudiera arrastrarme a algún callejón oscuro, en ese momento no me hubiera importado sufrir el más humillante de los ultrajes, con tal de olvidar el dolor que me causaban las palabras del que, hasta ese momento había sido mi mentor, mi padre; ¡mi única familia, rayos! Corrí fuera del pueblo, a los límites que me eran prohibidos atravesar, Flitt sabía lo de mi problema de memoria, mis constantes migrañas y la muy alta posibilidad de perderme en el yermo infinito que se extendía ante mí. Suerte que en mi rabieta cupo algo de razón y no me atreví a ir más allá de donde la simple vista me permitía distinguir las antorchas que iluminaban la oscurecida villa en la muy breve noche que el crepúsculo eterno permitía cada cuando. Pasé la noche en meditación, los pensamientos abrumaban mi cabeza, la frialdad con la que mi mentor me había rechazado me hizo dudar de la poca bondad que aún quedaba en el mundo. No sabía qué hacer, así que comencé a llorar de nuevo, hasta que el sueño me venció. No pasaron muchas horas desde que me desmayé, un estruendo me despertó de mi letargo de tristeza, me levanté lo más rápido que pude solo para ver lo más terrible que mis ojos habían visto desde el tiempo en que Flitt me encontró entre los escombros: un resplandor entre rojo y púrpura en el cielo que se acercaba hacia nuestra horrible villa… Flitt y sus amigos estaban junto a mí en ese momento, sin saber que decir, simplemente asentí: -Yo…. -Levántate –replicó Flitt- tenemos que irnos, de alguna manera, nos encontraron Estaba en shock, no podía creer que aún este miserable pedazo de tierra fuera de importancia para nuestra monarca… -No es posible –exclamé- cómo es que después de tanto tiempo vienen para conquistarnos, siempre hemos trabajado aquí, además…. Sentí una terrible bofetada por la cual casi me desmayo de nuevo, mis ojos estaban empapados en lágrimas. -Tenías que ser una potra necia, justo como nuestro comandante… ¿Acaso no sabes quién eres ni el tipo de magia que encierras dentro de ti? –Flitt me respondió de la manera más tranquila, pero nerviosa que le era posible. –Si supieras la capacidad de la magia que posees, podrías acabar fácilmente con todos los acorazados enemigos que nos rodean en este momento… No acababa de decirme esas palabras que hasta el día de hoy no he comprendido, cuando la primera explosión sacudió nuestro pueblo. Cientos de pequeños artefactos voladores bajaban de los enormes acorazados voladores, todos ellos tripulados por unicornios acérrimos a morir por su emperatriz, equipados con garras y ganchos cuyo único propósito era llevarse al mayor número de rehenes posibles; no podía creer tanta maldad, tanto caos, tanta sed de poder. -Han venido a buscarte pequeña –dijo Hazel mientras sonreía y afilaba un enorme cuchillo- Los elementos son escasos, según se. Sólo hay seis de ellos, si no me equivoco, y tú tienes uno en ti, con razón tu padre nos encomendó cuidarte como hasta ahora, jajajaja, si supiera lo problemática que su pequeña sería para todos nosotros… No acababa de decir sus despreciables palabras cuando otra explosión, mucho más cercana nos sacudió, casi quedé inconsciente, mientras con mi nublada vista veía como los 3 camaradas se sacudían y parecían pelear contra unas máquinas que los superaban en casi todas sus habilidades, Flitt, ensangrentado me empujó hacia una cueva que estaba bajo una pendiente cercana a mí, lo último que escuché de el en ese momento fue: -“Recuerda, nunca volarás si no lo intentas”. Mucha sangre salió de su boca, algo de ella me cayó encima, me aterré y antes de que pudiera decir algo me golpee con una roca en la cabeza y me desmayé. Cuando logré abrir los ojos me percaté que me encontraba en una jaula en las alturas, estaba muy aturdida, no podía discernir los acontecimientos que se desarrollaban en ese momento, sólo pude voltear y ver a otros miembros de mi comunidad aterrados alrededor mío, entonces un dolor terrible me aquejó: mi ala mala estaba rota, de mi cráneo fluía un río de sangre y al verme a tal altitud sobre mi antiguo hogar sólo pude gritar: -¡Sunset Flitter!...¡¡¡Flitt!!! Ya pasaron casi 5 años desde ese entonces… ¡Carajo! Hay veces que justo antes de misiones como esta anhelo con todas mis fuerzas el haber muerto en ese yermo seco junto con muchos otros, al menos eran conocidos, no estos bastados miserables que me rodean justo antes de saltar al fuego… Lo único que me motiva a hacerlo y no dispararme en la cabeza justo antes de saltar es mi objetivo; debo encontrarlo, ¡a como dé lugar! The paradise behind the mirror“…Dicen que es un lugar donde los sueños están vivos Un lugar donde las nubes llueven fuego y piedras Un lugar donde las estrellas obedecen tus órdenes Un lugar donde nuestras almas no están obligadas a permanecer junto a nuestros huesos…” Recuerdos… recuerdos es todo lo que me queda; no hay más, una mirada perdida hacia la inmensidad del abismo oscuro que está sobre nosotros, es donde me pierdo antes de cada ataque, antes de cada intento inútil de terminar con el absurdo de esta búsqueda. ¡Nunca lo encontrarás! ¡Nunca dejaré que te acerques siquiera! La maldad y deseo de poder que habita en tu corazón disfrazados de bondad, de buenas intenciones para todos los habitantes de esta tierra moribunda. Pienso, mientras voces a lo lejos me gritan y me piden que despierte… ¡Opallium! ¡Despierta maldita sea! –Me llaman a través de la arcaica radio que me han dado- ¿¡Dónde demonios estás!? ¡Responde carajo! -Aquí estoy –respondo con la pesadez de la desesperanza que inunda mi corazón- -¿¡Por qué siempre que te hablo estás dormida!? -Estuve dormida antes –respondo- así es como dejé que sucediera… -Déjate de estupideces, sabes que ni siquiera tú sabes cómo sucedió, es imposible además, ningún pony vive tanto… -¿Podemos concentrarnos en la misión? Estoy en posición. -Comencemos… Sonrío; este tipo de discusiones siempre las tengo con mis superiores, de alguna manera sé que siempre he sido rebelde y gracias a eso Equestria está sufriendo los estragos de mi negligencia…. Pero no perderé las esperanzas, algún día regresaré y haré que Equestria viva en armonía nuevamente. De repente un abrupto regreso a la realidad me despierta de mi letargo, lleno de imaginaciones infinitas de una tierra donde el cielo siempre era azul y brillante… -Maldita sea, ¡no de nuevo! Veo a mi escuadrón atacando la nave enemiga, mientras otra unidad se infiltra en los motores de los rotores principales; nuestra misión: hacer caer la nave principal y así evitar el avance del ejército usurpador (como si aún quedara un solo rincón del mundo que conquistar para la gloria de la malvada yegua que nos rige) -¡¿Opallium, que nos espera ahí adentro?! -Cierro los ojos y trato de mirar dentro de la gigantesca máquina donde me encuentro posada. Al menos doce ponis guardianes atravesando la escotilla de acceso y 5 de ellos son bat ponies, tengan cuidado, diríjanse al ala sur, debajo de los tubos de condensación, encontrarán el reactor principal, gírenlo hacia la…. -¡disparos!, -me encontraron-, ¡algún pony pudo verme a pesar de mi camuflaje! ¡Eso sí me sorprende!, por lo pronto debo tratar de cubrirme, ¡y en el peor de los casos atacar! Corro a través de todo el casco de la nave como me es posible, algunos pegasos esclavizados para la emperatriz comienzan a surgir de las escotillas y de repente una explosión detrás de mío. – ¡Que me lleve Cerberus de una vez! No puedo con esto, debo atacar o quedaré esclavizada, destinada a servir a la emperatriz hasta que en algún buen momento me asesinen o me quite la vida… ¡Debo atacar! En ese momento decido desplegar todo el poderío de la poca magia que me queda; extiendo mis enormes alas y aún puedo percibir la sorpresa de mis atacantes, uno de ellos susurra: -Es hermosa- pero no le presto atención y de mis alas saco las armas que con tanto sacrificio pudimos robar del arsenal de la Duquesa Emerald Moonlight: las espadas de viento. Con un poco de magia y estas magníficas armas puedo derrotar fácilmente a estos infelices esclavos del régimen… La tensión se siente a pesar de las duras explosiones que hacen resplandecer el cielo nocturno a gran altura, una lágrima recorre mi mejilla y decido acabar con la vida de estos inocentes. Una veloz ráfaga de viento se siente, muevo mis alas y de un solo golpe acabo con 20 de ellos, por menos daño que quisiera hacerles no puedo evitar trozarlos a la mitad… El asco del olor a sangre y la pena por el dolor ajeno me llenan, pero una rápida transmisión me hace regresar a la realidad: -¡Retirada a todos! La misión ha fracasado, ¡alguien ayuda!… Multitud de visiones invaden mi mente, muerte por todas partes, visiones de deseos de vivir una vida plácida y tranquila truncados por los deseos insaciables de una Emperatriz tiránica, las memorias de familias que ya no existen más… me rompe el corazón, no puedo más con esto, anhelo regresar a mi hogar, donde todo era paz y harmonía… yo… no puedo. Un golpe me hace chocar duramente contra el casco superior del enorme dirigible, se trata de un soldado alado cualquiera, ¿estaré dispuesta a terminar con la vida de este subyugado pony? No tengo opción –pienso- Si quiero salir de aquí y atacar más naves en el futuro debo salir hoy de ésta. –Lo lamento. Cierro mis ojos y conjuro nuevamente un poco de magia, sin efecto alguno que llegara a sorprender a mi adversario, ella me golpea primero con una velocidad que no había visto antes en ningún soldado raso de su clase; hasta que noto una gran diferencia, tiene un ala prostática. –Así que esa es tu ventaja, tramposa –le grito con una sonrisa fingida en mi rostro-. ¡Bueno, veamos qué haces para evitar arder en el Tártaro esta noche! -Opallium, dónde estás, debes evacuar, estás sola, los demás han muerto! -Déjame divertirme, ustedes váyanse -Si mueres no habrá quien nos ayude con las visiones para atacar la… -Corto la comunicación, por alguna extraña razón veo a mi enemiga y no sólo me produce terror, sino admiración, ¿realmente existe algún poni sin alas que pudiera volar? -¡Déjame ver tu rostro, por primera vez quiero conocer a aquel que mataré. La pony extraña no se inmuta ante mis falsos alagos, simplemente espera la oportunidad perfecta para atacar… -¿Conque no sices nada eh? ¡Entonces comenzaré yo! Cada estocada, aleteo, ataque que doy es esquivado, el terror me inunda, no puedo creer que un pony con tan bajo rango, además de semejante discapacidad pueda ser capaz de retener mis ataques… -No tengo opción –me digo a mi misma- Comienzo a invocar la arcana magia que me caracteriza, pero aquella pony es demasiado rápida… En un rápido fulgor de luz y fuego comienzo a sentir un dolor que quema una de mis alas; ¡maldita sea! –¿¡Has logrado romper mi fuerza celestina!? ¡Ella no dice nada y eso es jodidamente molesto! ¡Maldita seas! –le grito- ¡di algo aunque sea, por el honor de tu madre, carajo! Creao que me exedí en esta última exclamación, ya que pude ver a través de sus goggles de vuelo la rabia que surgía de sus ojos oscurecidos por el humo de las explosiones, se veían rojos como el mismo averno, no había duda, tenía la determinación de matarme… -ingenua- me repliqué a mí misma-, ¿que acaso no sabe que no puedo morir? Entonces recibo una oleada de ataques sorpresivos de su parte, ¡ella poseía espadas de viento también! – ¡No puede ser! Aún con su discapacidad ¿es capaz de utilizar tales armas? No acababa de discernir los siguientes ataques que tenía que realizar cuando siento una poderosa estocada en mi vientre… Increíble –le dije a esta yegua malhumorada- Eres la única que ha logrado alcanzarme en los últimos 50 años… Pero yo tengo algo mejor… suspiré mientras sentía como la cálida sangre brotaba por mi boca. ¿Será posible? ¿Al fin encontré a alguien que sea capaz de acabar conmigo? ¡Ni siquiera yo he podido realizar esa proeza y ahora, de la nada aparece alguien cuya capacidad está más allá. Nunca pensé encontrar a un pony equestriano con la habilidad de un pony angelino. Sonrío, entonces me preparo para atacar… Despliego todo el poder de la magia que queda en mi interior, mis alas están al máximo, entonces con mis espadas de viento suelto la ráfaga más fuerte que puedo lanzar con toda la fuerza mágica que me queda, ¡sólo para darme cuenta de que mi mayor esfuerzo de ataque no ha servido de nada! ¡Eres alguien excepcional! – le respondo - pero es pésima la manera en la que haces trampa… ¿es piel de dragón con la que está hecha tu ala falsa? ¿No crees que es demasiado incluso para una soldado de un rango tan bajo como tú? No recibo respuesta, solo esos ojos de muerte que no dejaban de enfocarme. Estoy agotada, feliz de que alguien por fin pueda enviarme al sitio de mis ancestros, ¡por fin sabré quien soy yo y por qué fui enviada a esta tierra maldita! Siento golpes en todo mi cuerpo, pedazos de metal entrando y saliendo se mi cuerpo, cada estocada, cada golpe, este momento de dolor insoportable… lo disfruto tanto de sólo pensar que mi sufrimiento acabará pronto; sólo quedo tendida hacia arriba, viendo directo al rostro de mi honorable oponente… ¿quién eres? – le pregunto – Ella sólo responde: - tu verdugo. Sólo puedo sonreír al ver semejante acto de orgullo, entonces tomo la decisión de atacar una última vez, rápidamente saco una bayoneta de mi espada derecha y logro herirla en el rostro, rajando su máscara de oxígeno y arrojándola lejos; ella se levanta unos cuantos cascos de distancia de mí, entonces mis ojos se llenan de lágrimas e incredulidad. No puede ser, tú no eres real, eres una simple visión sin sentido que siempre me está estropeando… ¡Eres tú, el ángel de ojos verdes! Ella voltea a mirarme con espanto, al parecer me ha recordado también, sus ojos, llenos de lágrimas se tornan rojos de rabia, luego, su cara azul, estamos a demasiada altura para que un pony común pueda respirar sin dificultad, decide huir y dejarme abandonada sobre ese frío casco, mientras fuego ardiente proveniente de las otras naves atacantes cae del cielo y un río de sangre interminable brota de los orificios hechos en mi cuerpo. Entonces despierto de mi letargo de visiones, mirando al cielo alto que aún deja entrever un poco de la noche estrellada que para los habitantes del mundo inferior les es casi imposible observar; poco a poco recupero la audición, gritos y más gritos que provienen de nuestro sitio de espera me exigen contestar la razón de mis visiones: ¡Opallium! ¡Despierta maldita sea!, ¿¡Dónde demonios estás!? ¡Responde carajo! -Todos vamos a morir (comienzo a reír), si atacamos la misión será un desastre. … Pero al fin podré dejar este mundo maldito … Regresa, ¡de inmediato! Si…. Regresar… ¡a la maldita realidad, y a esta agonía de no saber quién soy! –grito mientras lloro sin poder controlarme- Extiendo mis alas y de un golpe dejo el casco de la nave enemiga, sin darme cuenta produzco una rainplosión sónica detrás de mí, las alarmas comienzan a escucharse y el caos comienza a gobernar en toda la tripulación. Para ellos es tarde, cuando logran salir a atacar yo ya me encuentro a leguas de distancia, decido volar tan lejos que la señal de radio no alcanza a cubrir la distancia a la que me encuentro por encima de la tierra y las nubes… Flotando en el vacío infinito del espacio, un lugar en el que a cualquier otro pony le estaría vedada su simple presencia, yo soy capaz de permanecer el tiempo que desee, sin miedo a morir. Ah… ¿de qué me sirve esta capacidad, este poder si no puedo saber quién soy en realidad, ni de dónde vengo? Pero hoy, justo en este día, he tenido la visión más hermosa en los últimos 50 años: tú, mi ángel de ojos verdes, ¿quién eres en realidad? ¿Sólo mi verdugo como me dijiste, terminarás acabando con mi vida? Mientras más y más preguntas sacudían mi cabeza ocurre lo más hermoso que haya podido ver jamás: una aurora a lo lejos, cerca del polo; No puedo creerlo, aún en este mundo cubierto de tantas nubes de maldad y odio pueden apreciarse eventos tan magníficos como este. Otra lágrima sale de mi ojo izquierdo, y flota hacia la eterna y oscura inmensidad que se encuentra frente a mí, de repente puedo recordar un poco de mi pasado, visiones fugaces me invaden y sonrío… te recuerdo, éramos amigas, tenías tanto miedo de aprender a volar… vimos juntas nuestra primera aurora, volamos tan velozmente que hicimos una rainplosión combinada, nunca antes vista en la historia registrada de Equestria, vivimos felices, ¿no es así? De repente la oscuridad inmensa que se extiende frente a mí se comienza a iluminar, veo tu reflejo frente mío, tu y yo éramos una sola, podíamos hacer lo que quisiéramos y volar a los lugares más lejanos con sólo desearlo, ven, quiero sentir tu abrazo celestial… Eclipse… Un destello inmenso me interrumpe en mis pensamientos sin sentido y me regresa al mundo físico en el que vivo, Siento cómo mis alas desprenden plumas mientras caigo de regreso a la realidad, volteo y veo el horror: mi ángel de ojos verdes, frente al artefacto… haciéndolo funcionar. No es posible – me digo a mí misma aterrorizada-, ¡lo encontró! Jump into the fire“…los ángeles vuelan por todo este lugar Lo llaman su reino, su hogar y su escudo. Dan la bienvenida a todos aquellos que deseen buscar la sabiduría Pero cazan y destruyen a los de corazón negro…” Capítulo 3 Saltar al fuego ¡¡Celestia, maldita, cómo pudiste!! -Son los últimos gritos que escucho de nuestra hasta entonces Princesa de la Noche. La guerra se había extendido por toda Equestria y hasta ahora nos habíamos mantenido al margen, tratando de ayudar principalmente a todo pony que necesitara ayuda. Desde nuestro ahora refugio comunitario de PonyVille, el Castillo de la Amistad. Entre mis amigas y yo tratábamos de ayudar a cuanto pony tuviera la fortuna de llegar por auxilio, aunque las provisiones escaseaban (en gran medida gracias a la negativa que recibió Celestia de mi parte en ayudar a derrocar a la República Lunar). Estábamos desesperadas… Cada tarde y noche discutíamos fuertemente alrededor de la mesa del CuttieMap… ¡Ya basta de esta basura! –Gritó Applejack- ¡¡¿Ya olvidaron lo que le sucedió a mi granja?... A mi familia?!! -¡Todas sabemos lo que le sucedió a Sweet Apple Acres AJ, no eres la única que ha sufrido pérdidas personales estúpida egoísta! –Le respondió Rainbow Dash con un dolor que le llenaba de lágrimas los ojos. Rarity, quien también perdió a toda su familia después de la destrucción de Manehattan era la más centrada y callada de todas, hasta hoy recuerdo su última mirada antes de que el hechizo acabara con su vida… -Estoy de acuerdo… debemos actuar. -¡Estás demente Rar! –Rainbow le respondió de forma golpeada con un deseo de golpearla en la cara. -Yo creo que debemos hacerlo –le dice una adolorida Fluttershy desde detrás de su puesto- -¿Tú también maldita idiota? ¿Acaso quieres que todo lo que queda muera?... -¡¡RAINBOW DASH, CÁLLATE!! – Le grito con tanto enojo que todas mis amigas se quedas petrificadas de la impresión… -Twi… -me responde una horrorizada Pinkie desde detrás de su silla- ¿qué le sucede a tu cuerno? Sin darme cuenta mi cuerno respira un aura maligna y mis ojos desprenden un resplandor verde y rojo… -Lo siento, no debí exaltarme, pero la situación es grave, los alimentos escasean, y pronto ya no tendremos más provisiones que podamos compartir con nuestros refugiados… debemos actuar y terminar esta maldita masacre… Luna y Celestia deben… -¡NO! ¡Me niego rotundamente a utilizar los Elementos de la Armonía para matar a las regentes de nuestro mundo, debe de haber una solución...! -No existe ninguna –respondo de la manera más calmada que puedo- Cadence y Starlight lo intentaron y ya sabes qué pasó en el norte… El imperio desapareció y actualmente solo hay tinieblas en su lugar… Las princesas deben… -¡BIEN, SI ES LO QUE TODAS QUIEREN ENTONCES ME LARGO! ¡No seguiré soportando las estupideces que todas ustedes dicen, vamos Pinks! Jamás olvidaré la cara de Pinkie, la sonrisa había desaparecido de su rostro desde hace mucho tiempo, en lugar de esa hermosa yegua de color rosa brillante que saltaba por doquier sólo estaba una triste sombra de lo que era antes; una yegua de color rosa pálido y cabello liso hablaba de la manera más triste que podría haber escuchado jamás: -Twi tiene razón RD… los elementos acabarán con esto -¡Pero matarán nuestro mundo! -Lo sé –respondo- pero con nuestra amistad podremos salvar Equestria de… -Eres una tonta Twilight –me dice Applejack de la manera más irónica que esa vieja yegua de rancho podría haber utilizado- Salvamos Equestria en el pasado de malvados que intentaron hacerse de poder… pero nada como esto; estamos hablando de las diosas que hacen al sol salir y a la noche aparecer. -Lo hacían –responde Fluttershy aún desde su puesto detrás de su trono de la amistad. -Lo hacían –corrige AJ con cierta molestia- Ahora sólo hay una sola posición del sol y la luna en el cielo, y si no terminamos pronto con esto no volveremos a tener cosechas nunca más… Todas las razas de Equestria morirán de hambre… Recuerdo aún esa reunión, queridas amigas; no olvidaré nunca lo terca que fuiste Rainbow, como casi tuve que obligarte de muy mala gana a tomar los elementos del árbol nuevamente… No puedo creer que ya han pasado 200 años desde aquel fatídico día, donde mi negligencia tomó sus vidas... –siento como un río de lágrimas corre a través de mis mejillas- ¡LO LAMENTO, LO LAMENTO TANTO, NUNCA FUE MI INTENCIÓN TOMAR SU ENERGÍA VITAL, NO SABÍA QUE EL HECHIZO QUE ACABÓ CON LAS PRINCESAS USARÍA SUS VIDAS PARA FUNCIONAR, SOY UNA ESTÚPIDA! -¡Majestad! –escucho desde la parte de atrás del mausoleo de la amistad -Quien… ¡QUIEN TE DIO PERMISO ENTRAR! Volteo y miro a mi inconfundible comandante en jefe de las fuerzas de mi ejército alado, crin roja, pelaje casi negro, cuttie mark con dos espadas entrelazadas; ¡Hellfire, infeliz, te dije que no quería interrupciones! -Han pasado dos días majestad, como ordenó. -Los pegasos han emprendido vuelo entonces eh…. -Sí, majestad -Bien, veamos si son lo suficiente tontos para retarme, o rendirse ante mí y entregármelo… espero que sean estúpidos, no sería divertido si se rindieran y ya, ¿no es verdad, amiga mía? -Sería una oportunidad desperdiciada –responde mi comandante- -Al menos trata de disimular tu sed de sangre de pegaso… y por favor, consigue unas alas nuevas, las que traes en este momento ya empiezan a oler mal, de nuevo… -Majestad… -¿Si? -¿Qué hará exactamente si los pegasos tratan de activarlo? -Destruirlos de un solo golpe… trata de no estar en mi camino si eso llega a pasar, ni siquiera con todo tu poder podrás protegerte de semejante hechizo. Salgo fuera del que alguna vez fue mi hogar… El viejo páramo llamado alguna vez PonyVille, lugar donde ahora solo se erige un derruido castillo convertido en mausoleo sobre un árbol de cristal oscurecido por el paso de las centurias, el último lugar de descanso para mis fieles amigas, que me sirvieron hasta la muerte… o al menos sin saberlo, lo hicieron. Extiendo mis alas y de un abrir y cerrar de ojos me traslado a mi hogar, en la reconstruida Canterlot, al materializarme en el balcón del palacio puedo ver a toda mi flota preparando el último ataque que acabará con la estúpida rebelión que atenta contra el New Order que he impuesto; si tan solo esos mal agradecidos valoraran todo lo que he hecho... es por el bien de todas las razas de Equestria, ¡y quien no lo vea de la misma manera desaparecerá! (…) Nadie se imagina cuánto odio estar encerrada en este hangar apestoso… -Dream, tonta, qué haces aquí (me reclamo una y otra vez)- Toda esta gran batalla por el control total de Equestria se encuentra fuera de aquí, y yo, este simple pedazo de carne esclavizado al servicio de una tirana espera con cierta esperanza tener un final rápido y sin tanto dolor… Las puertas se abren y cientos de llamaradas que provienen desde la superficie rozan el casco de nuestra tumba de acero… olor a carne quemada y maldiciones por doquier; un día de trabajo cualquiera. El piso se abre de un golpe y todas las infortunadas almas que nos encontramos encerradas caemos al vacío, muchos de ellos sólo gritan: ¡Por nuestra emperatriz! Antes de que cualquier esquirla los atraviese. Infelices –pienso- si fuera tan estúpida para creer que peleamos por la libertad de nuestra raza ya hubiera muerto hace años. Miles de proyectiles atraviesan el aire, trato de esquivarlos mientras de reojo puedo ver como voladores menos experimentados son eliminados segundos después de emprender vuelo… Hasta explotan y trozos de vísceras llegan a alcanzarme, menos mal que por la velocidad y el material de mi uniforme no pueden quedarse pegadas a mi tanto tiempo. De repente puedo visualizar el primer objetivo: un cañón que los rebeldes al régimen del New Order están tratando de arrastrar fuera del alcance de nuestro ejército; debo impedir que huyan con él, después de todo sigo órdenes con el único propósito de poder viajar por Equestria y encontrarlo… y acabar con toda esta locura, o al menos intentar salvarme y hacer mi vida en otro lugar, lejos de tanta locura. Viro en mi vuelo y comienzo la picada; las espadas de viento que llevo en mis alas se preparan para atacar, lanzo una fuerte ráfaga hacia los inocentes que sólo anhelan libertad, mato a 3 de una sola estocada y varios más vuelan por el aire, no logro alcanzar a ver si alguno ha quedado lastimado; francamente ya no me importa, mi objetivo se ha convertido en mi prioridad y el dolor ajeno ya no turba mi corazón desde hace mucho tiempo. Asciendo rápidamente… a pesar de los trozos de metal que me arrojan desde los arcaicos cañones de los rebeldes puedo alejarme sin que ninguna esquirla me alcance, al menos hasta alcanzar una altura mayor a la de las nubes, es cuando me di cuenta que una metralla atravesó mi pata izquierda, pero las drogas que tomo antes de cada batalla impiden que sienta dolor durante un periodo de tiempo bastante largo… -¡Demonios! –Me digo a mí misma- Dream, ¡eres una idiota! No eres capaz de volar más rápido… Si sigo perdiendo sangre a este ritmo –pienso- me desmayaré a mitad de mi vuelo, además de la gran altura a la que me encuentro no me permitirá respirar de manera adecuada… A pesar de tener esta máscara de aire presurizada la respiración se me empezaba a dificultar. Debo descender, no tengo opción. Aún algunos disparos que vienen desde la superficie logran llegar hasta la altura que me encuentro, debo moverme si no quiero que alguna esquirla me atraviese algún órgano vital, ¡mi situación sería mucho peor! Decido tratar de alejarme y desciendo hasta posarme sobre una de nuestros bombarderos acorazados… si tan solo los rebeldes supieran que estas naves están totalmente desprotegidas en su parte superior… ¿¡qué es eso?! ¿¡Una pegaso rebelde posado sobre nuestra nave?! Trato de esconderme detrás de una de las torres de soporte, al parecer el bullicio de la batalla debajo de nosotras impidió que ella se diera cuenta de mi presencia… Se encuentra demasiado tranquila, mirando hacia el horizonte, como añorando los viejos mitos que relatan, de un tiempo cuando Equestria vivía en paz. De repente ella voltea, me escondo, debo proteger nuestro acorazado imperial… No podemos permitirnos más bajas y mucho menos de esta magnitud. Debo atacar sin dudar un segundo, debo… ¡espadas de viento! Observo casi incrédula al ver que un pegaso rebelde ha podido sobrepasar las defensas del acorazado y permanecer posada como si nada sobre él, además de poseer armas de semejante poder, además sus alas son anormalmente grandes… ¡hermosas! -Ya sal de tu escondite, ángel de ojos verdes –dice con una voz tan angelical y dulce-. Voltea y me quedo petrificada… No tiene una máscara de aire presurizado, ¡a esta altura! Cualquier pony no hubiera sobrevivido ni 5 minutos sin una a semejante altitud, además de todo el gas venenoso que producen las explosiones debajo de nosotras. Sus goggles me impiden apreciar su rostro y el capuchón que tiene en la cabeza deja entrever unos pequeños rizos dorados… Una sensación de miedo que no sentía desde hace mucho tiempo llena mi ser, debe ser la hemorragia –trato aún de razonar- Cuando asomo mi rostro de nuevo ella ya no se encuentra en su posición, ¿habrá decidido irse antes de… -Sabía que eras tú… Eclipse. Doy un grito de espanto y sorpresa al ver su cara frente a mí, trato de alejarla de una tajada con mis espadas de viento, pero ella ya se ha adelantado, las ha inmovilizado con las suyas, mientras con su pezuña sostiene mi mentón… -¿Quién eres? –Pregunto- ¿Acaso no recuerdas a tu mejor amiga, elemento de la luz? –Me responde con una frialdad que no había visto jamás- No hay duda que la Furia del Cielo borró todas tus memorias… -¡¡ALÉJATE!! –Le grito con una desesperación que no había sentido desde que clamé a Flitt aquella vez que me capturaran. Mi primera reacción es golpearla lo más fuerte que puedo en el mentón, ella se arroja hacia atrás con algo de sangre brotando de sus labios… -¡Vaya que eres difícil!- Me grita con un tono algo molesto, la pérdida de sangre me hace sentirme un poco mareada, debo de decidir si atacar o huir… De repente una fuerte explosión que proviene debajo de nuestro acorazado estremece toda la nave; mi primer impulso es atacar. A pesar de mostrar una habilidad inigualable con las espadas de viento parece sorprenderse de mis rápidos ataques y estilo de pelea, al todo por todo, sin marcha atrás, estocada tras estocada, ataque tras ataque, esta maldita yegua esquiva y evita cada arremetida que cometo contra su ser. Entonces una explosión aún más intensa se escucha en la parte inferior de la nave imperial; han decidido usar uno de los cañones robados contra nosotros, y nuestro acorazado ha cedido ante tales disparos. Gritos de dolor y desesperación se escuchan debajo, y ese horrendo olor, a carne quemada invade toda la atmósfera, es entonces cuando una nube de humo negro me envuelve y pierdo de vista a mi oponente, una tercera y peor explosión me sacude y me lanza hacia una invisible torre, con la que me golpeo y deja a mi ala artificial inutilizada, además de dejarme un profundo dolor en el tórax… la hemorragia empeora, sin avisar al calor de la batalla la he empeorado, creo que al final no logramos nuestro objetivo Flitt (pienso, mientras me esfuerzo por perder la conciencia, quisiera no sentir cuando mi cuerpo se calcine), entonces, casi antes de desmayarme siento como unos cascos me toman por el cuello, sujetando mi bufanda roja, ¿alguien se ha preocupado por mí y ha venido a salvarme? Solo puedo sentir como mi rescatador me sube en su lomo y de una manera asombrosa emprendemos vuelo… -Abre los ojos Eclipse… Recuerda…. Nunca volarás si no lo intentas… -¿Quién eres? -Ni siquiera yo lo sé… pero de alguna manera, te conozco, sé tu nombre, pero no recuerdo siquiera dónde lo escuché; pareciera que estamos destinadas a ser amigas, de alguna manera… Eclipse, elemento de la luz. -¿Qué significa lo que estás diciendo? ¿Amistad? Nunca nadie me enseñó lo que es… -Pero tuviste ponis que se preocuparon por ti, eso es ser un amigo… -¿A pesar de ser tratada como basura en algunas ocasiones? -La amistad no siempre es fácil, pero sin duda vale la pena luchar por ella… alguien alguna vez me lo dijo… Cuando por fin puedo abrir mis ojos veo lo que he esperado ver durante años: Paz, tranquilidad, un enorme vacío negro que se alza sobre mí de manera majestuosa, de alguna manera me encuentro por encima de las nubes, más allá de todo límite establecido para cualquier pegaso o artefacto volador, el límite entre nuestro mundo y el infinito espacio al que alguna vez soñé con escapar. ¿Cómo llegué aquí? Aún no lo sé, pero, la distancia, velocidad… -Calma. Ahora vamos hacia abajo, juntas, cayendo directo en el fuego infernal que llamamos hogar, nunca más dejaré que te separes de mí. Cuando al fin puedo recuperar la conciencia de lo que está pasando me veo atrapada en una caía libre desde una altura inimaginable; nunca pude alcanzar yo esta altitud en mis misiones más arriesgadas, y ahora, de la nada y sin saberlo, ¿alguien me ayudó a llegar aquí? No, luego pensaré en esas cosas, primero debo salir de mi predicamento: mi ala artificial sigue sin funcionar… ¡moriré si no hago algo al respecto! La sensación de vacío sin control que siento en el estómago es insoportable, el miedo y desesperación comienzan a llenar mi mente, miles de pensamientos de la manera en la que se verá el impacto, mis entrañas esparcidas por todas partes, un disparo, un hechizo, un Aero, cualquier cosa que se atraviese en mi precipitada caída y quedaré hecha trizas, sólo me quedaría la esperanza de que mi cabeza fuera aplastada primero, así no sentiría el dolor de perder algún miembro o la horrenda sensación de vacío en mi vientre, ¡NO! Debo pensar algo, la fricción contra el aire comienza a calentar mi uniforme, sólo puedo mover un poco mi ala de piel de dragón para hacer un escudo que cubra un poco mi adolorido ser… Escucho explosiones y disparos nuevamente, he regresado a mi realidad, la batalla que nunca termina, debajo de mi percibo un resplandor debajo de mí, no es necesario voltear, me dirijo directo hacia el fuego, un salto dentro de él, pronto todo acabará; Yo… me… rindo… perdón Flitt… cierro mis ojos y me resigno a esta forma de partir, sin cumplir el objetivo que me juré cumplir. De pronto siento como un aura de color azul envuelve mi ser y poco a poco comienza a sentir una disminución en la velocidad de caída, los artefactos que llevo puesta se desprenden de mí, la adrenalina trata de mantenerme despierta, pero es demasiado. Cuando recobro nuevamente la conciencia me encuentro lejos de cualquier dolor y muerte que haya podido imaginar, posada en una nube sobre un gigantesco valle solitario. -Sabes (escucho esa voz que me habló en el cielo), hace mucho tiempo, más del que te puedas imaginar, éste era un bosque magnífico, lleno de toda clase de criaturas. Ponys pegaso como nosotras solían hacer esto que estamos haciendo tú y yo ahora: sentarse en las blancas nubes y contemplar el atardecer, cuando había uno y no sólo este crepúsculo eterno, existía paz y armonía por todas partes… Sueño con que algún día pueda ser así nuevamente… con tu ayuda eso sería posible, Eclipse. Apenas puedo mantenerme consiente, pero aún soy capaz de recordar la hemorragia que tenía en mi pata trasera, mis heridas de batalla, pero no siento dolor físico más allá al de una paliza y una botella del horrendo brebaje típico de mi viejo lugar de origen. – ¿Estás bien, Dream? Volteo y veo esa angelical figura que vi anteriormente sobre el acorazado, luego en el cielo, mirando hacia el infinito… ¿Quién… eres? (Pregunto débilmente). Sólo recibo una sonrisa, entonces esa misteriosa yegua alaga se retira sus goggles, que dejan ver unos hermosos ojos turquesa, la capucha es la siguiente y una hermosa y ondulada cabellera dorada aparece, seguidos de una tenue sonrisa y un gesto de ternura. -Tú lo sabes, pero, por si no lo recuerdas aún, puedes llamarme Opallium. Wind Swords“¿Puedes encontrar este lugar? No te lo puedo asegurar. No está por aquí. ¡Es la nada en absoluto! Se cerraron las puertas y desapareció de la vista del ojo Por su imperio de los Ángeles, así nunca podrá caer”. Obscuridad… es lo único que puedo ver, además de escuchar ruidos de cadenas que provienen del exterior, además de las que me atan en mi confinamiento. Aún no puedo creer que yo, con todo lo que he aprendido hasta ahora haya sido capturada por un insignificante y mal organizado grupo de rebeldes. Mi ala de dragón ha sido robada, ¡malditos! No les ha importado dejarme indefensa e incapacitada, si no fuera por la intervención de esa extraña pegaso, la tal Opallium ya me habrían cortado la garganta, de alguna manera los convenció de llevarme cautiva, aun cuando sus compañeros la tentaron para acabarme sobre esa miserable roca en medio del desierto. -No nos servirá para nada, si acaso la piel de dragón que trae consigo nos servirá para comerciar algo muy bueno… si no le decimos al líder, por supuesto -Déjala, ella será mi responsabilidad, la llevaremos con nosotros. -¡Si crees que nuestro líder estará feliz con tu decisión!… -No espero que lo esté, es más, seguramente querrá matarme en el instante que la vea… -… Opa, Opa, tu sabes lo que haces, sólo por habernos salvado el pellejo más de una vez con tus visiones… -Gracias, Solstice. Conversaciones como estas venían del exterior de mi jaula, nadie gritaba, no insultaban, podían convivir sin mal tratarse unos a otros; qué es eso, ¿risas? Tenía demasiado tiempo que no escuchaba a los ponys hablar de forma tan amable unos con otros, mucho menos entre otras especies, y es que, entre ellos había más que sólo ponys terrestres y pegasos, grifos y minotauros, algunos búfalos, cebras y… ¡yaks! Bastante resistencia que poseen esos bastardos, ni siquiera la Emperatriz pudo exterminarlos por completo, aun cuando en la operación ofensiva hace tres años destruyéramos las pocas aldeas que quedaban en el norte… Estos benditos sobrevivientes me acabarán cuando se enteren de las campañas en las que he participado junto al Ejército de la Estrella… Un sentimiento de angustia empieza a llenarme el alma; el simple pensamiento de saber que no llegaré nunca a mi objetivo, la vida perdida de mis padres, de Flitt, a cambio de mi simple supervivencia, los años de acoso y esclavitud que he vivido, las veces que me he quedado a un solo instante de quitarme la vida con mis propias armas… todo se acaba aquí, qué irónico –me repito una y otra vez- causar tanto dolor y mal, sólo para tratar de salvar la tierra donde mis antepasados vivieron, y hoy, que sólo anhelamos libertad, se ha terminado. ¿Una lágrima? Bueno –me digo mientras sonrío- al menos aún tengo sentimientos, sólo me queda rogar por una muerte rápida… Todos mis pensamientos y cavilaciones terminan con un tremendo resplandor que viene del exterior, ¿será una explosión? ¿Acaso alguien ha venido a buscarme? No… jamás me he sentido acompañada, ni siquiera cercana a nadie en mi cuadrilla de vuelo, a duras penas puedo confiar en ellos, ¿quién vendría a buscarme? Una fuerte sacudida hace que las cadenas que me aten me golpeen en la cara y mucha sangre empieza a brotar, junto con la que había perdido anteriormente con la esquirla que atravesó mi pata trasera empiezo a debilitarme más. Entonces una figura de tremendo tamaño y fuerza aparece delante de mí: un minotauro (supongo era el tal llamado Solstice), me levanta con una sola mano y me dice: -Si te atreves a siquiera abrir un ojo, te lo arranco, miserable esbirro. Y un mal oliente saco cubre mi cabeza. La poca luz que se deja entrever por la sucia tela que llevo encima, colgada de ambos pares de patas y con las alas atadas me hacen recordar algo de ese sentimiento llamado esperanza; al menos hasta que mi mente, entre el mareo y la debilidad que la pérdida de sangre me ha causado, es capaz de cavilar por sí misma. Bueno –pienso- tal vez sólo me tengan de por vida en una jaula húmeda, si es que su escondite no es ubicado por el Ejército de la Estrella Púrpura antes, tal vez me utilicen como sirviente, encadenada a los caprichos de algún enfermo líder rebelde, o tal vez me utilicen para sacarme las entrañas y rellenar mi cadáver de explosivos y convertirme en una especie de bomba en medio de una batalla… ¿Por qué pienso esto? ¡Que lo hayas visto o hecho en el pasado no significa que ellos sean iguales a ti! Una brisa increíblemente fría se siente al salir a cubierta, una silueta de una especie de dirigible se deja ver entre las costuras de mi máscara apestosa, entonces reacciono y entiendo lo que está pasando: estamos a una altitud por encima de las nubes, el frío, el poco oxígeno que puedo respirar, el mareo… Sin mi equipo de supervivencia no podré permanecer consciente mucho más tiempo; sin embargo, esa sensación se acaba unos pasos más adelante, a pesar de seguir viendo luz natural, el frío se convierte en una sensación de calor agradable, el aire se ha hecho más fácil de respirar, como si estuviera en tierra, y lo mejor: ¡está limpio! A pesar del mal olor de la bolsa que traigo puesta resulta agradable sentir la brisa en mi mallugado cuerpo, puedo distinguir a lo lejos unas pequeñas montañas, ¿acaso estoy soñando? Primero estábamos a gran altitud sobre el cielo y ahora, ¿estamos en tierra en un tipo de paraíso perdido? -Bienvenida a nuestro hogar vieja amiga. Escucho y reconozco esa inconfundible (y angelical) voz a mi lado. -Sé que estás confundida, siempre has sido un libro abierto para mí. Sé paciente, pronto entenderás que está pasando, y por qué pedí que te trajeran conmigo aquí. Son las últimas palabras que logro escuchar antes de perder la consciencia. Cuando logro despertar me encuentro en una celda (vaya sorpresa), pero lo que noto es que a mi lado hay una mesa con un plato de comida, y agua, -¡mis heridas!- Al tocar mi cabeza siento una venda y debajo de ella algunas suturas, al voltear veo mi pata trasera curada, como si no hubiera sido atravesada por esa bala perdida en medio de la batalla. ¿Cómo es posible? Únicamente con magia podrían haber hecho esto, era una herida grave, que hubiera cobrado al menos, mi extremidad. ¿Quién en su sano juicio curaría a otro con magia, a menos que fuera obligado a hacerlo? Aún me siento bastante confundida, pero no tanto como para reconocer la sensación de hambre, por lo que sin pensarlo me abalanzo sobre el plato que se encuentra a mi lado, el agua es más clara de lo que habría podido esperar, y tiene buen sabor, así que la bebo con tantas ansias que casi toda cae sobre mí, el heno que está en el plato está limpio, casi puro, sólo había podido comerlo así cuando era niña, en nuestro Cielo Dorado… Recuerdos de mi infancia comienzan a inundar mi memoria: aquella vez en la que mi madre me arropó por última vez, las veces en las que mi padre me dejaba entrar con él a la gigantesca cabina de mando, y la última vez que los vi. Jamás olvidaré el recuerdo de mi madre envuelta en llamas, o la última vez que mi padre me habló y me obsequió mis…goggles de vuelo. ¿¡Dónde están?! Seguramente los rebeldes los tomaron (junto con todas mis demás cosas. Es entonces que regreso a la realidad y al ver el muñón que solía ser mi ala izquierda noto lo indefensa que en realidad me encuentro: me han quitado todo, mi equipo de vuelo, junto con mi ala de dragón desaparecieron, ni siquiera la bufanda que mi madre me dio está conmigo, solo yo, encerrada en esta celda, a merced de mis captores. Ni siquiera puedo seguir comiendo, una desesperanza tan grande que pareciera pesar como toda la ira de la Emperatriz Sparkle recae sobre mí, aplastando todo deseo de vida que queda en mi lastimoso ser; entonces comienzo a buscar cualquier objeto que pueda ayudarme a terminar con mi existencia, una sábana, un borde filoso en la pared, sin éxito, el plato y vaso que me proveyeron son de metal, imposible tratar de hacer algo con ellos, me siento muy débil como para tratar de aplastarlos, la mesa es una gran roca que no puedo levantar como para dejarla caer sobre mi cabeza… arrojo la comida por toda la celda y comienzo a gritar, maldecir y llorar sin control. Cuando al fin puedo calmarme, entre lágrimas escucho una dulce voz que viene de fuera de una pequeña ventana que da al exterior: -¿Sabes? Pensé conocerte, pero jamás pensé que fueras una cobarde. -… Quien, qué, cómo… Se escucha una sonrisa y esa yegua maniática sigue hablando: Puede que estés confundida y tratando de entender lo que sucede en estos momentos, pero... -… ¡Ni siquiera te había visto toda mi miserable vida, y crees que me conoces, estúpida! -… Ven aquí. Coloco como puedo la pequeña cama junto a la pared y trato, con ingenuidad de alcanzar el diminuto agujero en la pared que llamo ventana, cuando logro asomarme por ella, lo único que puedo sentir es una fuerte pezuña golpeándome el rostro. -¡Boop! Ja ja ja, nunca pensé que ese viejo truco funcionara de nuevo Eclipse, ¡eres y siempre serás una tonta de primera! Me estremezco hacia el suelo y caigo de una forma en la que milagrosamente no me rompí alguna de mis patas, entonces reclamo: -No pensé que tuvieras los ánimos para maltratar a una inválida… olvidé tu nombre… Opolio? -…Ja ja ja ja, eres única Clip´s!!! Esa yegua comienza a reír aún más, hasta el punto de hacerme desesperar, es entonces cuando decido abalanzarme contra la pared sólida sin importarme nada, ¡y cómo me arrepentí de haberlo hecho! Un enorme chichón brota de mi cabeza después del impacto y una sensación de mareo incontenible hace que casi devuelva el poco alimento que acabo de consumir. Por fuera solo mi enemiga trata de contener la carcajada; en verdad no puedo creer que se goce de tal manera de ver a una pegaso inválida tratando de luchar contra su destino, el cual, sin dudarlo era la ejecución. -¿¡Por qué sigues llamándome así, loca, nunca había escuchado un nombre similar!? -Pero el que posees en este momento no es el tuyo, ¿verdad? Pasó un largo tiempo, hasta que mi nariz dejó de sangrar por el golpe que esa loca de Opallium me diera en la cara, el tiempo pasaba y ella no se movía de su sitio fuera de la ventana de mi celda, tarde, pasada la hora del sueño y al no poder dormir con esa pervertida afuera, decidí comenzar a hablar, pensando que podría ser la última conversación que tendría jamás: -… Así comenzaron a llamarme -¿Tu padre? -No, el jamás hubiera pensado un nombre tan ridículo como éste; fue… -¿Un amigo? -Yo no lo llamaría así… Y tú, ¿cómo sabes quién soy? -Pensé que nunca lo preguntarías…Realmente no sé tanto sobre ti como alardeo; son simples y vagos recuerdos que han comenzado a venir a mi mente desde hace un tiempo, yo… -Escuché que tienes visiones, y gracias a ellas has ayudado a atacarnos. -Sí, lamento eso, pero; ¿sabes algo? Aquí tengo amigos, y quiero protegerlos, tus compañeros se han llevado a muchos y jamás volví a verlos. -Debe ser un sentimiento terrible, casi como el estar esperando tu muerte en una celda ubicada quien sabe dónde… -No morirás, ya me encargué de eso, ellos sólo quieren…. Información, por así decirlo. Cuando terminen te devolverán tus cosas; al menos tus goggles, permanecerás aquí un tiempo, hasta que decidan si te vas o te quedas… Mi corazón se llenó de calma en ese momento, aun así el sentirme prisionera sin la posibilidad de poder volver a salir al exterior me seguía abrumando. -Oh, y tampoco permanecerás mucho tiempo más en este lugar, sé cómo odias estar encerrada. -A pesar de tener “vagos” recuerdos sobre mí, a pesar de no haberte visto nunca, pareces saber mucho sobre mis gustos. -Y forma de pensar… -¿Al menos puedo saber en dónde estoy? ¿Hola? Miré por la pequeña ventana arriba de mí y ya no logré ver la silueta de esa yegua loca; seguramente la guerra la ha dejado en un estado de demencia tal, que ni siquiera ella es capaz de reconocer a quien conoce y a quien no, pero la desesperación por tropas que luchen contra el New Order… ¡AHHH! Unos ojos azules están fijos detrás de mí. ¡Es ella, se ha metido a mi celda!, ¡QUIÉN DEMONIOS ERES! -Yo… no lo sé, aún, y mi vida es una tortura casi como la tuya. Ambas estamos buscando algo que no sabemos cómo encontrar, por más que hemos tratado… -… No sé a qué te refieres… Alzo la mirada y veo sus enormes alas, debajo de ellas se abren ojos brillantes y horrendos… ¡AYUDA! ¡QUE ALGUIEN ME SAQUE DE AQUÍ! -¿No querías morir hace sólo unas cuantas horas? Dice con una risa burlona detrás de mí mientras con mis cascos intento trepar de manera inútil la pared que tengo delante de mí, rasco, araño y finalmente escucho el crujido de mis cascos romperse ante la inmuta pared. Entonces una sombra horrible se alza y deja ver unas siluetas que me son familiares: espadas de viento, esta pegaso estuvo armada todo el tiempo; siento cómo mi vientre es atravesado por amas espadas, el dolor es insoportable, ella logra levantar todo mi cuerpo y acercarme hacia su rostro, hasta que casi puedo oler su aliento. -¡Pregunté, si acaso no es esto lo que anhelabas con tanta desesperación! Una boca terriblemente grande y llena de colmillos se abre y siento como sus espadas despedazan mi cuerpo y me escucho a mí misma gritando en medio de mi celda… ¿Una pesadilla? Las había tenido antes, cuando empezaba a matar a otras criaturas al principio de mi servicio en la milicia, pero esta pesadilla en particular hace que casi moje la rústica cama en la que me encuentro recostada; cuando alzo la vista hacia la ventanilla de mi celda veo un sol saliente y cristalino, amarillo como los ancianos contaban que solía ser, ¿qué sucede, dónde me encuentro, he muerto y es este acaso el castigo previo antes de ser lanzada a las llamas del tártaro? ¡Debo admitir que si he de tener pesadillas como esta última intentaré no volver a dormir jamás! -Al fin despertaste, Eclip… Dream Esa yegua loca asoma rápidamente su cabeza encima de la ventana y yo sólo puedo dar un grito de espanto y sorpresa: -¡AHHH! -Tranquila, muchos aquí han tenido pesadillas conmigo, tal vez por eso no puedo conseguir a mi pony especial… Me quedo inmóvil sin poder articular palabra alguna. -Hoy saldremos a dar un paseo, antes de ver a nuestro líder, está muy interesado en conocerte, sobre todo le ha llamado la atención esa ala con piel de dragón que has traído contigo. Me impresiona la forma en la que has salido adelante, y la determinación que has tenido para encontrarlo… Quita ahora esa cara de espanto y termina tu desayuno, es hora de salir un poco. Ella se despide y sale volando a gran velocidad hacia ese cielo azul claro con ese hermoso sol, cuyos rayos bañan una pequeña parte de mi reducido confinamiento, caminando hacia atrás descubro otro plato con comida, y un vaso, con leche (que acabo de derramar); ¡leche! Sabrán las diosas de dónde habrán sacado a las vacas que la producen, se han casi extinguido, siendo relevadas para el servicio exclusivo a la élite de unicornios en Canterlot… Con cada nuevo detalle descubierto me acerco más a la locura; espero no quedar tan demente como esa yegua rubia, sólo de imaginarlo me da una sensación de repugnancia, entonces comienzo a engullir mi almuerzo. (…) Tiempo después la oscura puerta de hierro se abre frente a mí, y al menos una docena de guardas minotauros y grifos entran a la diminuta jaula en la que me encuentro, me atan con cadenas y grilletes y al fin puedo salir, lo primero que veo es una improvisada prisión; al parecer no acostumbran a traer prisioneros, o castigar el barbárico comportamiento que tienen, ha de ser algo normal en su clase -pienso- mientras me llevan a empujones, gritos e insultos a través de los pequeño pasillos de la nave rebelde, entonces me conducen por uno que da hacia una salida. ¡Nunca pensé el gusto que me daría poder ver la luz del Sol Celestino una vez más, y mucho menos pensé verlo en todo su esplendor! ¿Qué es este lugar? –Sigo pensando mientras trato de mantener la cordura- -Veo que será fácil convencerte de quedarte con nosotros, Dream, ¡acércate, no seas tímida! Escucho débilmente a una Opallium posada sobre un gran monolito de cristal que se alza sobre una amplia explanada cubierta de… ¡hierba! -¿Qué demonios está sucediendo? ¡Ustedes deberían haberme ejecutado a estas alturas! -¡Sí, alturas; de eso se trata, ven! ¡Ustedes, dejen a nuestra invitada dar un vistazo, les prometo que no volará hacia ningún lado! Dudosos retiran todas las cadenas que me ataban, entonces al acercarme (con bastante precaución hacia mi captora) siento una tremenda ráfaga de viento en mi rostro, casi caigo por la orilla, si no es porque esa demente me sostiene del cuello ya estaría desparramada en algún lugar sobre el desierto Equestriano… No puedo creer lo que veo: una villa totalmente poblada por diferentes especies que el régimen creía extintas, casas, cultivos, incluso pequeñas lagunas colocadas en un sistema de anillo hecho de roca… ¡FLOTANTE! Sin mencionar el cielo azul y el amarillo sol que se alza sobre nosotros; no puedo articular palabra, el asombro me deja sin posibilidad siquiera de moverme. -Bienvenida… hermana. Volteo a ver a mi loca compañera, ¡cada vez que la vuelvo a ver habla una nueva falacia, es desesperante!; sin embargo he desistido en mis intentos por entenderla… -¿¡Bienvenida a dónde!? -A nuestro hogar… ¡Satrlight Nimbus!
The day the sky burned“Dicen que hay un lugar donde el viento canta Un lugar donde la luz es sólida como el oro Un lugar donde el mal no puede abrirse paso Un lugar donde el tiempo no te hace viejo” “Recuerda: nunca volarás si no lo intentas”. Fueron las últimas palabras que escuché de mi madre antes de la terrible batalla que se avecinaba. Una bodega fría, explosiones terribles y disparos que venían desde tierra se escuchaban rozando el casco de nuestra nave. ¿Por qué peleamos? Simple respuesta, al menos es lo que todos los ponis pegasos queríamos pensar: libertad. La libertad que desde hace ya mucho tiempo se había perdido para todas las razas de Equestria, mucho antes de que yo naciera. Cada nueva explosión que se escuchaba estremecía mi corazón más allá de mis peores miedos de potrilla. Luego: compuertas abiertas, destellos inimaginables que se apoderaban de cada rincón del cielo y después… salto al vacío, en medio de llamaradas, tratando de esquivar cada esquirla que nos arrojan para acabar con nuestras ya de por sí, miserables vidas, aún en medio de todo esto recuerdo la última noche que mi madre me arropó en mi cama: un canto que todavía resuena fuerte en mi memoria, un calor que no he sentido desde hace ya tanto, ese sentimiento de seguridad que solo mi madre podía hacerme sentir, aún puedo verla: la más hermosa pegaso que jamás existió, Ember Rain era su nombre. La suya fue la última cara familiar que jamás vi hasta hoy. Mi padre, grandioso general de las fuerzas aéreas de New Cloudsdale: Crescent Moon, se veía nervioso, enojado, sin embargo mantenía la calma mientras daba órdenes a sus comandantes, órdenes que jamás entendí, ya que el idioma de los pegasos casi se extinguió hasta estos días; después de decirme sus últimas palabras me regaló los goggles de vuelo que hasta hoy uso en todas mis misiones; siento que él vuela conmigo y de alguna manera –algo ridícula, lo sé- me protege de cada peligro que encuentro; nos encerró a mi madre y a mí en esa bodega junto con muchos otros ponis cuyos nombres y rostros que hasta hoy soy incapaz de recordar. Luego: la terrible explosión que terminó por destruir la grandeza de la última nave del glorioso reino pegaso: El Cielo Dorado. Fuego, restos de otros ponis, miembros y alas por doquier, gritos y gemidos de dolor y angustia por aquellos que extraviaron a sus seres queridos después del horrible estallido. Mi madre aún me miraba a pesar de tener ese terrible pedazo de metal/nube atravesando su vientre. Me dijo cuánto lamentaba dejarme sola entre todo ese caos y luego las más bellas y terribles palabras que escuché de ella: -“Recuerda: nunca volarás si no lo intentas”. Lo último que vi de ella fue cerrar los ojos antes de dejar que una furiosa bola de fuego la consumiera. Corrí y lloré buscando a mi padre, sin embargo fue una tarea vana, ya que entre tanto caos jamás pude encontrarlo. Llegué a un claro en medio del casco de nuestra gigantesca nave, debo de admitir que hasta el momento jamás había visto fuera de ella más de lo que se lograba ver a través de las pequeñas escotillas de nuestro dormitorio familiar, era una hermosa y gigante nave de un hermoso color dorado que se consumía por las llamas y se veía teñido de rojo por la sangre de otros ponis pegasos que caían sin cesar ante el fuego de los hechizos del enemigo. Al parecer me encontraba en un enorme agujero que daba hacia uno de los rotores principales del fuselaje de estribor. Más allá sólo se veía el resplandor del crepúsculo infinito que daba color al cielo equestriano desde hacía ya tanto tiempo. Tenía terror de volar, ya que al ser una potrilla que se crió dentro de una nave de metal-nube y madera jamás voló en cielo abierto. ¿Y si un hechizo enemigo me alcanzaba? ¡Estaban matando a todos! No tenían piedad ni de las madres con sus pequeños potrillos en el lomo, ¿qué podía hacer yo ante semejante muestra de maldad e inmisericordia? Cerré los ojos un momento y decidí saltar al vacío, pero algo me detuvo: esos ojos, púrpuras, fríos como el más terrible hielo que jamás conocí en mis peores misiones de altura, mostrando falta una de empatía tal que helaba los huesos y dejaron a mis pequeñas alas inmóviles. Fue la primera vez que la vi, y desde entonces llevo su imagen más grabada en mi corazón y memoria que mi propia cuttie mark; la Emperatriz Sparkle veía la masacre desde su nave imperial posada sobre la derruida y llameante Cielo Dorado a través de su centro de comando de cristal, tan espléndido y brillante, sólo comparable con su castillo principal, en la capital Caterlot. Esos terribles ojos púrpuras y vacíos, unas alas enormes, más grandes que cualquier otro pegaso pudiera haber tenido jamás, un aura oscura emanó a su alrededor y sus ojos se tornaron en un brillo blanco y terrible; es lo último que vi antes de la explosión final que acabó por destruir la citadela flotante. Vino de la Emperatriz misma, vaporizó a pegasos y uncornios del propio ejército enemigo por igual, yo solo cerré los ojos pensando en mi rápido y terrible final, sin darme cuenta que un pedazo del enorme rotor se desquebrajó y detuvo el calor de la explosión que se avecinaba en frente mío. Sobreviví apenas, sin recordar hasta el día de hoy mi verdadero nombre, una fuerte contusión me impidió recordar cómo me llamaba, además de provocarme fuertes jaquecas hasta este día. Hoy simplemente respondo por el nombre que mi tutor y maestro Sunset Flitter me dio después de que me encontró entre los restos de nuestra caída nave: Dream Gear, un justo nombre para una pequeña que en su momento fue considerada un milagro (a pesar de la fealdad de la cicatriz que hoy ocupa el lugar de mi ala izquierda y la simpleza de mi propio ser, una simple melena color café claro y pelaje beige), al ser la única sobreviviente de aquel cataclismo aterrador que hasta hoy es recordado como la Caída del Cielo. Flitt, como me gustaba llamar a mi maestro recuerda la manera en la que me encontró cada vez que tengo que soportar las parrandas que goza con sus horrendos amigos, un obeso unicornio cuerno roto desertor de nombre Radd y un anciano y ciego pony de tierra llamado Hazel (el cual siempre tocaba mi flanco con su arrugada y grasienta pezuña, habilidad que hasta hoy no entiendo como tenía): -“La vi –decía- mientras mi banda de usureros hurgaba entre la chatarra retorcida de la que alguna vez fue el orgullo del Reino Pegaso. ¡Jamás vi nada igual! Nunca pensé que la sed de poder de Sparkle fuera tan terrible. Debajo de una enorme pieza de metal -(que supongo sería el rotor que acabó salvándome la vida)-, surgió una potrilla flanco blanco de color café claro, melena castaña y uso hermosos ojos color esmeralda. No podía creer que siquiera estuviera completa, ya que entre tanta basura y metal retorcido encontré también los restos mutilados de cientos, si no es que miles de ponis que murieron tras el ataque de la emperatriz. ¡Qué sorpresa más grande y agradable, un rayo de esperanza que encendió mi corazón apagado hace ya tanto tiempo por la crueldad de esta guerra de conquista sin sentido!” Flitt balbuceaba cada vez más mientras seguía bebiendo ese inmundo licor destilado de… ¿¡aceite de motor y pulpa de cactus!? Sin embargo, entre esas palabras retorcidas, blasfemias y maldiciones siempre surgía esa frase que dejaba a mi cabeza revoloteando en pensamientos de esperanza: -“Era como si las diosas hubieran querido que viviera, ¡fue un milagro encontrarla casi ilesa después debajo de semejante pieza de metal! Y en efecto, Flitt me encontró debajo de un enorme pedazo de engranaje, del cual, al desconocer mi verdadero nombre (aunado a mi incapacidad de recordarlo por mi propia cuenta) y con mi vestimenta casi intacta: Una capa de color verdoso, un pequeño traje aislante y mis ya característicos goggles de vuelo. Claro, omitía siempre la parte en la que mi pequeña ala izquierda tuvo que ser cortada por el mismo para liberarme del abrumador peso de aquella mole metálica. –“Ya estaba perdida, mi niña”, me decía siempre en ese odioso acento sarcástico que utilizaba siempre para molestarme. ¿Pero qué podía hacer yo? Amaba a ese viejo bastardo, era la única familia que tenía después de todo en este pequeño y a veces mísero pueblucho en medio del desierto, perdido en el territorio de lo que alguna vez fue la gran Appleloosa, o al menos, así se llamaba, según me dijo el viejo Flitt. Días y años pasaron desde la Caída del Cielo, dieciséis para ser exactos. Pasaba mis días aprendiendo el oficio de los ponis usureros: recolectar chatarra y tratar de construir algo útil con ella para venderla, algo difícil en estos días, ya que la campaña de conquista de la Emperatriz abarcaba a casi todo el mundo, habían rumores de que había conquistado pueblos de los cuales ni siquiera sabíamos de su existencia: renos, cebras, yaks, changellings; toda clase de cuadrúpedos imaginables habían sido descubiertos y conquistados por la pezuña de hierro de la terrible gobernante. Todas las razas, excepto los dragones de antaño, (representados en heroicas pinturas que de vez en cuando encontrábamos entre los escombros de las batallas), que prefirieron ser exterminados en la guerra a ser sometidos a una tonta y “linda” pony púrpura. Todas, menos las que habitábamos en este pequeño pueblo; parecía estar perdido en la nada, una especie de rotura en la realidad parecía envolvernos, era un lugar alejado y sin reglas, fuera de los límites del régimen, o al menos, no era del interés de la Emperatriz el poseer nuestras ya sofocadas almas gracias al calor que el sol perpetuo, atrapado entre el día y la noche en este crepúsculo sin fin. Gracias a esto pude el tiempo suficiente para cumplir mi más grande anhelo: volar. ¿Pueden imaginar un pegaso que jamás haya volado en su vida? Bueno, pues aquí había uno; el cual era motivo suficiente para ser la burla de los asquerosos amigos de Flitt. Al menos tenía un punto a favor: jamás intentaron abusar de mí (ya que las hembras limpias eran raras en estos días), al parecer mi deforme ala izquierda era lo suficientemente desagradable para evitar que algún semental volteara siquiera a mirarme ¡Gracias a las diosas! La vida pasaba, a veces podíamos construir cosas útiles, artefactos de defensa personal era lo más solicitado, claro, siempre y cuando nunca lo utilizaras contra los soldados de su Púrpura Majestad, ellos podían fácilmente vaporizarte sin siquiera mover una pezuña. Los materiales más preciados eran los de los cañones, metal-nube reforzado capaz de soportar explosiones, cuchillas y algunas ballestas que pudieran ser producidas siempre y cuando tuviéramos materiales flexibles para las cuerdas tensoras. Alguien alguna vez intentó utilizar intestinos de ponis muertos para ese propósito, sin embargo era además de asqueroso (y en mi propio pensar, blasfemo), poco práctico, ya que las cantidades de cadáveres carbonizados y en terrible estado que abundaban después de cada batalla hacía casi imposible encontrar un buen trozo de intestino intacto. Así que me puse a trabajar; el viejo Flitt me enseñó bien el oficio de la mecánica y la ingeniería, así que entre mis curiosas maneras de experimentar encontré algo que me llamó mucho la atención: el bazago restante de la destilación del asqueroso licor que los ponis usaban para intoxicarse podía usarse para fabricar cuerdas tensoras muy resistentes, después de un proceso de calentamiento y secado al humo. ¡Y vaya que teníamos humo! Los hornos humeantes de fundición que usábamos para derretir los metales de la chatarra eran suficientes para producir las cuerdas más resistentes. Flitt me premió por mi descubrimiento dejándome dormir junto a nuestro pequeño horno de fundición dentro del taller, si, dormía casi siempre fuera de casa, según aseguraba mi mentor, porque no era lo suficientemente pegaso o poni terrestre para tener una vida cómoda. Debo admitir, pasé muchas noches sollozando, anhelando aquella cama cálida y ese último beso que mi madre me dio la noche anterior a la Caída del Cielo. Sin embargo, tardé un poco en recapacitar; Flitt era un semental solitario, e indudablemente con necesidades; ¡las diosas me aparen si algún día aquel viejo bastardo me pusiera la pezuña encima, no sería la mejor manera de entrar al mundo de la adultez! Vaya, hasta que alguien se preocupaba por mi seguridad después de tantos años Pasé de ser una simple ayudante a aprendiz de ingeniera, o mejor dicho, la que hacía todo el trabajo. El negocio de las cuerdas para ballesta prosperó un poco, lo que me permitió en mis ratos libres comenzar a diseñar un artefacto que me permitiera alcanzar mi más grande sueño: ¡volar! Ilusa, de saber lo terrible que ese sueños e convertiría, ¡una pesadilla digna del tártaro! Pero en ese tiempo era una potra adolescente, con más ceso para la mecánica que sentido común. Un día llegó una transmisión codificada de uno de los informantes más allá de la frontera del desierto; una nueva batalla había acabado con más naves enemigas. ¿Se imaginaría la diosa del sol la gran sorpresa de saber que aún existía en estas ya perdidas tierras alguien que se atreviera a levantar su casco contra la Emperatriz? Y mayor fue mi sorpresa cuando me enteré de quien se trataba: ¡pegasos, antiguos refugiados en el extinto Imperio de Cristal del norte!, cansados de soportar una vida de esclavitud a cambio de unas cuantas migajas del régimen se levantaron en rebelión. Construyeron máquinas de guerra e intentaron luchar por una vida más digna. Pensé que estábamos casi extintos, mi corazón se desmoronó al pensar que nuestra perdida raza había sufrido aún más bajas ¿cuántos más de nosotros quedábamos en este mundo? ¿Era realmente nuestro destino desaparecer simplemente por ser una raza guerrera que se reusaba a ser esclavizada? Me indigné más aún cuando conocí el hecho de saber que muchos de nosotros estábamos siendo esclavizados por la terrible monarca para pelear sus sucias batallas. Al escuchar lo que Flitt, Rad y Hazel platicaban antes de partir a una nueva excursión en busca de materiales acerca de los miserables pegasos que tontamente luchaban por libertad recordé lo que me enseñaron de potrilla: la libertad vale lo suficiente para morir mil veces por ella. No pude soportarlo más. Salí de mi pequeño puesto junto al horno de fundición y comencé a gritar de furia, los tres infames compañeros enmudecieron al escuchar mis palabras: -¡Bastardos inmundos! ¿Se imaginan acaso el dolor que mi pueblo ha sufrido a causa de esa yegua horrenda a quien llamamos nuestra monarca? ¡Yo viví la Caída del Cielo en carne propia y éste infeliz (señalando a Flitt con mi pezuña) me cortó el ala y me privó de mi sagrado derecho de morir junto a los míos en aquel día…- No acababa de hacer mi rabieta cuando sentí el casco de Flitt chocar contra mi rostro. -¡Imbécil mal agradecida! –gritó con una voz tan ronca y profunda que erizó mi castaña crin- ¡Cómo puedes decir semejante estupidez sabiendo los años que te he alimentado y cuidado! ¡¿Sabes acaso la cantidad de veces que estuvieron a punto de utilizarte como juguete antes de devorarte debido a las hambrunas que hemos pasado en este miserable pedazo de tierra que llamamos hogar?! Lárgate si no te parece nada de lo que decimos, no necesito una compañía tan irritante como tú! Callé de impotencia, mientras las lágrimas empapaban mis mejillas al recordad el dolor de mis iguales al ser masacrados por el ejército púrpura. Corrí fuera del taller que hasta el momento había llamado hogar, corrí fuera de los límites de nuestro pueblo, atropellando y pasando encima de todos, sin importarme siquiera que algún potro intoxicado pudiera arrastrarme a algún callejón oscuro, en ese momento no me hubiera importado sufrir el más humillante de los ultrajes, con tal de olvidar el dolor que me causaban las palabras del que, hasta ese momento había sido mi mentor, mi padre; ¡mi única familia, rayos! Corrí fuera del pueblo, a los límites que me eran prohibidos atravesar, Flitt sabía lo de mi problema de memoria, mis constantes migrañas y la muy alta posibilidad de perderme en el yermo infinito que se extendía ante mí. Suerte que en mi rabieta cupo algo de razón y no me atreví a ir más allá de donde la simple vista me permitía distinguir las antorchas que iluminaban la oscurecida villa en la muy breve noche que el crepúsculo eterno permitía cada cuando. Pasé la noche en meditación, los pensamientos abrumaban mi cabeza, la frialdad con la que mi mentor me había rechazado me hizo dudar de la poca bondad que aún quedaba en el mundo. No sabía qué hacer, así que comencé a llorar de nuevo, hasta que el sueño me venció. No pasaron muchas horas desde que me desmayé, un estruendo me despertó de mi letargo de tristeza, me levanté lo más rápido que pude solo para ver lo más terrible que mis ojos habían visto desde el tiempo en que Flitt me encontró entre los escombros: un resplandor entre rojo y púrpura en el cielo que se acercaba hacia nuestra horrible villa… Flitt y sus amigos estaban junto a mí en ese momento, sin saber que decir, simplemente asentí: -Yo…. -Levántate –replicó Flitt- tenemos que irnos, de alguna manera, nos encontraron Estaba en shock, no podía creer que aún este miserable pedazo de tierra fuera de importancia para nuestra monarca… -No es posible –exclamé- cómo es que después de tanto tiempo vienen para conquistarnos, siempre hemos trabajado aquí, además…. Sentí una terrible bofetada por la cual casi me desmayo de nuevo, mis ojos estaban empapados en lágrimas. -Tenías que ser una potra necia, justo como nuestro comandante… ¿Acaso no sabes quién eres ni el tipo de magia que encierras dentro de ti? –Flitt me respondió de la manera más tranquila, pero nerviosa que le era posible. –Si supieras la capacidad de la magia que posees, podrías acabar fácilmente con todos los acorazados enemigos que nos rodean en este momento… No acababa de decirme esas palabras que hasta el día de hoy no he comprendido, cuando la primera explosión sacudió nuestro pueblo. Cientos de pequeños artefactos voladores bajaban de los enormes acorazados voladores, todos ellos tripulados por unicornios acérrimos a morir por su emperatriz, equipados con garras y ganchos cuyo único propósito era llevarse al mayor número de rehenes posibles; no podía creer tanta maldad, tanto caos, tanta sed de poder. -Han venido a buscarte pequeña –dijo Hazel mientras sonreía y afilaba un enorme cuchillo- Los elementos son escasos, según se. Sólo hay seis de ellos, si no me equivoco, y tú tienes uno en ti, con razón tu padre nos encomendó cuidarte como hasta ahora, jajajaja, si supiera lo problemática que su pequeña sería para todos nosotros… No acababa de decir sus despreciables palabras cuando otra explosión, mucho más cercana nos sacudió, casi quedé inconsciente, mientras con mi nublada vista veía como los 3 camaradas se sacudían y parecían pelear contra unas máquinas que los superaban en casi todas sus habilidades, Flitt, ensangrentado me empujó hacia una cueva que estaba bajo una pendiente cercana a mí, lo último que escuché de el en ese momento fue: -“Recuerda, nunca volarás si no lo intentas”. Mucha sangre salió de su boca, algo de ella me cayó encima, me aterré y antes de que pudiera decir algo me golpee con una roca en la cabeza y me desmayé. Cuando logré abrir los ojos me percaté que me encontraba en una jaula en las alturas, estaba muy aturdida, no podía discernir los acontecimientos que se desarrollaban en ese momento, sólo pude voltear y ver a otros miembros de mi comunidad aterrados alrededor mío, entonces un dolor terrible me aquejó: mi ala mala estaba rota, de mi cráneo fluía un río de sangre y al verme a tal altitud sobre mi antiguo hogar sólo pude gritar: -¡Sunset Flitter!...¡¡¡Flitt!!! Ya pasaron casi 5 años desde ese entonces… ¡Carajo! Hay veces que justo antes de misiones como esta anhelo con todas mis fuerzas el haber muerto en ese yermo seco junto con muchos otros, al menos eran conocidos, no estos bastados miserables que me rodean justo antes de saltar al fuego… Lo único que me motiva a hacerlo y no dispararme en la cabeza justo antes de saltar es mi objetivo; debo encontrarlo, ¡a como dé lugar!
The paradise behind the mirror“…Dicen que es un lugar donde los sueños están vivos Un lugar donde las nubes llueven fuego y piedras Un lugar donde las estrellas obedecen tus órdenes Un lugar donde nuestras almas no están obligadas a permanecer junto a nuestros huesos…” Recuerdos… recuerdos es todo lo que me queda; no hay más, una mirada perdida hacia la inmensidad del abismo oscuro que está sobre nosotros, es donde me pierdo antes de cada ataque, antes de cada intento inútil de terminar con el absurdo de esta búsqueda. ¡Nunca lo encontrarás! ¡Nunca dejaré que te acerques siquiera! La maldad y deseo de poder que habita en tu corazón disfrazados de bondad, de buenas intenciones para todos los habitantes de esta tierra moribunda. Pienso, mientras voces a lo lejos me gritan y me piden que despierte… ¡Opallium! ¡Despierta maldita sea! –Me llaman a través de la arcaica radio que me han dado- ¿¡Dónde demonios estás!? ¡Responde carajo! -Aquí estoy –respondo con la pesadez de la desesperanza que inunda mi corazón- -¿¡Por qué siempre que te hablo estás dormida!? -Estuve dormida antes –respondo- así es como dejé que sucediera… -Déjate de estupideces, sabes que ni siquiera tú sabes cómo sucedió, es imposible además, ningún pony vive tanto… -¿Podemos concentrarnos en la misión? Estoy en posición. -Comencemos… Sonrío; este tipo de discusiones siempre las tengo con mis superiores, de alguna manera sé que siempre he sido rebelde y gracias a eso Equestria está sufriendo los estragos de mi negligencia…. Pero no perderé las esperanzas, algún día regresaré y haré que Equestria viva en armonía nuevamente. De repente un abrupto regreso a la realidad me despierta de mi letargo, lleno de imaginaciones infinitas de una tierra donde el cielo siempre era azul y brillante… -Maldita sea, ¡no de nuevo! Veo a mi escuadrón atacando la nave enemiga, mientras otra unidad se infiltra en los motores de los rotores principales; nuestra misión: hacer caer la nave principal y así evitar el avance del ejército usurpador (como si aún quedara un solo rincón del mundo que conquistar para la gloria de la malvada yegua que nos rige) -¡¿Opallium, que nos espera ahí adentro?! -Cierro los ojos y trato de mirar dentro de la gigantesca máquina donde me encuentro posada. Al menos doce ponis guardianes atravesando la escotilla de acceso y 5 de ellos son bat ponies, tengan cuidado, diríjanse al ala sur, debajo de los tubos de condensación, encontrarán el reactor principal, gírenlo hacia la…. -¡disparos!, -me encontraron-, ¡algún pony pudo verme a pesar de mi camuflaje! ¡Eso sí me sorprende!, por lo pronto debo tratar de cubrirme, ¡y en el peor de los casos atacar! Corro a través de todo el casco de la nave como me es posible, algunos pegasos esclavizados para la emperatriz comienzan a surgir de las escotillas y de repente una explosión detrás de mío. – ¡Que me lleve Cerberus de una vez! No puedo con esto, debo atacar o quedaré esclavizada, destinada a servir a la emperatriz hasta que en algún buen momento me asesinen o me quite la vida… ¡Debo atacar! En ese momento decido desplegar todo el poderío de la poca magia que me queda; extiendo mis enormes alas y aún puedo percibir la sorpresa de mis atacantes, uno de ellos susurra: -Es hermosa- pero no le presto atención y de mis alas saco las armas que con tanto sacrificio pudimos robar del arsenal de la Duquesa Emerald Moonlight: las espadas de viento. Con un poco de magia y estas magníficas armas puedo derrotar fácilmente a estos infelices esclavos del régimen… La tensión se siente a pesar de las duras explosiones que hacen resplandecer el cielo nocturno a gran altura, una lágrima recorre mi mejilla y decido acabar con la vida de estos inocentes. Una veloz ráfaga de viento se siente, muevo mis alas y de un solo golpe acabo con 20 de ellos, por menos daño que quisiera hacerles no puedo evitar trozarlos a la mitad… El asco del olor a sangre y la pena por el dolor ajeno me llenan, pero una rápida transmisión me hace regresar a la realidad: -¡Retirada a todos! La misión ha fracasado, ¡alguien ayuda!… Multitud de visiones invaden mi mente, muerte por todas partes, visiones de deseos de vivir una vida plácida y tranquila truncados por los deseos insaciables de una Emperatriz tiránica, las memorias de familias que ya no existen más… me rompe el corazón, no puedo más con esto, anhelo regresar a mi hogar, donde todo era paz y harmonía… yo… no puedo. Un golpe me hace chocar duramente contra el casco superior del enorme dirigible, se trata de un soldado alado cualquiera, ¿estaré dispuesta a terminar con la vida de este subyugado pony? No tengo opción –pienso- Si quiero salir de aquí y atacar más naves en el futuro debo salir hoy de ésta. –Lo lamento. Cierro mis ojos y conjuro nuevamente un poco de magia, sin efecto alguno que llegara a sorprender a mi adversario, ella me golpea primero con una velocidad que no había visto antes en ningún soldado raso de su clase; hasta que noto una gran diferencia, tiene un ala prostática. –Así que esa es tu ventaja, tramposa –le grito con una sonrisa fingida en mi rostro-. ¡Bueno, veamos qué haces para evitar arder en el Tártaro esta noche! -Opallium, dónde estás, debes evacuar, estás sola, los demás han muerto! -Déjame divertirme, ustedes váyanse -Si mueres no habrá quien nos ayude con las visiones para atacar la… -Corto la comunicación, por alguna extraña razón veo a mi enemiga y no sólo me produce terror, sino admiración, ¿realmente existe algún poni sin alas que pudiera volar? -¡Déjame ver tu rostro, por primera vez quiero conocer a aquel que mataré. La pony extraña no se inmuta ante mis falsos alagos, simplemente espera la oportunidad perfecta para atacar… -¿Conque no sices nada eh? ¡Entonces comenzaré yo! Cada estocada, aleteo, ataque que doy es esquivado, el terror me inunda, no puedo creer que un pony con tan bajo rango, además de semejante discapacidad pueda ser capaz de retener mis ataques… -No tengo opción –me digo a mi misma- Comienzo a invocar la arcana magia que me caracteriza, pero aquella pony es demasiado rápida… En un rápido fulgor de luz y fuego comienzo a sentir un dolor que quema una de mis alas; ¡maldita sea! –¿¡Has logrado romper mi fuerza celestina!? ¡Ella no dice nada y eso es jodidamente molesto! ¡Maldita seas! –le grito- ¡di algo aunque sea, por el honor de tu madre, carajo! Creao que me exedí en esta última exclamación, ya que pude ver a través de sus goggles de vuelo la rabia que surgía de sus ojos oscurecidos por el humo de las explosiones, se veían rojos como el mismo averno, no había duda, tenía la determinación de matarme… -ingenua- me repliqué a mí misma-, ¿que acaso no sabe que no puedo morir? Entonces recibo una oleada de ataques sorpresivos de su parte, ¡ella poseía espadas de viento también! – ¡No puede ser! Aún con su discapacidad ¿es capaz de utilizar tales armas? No acababa de discernir los siguientes ataques que tenía que realizar cuando siento una poderosa estocada en mi vientre… Increíble –le dije a esta yegua malhumorada- Eres la única que ha logrado alcanzarme en los últimos 50 años… Pero yo tengo algo mejor… suspiré mientras sentía como la cálida sangre brotaba por mi boca. ¿Será posible? ¿Al fin encontré a alguien que sea capaz de acabar conmigo? ¡Ni siquiera yo he podido realizar esa proeza y ahora, de la nada aparece alguien cuya capacidad está más allá. Nunca pensé encontrar a un pony equestriano con la habilidad de un pony angelino. Sonrío, entonces me preparo para atacar… Despliego todo el poder de la magia que queda en mi interior, mis alas están al máximo, entonces con mis espadas de viento suelto la ráfaga más fuerte que puedo lanzar con toda la fuerza mágica que me queda, ¡sólo para darme cuenta de que mi mayor esfuerzo de ataque no ha servido de nada! ¡Eres alguien excepcional! – le respondo - pero es pésima la manera en la que haces trampa… ¿es piel de dragón con la que está hecha tu ala falsa? ¿No crees que es demasiado incluso para una soldado de un rango tan bajo como tú? No recibo respuesta, solo esos ojos de muerte que no dejaban de enfocarme. Estoy agotada, feliz de que alguien por fin pueda enviarme al sitio de mis ancestros, ¡por fin sabré quien soy yo y por qué fui enviada a esta tierra maldita! Siento golpes en todo mi cuerpo, pedazos de metal entrando y saliendo se mi cuerpo, cada estocada, cada golpe, este momento de dolor insoportable… lo disfruto tanto de sólo pensar que mi sufrimiento acabará pronto; sólo quedo tendida hacia arriba, viendo directo al rostro de mi honorable oponente… ¿quién eres? – le pregunto – Ella sólo responde: - tu verdugo. Sólo puedo sonreír al ver semejante acto de orgullo, entonces tomo la decisión de atacar una última vez, rápidamente saco una bayoneta de mi espada derecha y logro herirla en el rostro, rajando su máscara de oxígeno y arrojándola lejos; ella se levanta unos cuantos cascos de distancia de mí, entonces mis ojos se llenan de lágrimas e incredulidad. No puede ser, tú no eres real, eres una simple visión sin sentido que siempre me está estropeando… ¡Eres tú, el ángel de ojos verdes! Ella voltea a mirarme con espanto, al parecer me ha recordado también, sus ojos, llenos de lágrimas se tornan rojos de rabia, luego, su cara azul, estamos a demasiada altura para que un pony común pueda respirar sin dificultad, decide huir y dejarme abandonada sobre ese frío casco, mientras fuego ardiente proveniente de las otras naves atacantes cae del cielo y un río de sangre interminable brota de los orificios hechos en mi cuerpo. Entonces despierto de mi letargo de visiones, mirando al cielo alto que aún deja entrever un poco de la noche estrellada que para los habitantes del mundo inferior les es casi imposible observar; poco a poco recupero la audición, gritos y más gritos que provienen de nuestro sitio de espera me exigen contestar la razón de mis visiones: ¡Opallium! ¡Despierta maldita sea!, ¿¡Dónde demonios estás!? ¡Responde carajo! -Todos vamos a morir (comienzo a reír), si atacamos la misión será un desastre. … Pero al fin podré dejar este mundo maldito … Regresa, ¡de inmediato! Si…. Regresar… ¡a la maldita realidad, y a esta agonía de no saber quién soy! –grito mientras lloro sin poder controlarme- Extiendo mis alas y de un golpe dejo el casco de la nave enemiga, sin darme cuenta produzco una rainplosión sónica detrás de mí, las alarmas comienzan a escucharse y el caos comienza a gobernar en toda la tripulación. Para ellos es tarde, cuando logran salir a atacar yo ya me encuentro a leguas de distancia, decido volar tan lejos que la señal de radio no alcanza a cubrir la distancia a la que me encuentro por encima de la tierra y las nubes… Flotando en el vacío infinito del espacio, un lugar en el que a cualquier otro pony le estaría vedada su simple presencia, yo soy capaz de permanecer el tiempo que desee, sin miedo a morir. Ah… ¿de qué me sirve esta capacidad, este poder si no puedo saber quién soy en realidad, ni de dónde vengo? Pero hoy, justo en este día, he tenido la visión más hermosa en los últimos 50 años: tú, mi ángel de ojos verdes, ¿quién eres en realidad? ¿Sólo mi verdugo como me dijiste, terminarás acabando con mi vida? Mientras más y más preguntas sacudían mi cabeza ocurre lo más hermoso que haya podido ver jamás: una aurora a lo lejos, cerca del polo; No puedo creerlo, aún en este mundo cubierto de tantas nubes de maldad y odio pueden apreciarse eventos tan magníficos como este. Otra lágrima sale de mi ojo izquierdo, y flota hacia la eterna y oscura inmensidad que se encuentra frente a mí, de repente puedo recordar un poco de mi pasado, visiones fugaces me invaden y sonrío… te recuerdo, éramos amigas, tenías tanto miedo de aprender a volar… vimos juntas nuestra primera aurora, volamos tan velozmente que hicimos una rainplosión combinada, nunca antes vista en la historia registrada de Equestria, vivimos felices, ¿no es así? De repente la oscuridad inmensa que se extiende frente a mí se comienza a iluminar, veo tu reflejo frente mío, tu y yo éramos una sola, podíamos hacer lo que quisiéramos y volar a los lugares más lejanos con sólo desearlo, ven, quiero sentir tu abrazo celestial… Eclipse… Un destello inmenso me interrumpe en mis pensamientos sin sentido y me regresa al mundo físico en el que vivo, Siento cómo mis alas desprenden plumas mientras caigo de regreso a la realidad, volteo y veo el horror: mi ángel de ojos verdes, frente al artefacto… haciéndolo funcionar. No es posible – me digo a mí misma aterrorizada-, ¡lo encontró!
Jump into the fire“…los ángeles vuelan por todo este lugar Lo llaman su reino, su hogar y su escudo. Dan la bienvenida a todos aquellos que deseen buscar la sabiduría Pero cazan y destruyen a los de corazón negro…” Capítulo 3 Saltar al fuego ¡¡Celestia, maldita, cómo pudiste!! -Son los últimos gritos que escucho de nuestra hasta entonces Princesa de la Noche. La guerra se había extendido por toda Equestria y hasta ahora nos habíamos mantenido al margen, tratando de ayudar principalmente a todo pony que necesitara ayuda. Desde nuestro ahora refugio comunitario de PonyVille, el Castillo de la Amistad. Entre mis amigas y yo tratábamos de ayudar a cuanto pony tuviera la fortuna de llegar por auxilio, aunque las provisiones escaseaban (en gran medida gracias a la negativa que recibió Celestia de mi parte en ayudar a derrocar a la República Lunar). Estábamos desesperadas… Cada tarde y noche discutíamos fuertemente alrededor de la mesa del CuttieMap… ¡Ya basta de esta basura! –Gritó Applejack- ¡¡¿Ya olvidaron lo que le sucedió a mi granja?... A mi familia?!! -¡Todas sabemos lo que le sucedió a Sweet Apple Acres AJ, no eres la única que ha sufrido pérdidas personales estúpida egoísta! –Le respondió Rainbow Dash con un dolor que le llenaba de lágrimas los ojos. Rarity, quien también perdió a toda su familia después de la destrucción de Manehattan era la más centrada y callada de todas, hasta hoy recuerdo su última mirada antes de que el hechizo acabara con su vida… -Estoy de acuerdo… debemos actuar. -¡Estás demente Rar! –Rainbow le respondió de forma golpeada con un deseo de golpearla en la cara. -Yo creo que debemos hacerlo –le dice una adolorida Fluttershy desde detrás de su puesto- -¿Tú también maldita idiota? ¿Acaso quieres que todo lo que queda muera?... -¡¡RAINBOW DASH, CÁLLATE!! – Le grito con tanto enojo que todas mis amigas se quedas petrificadas de la impresión… -Twi… -me responde una horrorizada Pinkie desde detrás de su silla- ¿qué le sucede a tu cuerno? Sin darme cuenta mi cuerno respira un aura maligna y mis ojos desprenden un resplandor verde y rojo… -Lo siento, no debí exaltarme, pero la situación es grave, los alimentos escasean, y pronto ya no tendremos más provisiones que podamos compartir con nuestros refugiados… debemos actuar y terminar esta maldita masacre… Luna y Celestia deben… -¡NO! ¡Me niego rotundamente a utilizar los Elementos de la Armonía para matar a las regentes de nuestro mundo, debe de haber una solución...! -No existe ninguna –respondo de la manera más calmada que puedo- Cadence y Starlight lo intentaron y ya sabes qué pasó en el norte… El imperio desapareció y actualmente solo hay tinieblas en su lugar… Las princesas deben… -¡BIEN, SI ES LO QUE TODAS QUIEREN ENTONCES ME LARGO! ¡No seguiré soportando las estupideces que todas ustedes dicen, vamos Pinks! Jamás olvidaré la cara de Pinkie, la sonrisa había desaparecido de su rostro desde hace mucho tiempo, en lugar de esa hermosa yegua de color rosa brillante que saltaba por doquier sólo estaba una triste sombra de lo que era antes; una yegua de color rosa pálido y cabello liso hablaba de la manera más triste que podría haber escuchado jamás: -Twi tiene razón RD… los elementos acabarán con esto -¡Pero matarán nuestro mundo! -Lo sé –respondo- pero con nuestra amistad podremos salvar Equestria de… -Eres una tonta Twilight –me dice Applejack de la manera más irónica que esa vieja yegua de rancho podría haber utilizado- Salvamos Equestria en el pasado de malvados que intentaron hacerse de poder… pero nada como esto; estamos hablando de las diosas que hacen al sol salir y a la noche aparecer. -Lo hacían –responde Fluttershy aún desde su puesto detrás de su trono de la amistad. -Lo hacían –corrige AJ con cierta molestia- Ahora sólo hay una sola posición del sol y la luna en el cielo, y si no terminamos pronto con esto no volveremos a tener cosechas nunca más… Todas las razas de Equestria morirán de hambre… Recuerdo aún esa reunión, queridas amigas; no olvidaré nunca lo terca que fuiste Rainbow, como casi tuve que obligarte de muy mala gana a tomar los elementos del árbol nuevamente… No puedo creer que ya han pasado 200 años desde aquel fatídico día, donde mi negligencia tomó sus vidas... –siento como un río de lágrimas corre a través de mis mejillas- ¡LO LAMENTO, LO LAMENTO TANTO, NUNCA FUE MI INTENCIÓN TOMAR SU ENERGÍA VITAL, NO SABÍA QUE EL HECHIZO QUE ACABÓ CON LAS PRINCESAS USARÍA SUS VIDAS PARA FUNCIONAR, SOY UNA ESTÚPIDA! -¡Majestad! –escucho desde la parte de atrás del mausoleo de la amistad -Quien… ¡QUIEN TE DIO PERMISO ENTRAR! Volteo y miro a mi inconfundible comandante en jefe de las fuerzas de mi ejército alado, crin roja, pelaje casi negro, cuttie mark con dos espadas entrelazadas; ¡Hellfire, infeliz, te dije que no quería interrupciones! -Han pasado dos días majestad, como ordenó. -Los pegasos han emprendido vuelo entonces eh…. -Sí, majestad -Bien, veamos si son lo suficiente tontos para retarme, o rendirse ante mí y entregármelo… espero que sean estúpidos, no sería divertido si se rindieran y ya, ¿no es verdad, amiga mía? -Sería una oportunidad desperdiciada –responde mi comandante- -Al menos trata de disimular tu sed de sangre de pegaso… y por favor, consigue unas alas nuevas, las que traes en este momento ya empiezan a oler mal, de nuevo… -Majestad… -¿Si? -¿Qué hará exactamente si los pegasos tratan de activarlo? -Destruirlos de un solo golpe… trata de no estar en mi camino si eso llega a pasar, ni siquiera con todo tu poder podrás protegerte de semejante hechizo. Salgo fuera del que alguna vez fue mi hogar… El viejo páramo llamado alguna vez PonyVille, lugar donde ahora solo se erige un derruido castillo convertido en mausoleo sobre un árbol de cristal oscurecido por el paso de las centurias, el último lugar de descanso para mis fieles amigas, que me sirvieron hasta la muerte… o al menos sin saberlo, lo hicieron. Extiendo mis alas y de un abrir y cerrar de ojos me traslado a mi hogar, en la reconstruida Canterlot, al materializarme en el balcón del palacio puedo ver a toda mi flota preparando el último ataque que acabará con la estúpida rebelión que atenta contra el New Order que he impuesto; si tan solo esos mal agradecidos valoraran todo lo que he hecho... es por el bien de todas las razas de Equestria, ¡y quien no lo vea de la misma manera desaparecerá! (…) Nadie se imagina cuánto odio estar encerrada en este hangar apestoso… -Dream, tonta, qué haces aquí (me reclamo una y otra vez)- Toda esta gran batalla por el control total de Equestria se encuentra fuera de aquí, y yo, este simple pedazo de carne esclavizado al servicio de una tirana espera con cierta esperanza tener un final rápido y sin tanto dolor… Las puertas se abren y cientos de llamaradas que provienen desde la superficie rozan el casco de nuestra tumba de acero… olor a carne quemada y maldiciones por doquier; un día de trabajo cualquiera. El piso se abre de un golpe y todas las infortunadas almas que nos encontramos encerradas caemos al vacío, muchos de ellos sólo gritan: ¡Por nuestra emperatriz! Antes de que cualquier esquirla los atraviese. Infelices –pienso- si fuera tan estúpida para creer que peleamos por la libertad de nuestra raza ya hubiera muerto hace años. Miles de proyectiles atraviesan el aire, trato de esquivarlos mientras de reojo puedo ver como voladores menos experimentados son eliminados segundos después de emprender vuelo… Hasta explotan y trozos de vísceras llegan a alcanzarme, menos mal que por la velocidad y el material de mi uniforme no pueden quedarse pegadas a mi tanto tiempo. De repente puedo visualizar el primer objetivo: un cañón que los rebeldes al régimen del New Order están tratando de arrastrar fuera del alcance de nuestro ejército; debo impedir que huyan con él, después de todo sigo órdenes con el único propósito de poder viajar por Equestria y encontrarlo… y acabar con toda esta locura, o al menos intentar salvarme y hacer mi vida en otro lugar, lejos de tanta locura. Viro en mi vuelo y comienzo la picada; las espadas de viento que llevo en mis alas se preparan para atacar, lanzo una fuerte ráfaga hacia los inocentes que sólo anhelan libertad, mato a 3 de una sola estocada y varios más vuelan por el aire, no logro alcanzar a ver si alguno ha quedado lastimado; francamente ya no me importa, mi objetivo se ha convertido en mi prioridad y el dolor ajeno ya no turba mi corazón desde hace mucho tiempo. Asciendo rápidamente… a pesar de los trozos de metal que me arrojan desde los arcaicos cañones de los rebeldes puedo alejarme sin que ninguna esquirla me alcance, al menos hasta alcanzar una altura mayor a la de las nubes, es cuando me di cuenta que una metralla atravesó mi pata izquierda, pero las drogas que tomo antes de cada batalla impiden que sienta dolor durante un periodo de tiempo bastante largo… -¡Demonios! –Me digo a mí misma- Dream, ¡eres una idiota! No eres capaz de volar más rápido… Si sigo perdiendo sangre a este ritmo –pienso- me desmayaré a mitad de mi vuelo, además de la gran altura a la que me encuentro no me permitirá respirar de manera adecuada… A pesar de tener esta máscara de aire presurizada la respiración se me empezaba a dificultar. Debo descender, no tengo opción. Aún algunos disparos que vienen desde la superficie logran llegar hasta la altura que me encuentro, debo moverme si no quiero que alguna esquirla me atraviese algún órgano vital, ¡mi situación sería mucho peor! Decido tratar de alejarme y desciendo hasta posarme sobre una de nuestros bombarderos acorazados… si tan solo los rebeldes supieran que estas naves están totalmente desprotegidas en su parte superior… ¿¡qué es eso?! ¿¡Una pegaso rebelde posado sobre nuestra nave?! Trato de esconderme detrás de una de las torres de soporte, al parecer el bullicio de la batalla debajo de nosotras impidió que ella se diera cuenta de mi presencia… Se encuentra demasiado tranquila, mirando hacia el horizonte, como añorando los viejos mitos que relatan, de un tiempo cuando Equestria vivía en paz. De repente ella voltea, me escondo, debo proteger nuestro acorazado imperial… No podemos permitirnos más bajas y mucho menos de esta magnitud. Debo atacar sin dudar un segundo, debo… ¡espadas de viento! Observo casi incrédula al ver que un pegaso rebelde ha podido sobrepasar las defensas del acorazado y permanecer posada como si nada sobre él, además de poseer armas de semejante poder, además sus alas son anormalmente grandes… ¡hermosas! -Ya sal de tu escondite, ángel de ojos verdes –dice con una voz tan angelical y dulce-. Voltea y me quedo petrificada… No tiene una máscara de aire presurizado, ¡a esta altura! Cualquier pony no hubiera sobrevivido ni 5 minutos sin una a semejante altitud, además de todo el gas venenoso que producen las explosiones debajo de nosotras. Sus goggles me impiden apreciar su rostro y el capuchón que tiene en la cabeza deja entrever unos pequeños rizos dorados… Una sensación de miedo que no sentía desde hace mucho tiempo llena mi ser, debe ser la hemorragia –trato aún de razonar- Cuando asomo mi rostro de nuevo ella ya no se encuentra en su posición, ¿habrá decidido irse antes de… -Sabía que eras tú… Eclipse. Doy un grito de espanto y sorpresa al ver su cara frente a mí, trato de alejarla de una tajada con mis espadas de viento, pero ella ya se ha adelantado, las ha inmovilizado con las suyas, mientras con su pezuña sostiene mi mentón… -¿Quién eres? –Pregunto- ¿Acaso no recuerdas a tu mejor amiga, elemento de la luz? –Me responde con una frialdad que no había visto jamás- No hay duda que la Furia del Cielo borró todas tus memorias… -¡¡ALÉJATE!! –Le grito con una desesperación que no había sentido desde que clamé a Flitt aquella vez que me capturaran. Mi primera reacción es golpearla lo más fuerte que puedo en el mentón, ella se arroja hacia atrás con algo de sangre brotando de sus labios… -¡Vaya que eres difícil!- Me grita con un tono algo molesto, la pérdida de sangre me hace sentirme un poco mareada, debo de decidir si atacar o huir… De repente una fuerte explosión que proviene debajo de nuestro acorazado estremece toda la nave; mi primer impulso es atacar. A pesar de mostrar una habilidad inigualable con las espadas de viento parece sorprenderse de mis rápidos ataques y estilo de pelea, al todo por todo, sin marcha atrás, estocada tras estocada, ataque tras ataque, esta maldita yegua esquiva y evita cada arremetida que cometo contra su ser. Entonces una explosión aún más intensa se escucha en la parte inferior de la nave imperial; han decidido usar uno de los cañones robados contra nosotros, y nuestro acorazado ha cedido ante tales disparos. Gritos de dolor y desesperación se escuchan debajo, y ese horrendo olor, a carne quemada invade toda la atmósfera, es entonces cuando una nube de humo negro me envuelve y pierdo de vista a mi oponente, una tercera y peor explosión me sacude y me lanza hacia una invisible torre, con la que me golpeo y deja a mi ala artificial inutilizada, además de dejarme un profundo dolor en el tórax… la hemorragia empeora, sin avisar al calor de la batalla la he empeorado, creo que al final no logramos nuestro objetivo Flitt (pienso, mientras me esfuerzo por perder la conciencia, quisiera no sentir cuando mi cuerpo se calcine), entonces, casi antes de desmayarme siento como unos cascos me toman por el cuello, sujetando mi bufanda roja, ¿alguien se ha preocupado por mí y ha venido a salvarme? Solo puedo sentir como mi rescatador me sube en su lomo y de una manera asombrosa emprendemos vuelo… -Abre los ojos Eclipse… Recuerda…. Nunca volarás si no lo intentas… -¿Quién eres? -Ni siquiera yo lo sé… pero de alguna manera, te conozco, sé tu nombre, pero no recuerdo siquiera dónde lo escuché; pareciera que estamos destinadas a ser amigas, de alguna manera… Eclipse, elemento de la luz. -¿Qué significa lo que estás diciendo? ¿Amistad? Nunca nadie me enseñó lo que es… -Pero tuviste ponis que se preocuparon por ti, eso es ser un amigo… -¿A pesar de ser tratada como basura en algunas ocasiones? -La amistad no siempre es fácil, pero sin duda vale la pena luchar por ella… alguien alguna vez me lo dijo… Cuando por fin puedo abrir mis ojos veo lo que he esperado ver durante años: Paz, tranquilidad, un enorme vacío negro que se alza sobre mí de manera majestuosa, de alguna manera me encuentro por encima de las nubes, más allá de todo límite establecido para cualquier pegaso o artefacto volador, el límite entre nuestro mundo y el infinito espacio al que alguna vez soñé con escapar. ¿Cómo llegué aquí? Aún no lo sé, pero, la distancia, velocidad… -Calma. Ahora vamos hacia abajo, juntas, cayendo directo en el fuego infernal que llamamos hogar, nunca más dejaré que te separes de mí. Cuando al fin puedo recuperar la conciencia de lo que está pasando me veo atrapada en una caía libre desde una altura inimaginable; nunca pude alcanzar yo esta altitud en mis misiones más arriesgadas, y ahora, de la nada y sin saberlo, ¿alguien me ayudó a llegar aquí? No, luego pensaré en esas cosas, primero debo salir de mi predicamento: mi ala artificial sigue sin funcionar… ¡moriré si no hago algo al respecto! La sensación de vacío sin control que siento en el estómago es insoportable, el miedo y desesperación comienzan a llenar mi mente, miles de pensamientos de la manera en la que se verá el impacto, mis entrañas esparcidas por todas partes, un disparo, un hechizo, un Aero, cualquier cosa que se atraviese en mi precipitada caída y quedaré hecha trizas, sólo me quedaría la esperanza de que mi cabeza fuera aplastada primero, así no sentiría el dolor de perder algún miembro o la horrenda sensación de vacío en mi vientre, ¡NO! Debo pensar algo, la fricción contra el aire comienza a calentar mi uniforme, sólo puedo mover un poco mi ala de piel de dragón para hacer un escudo que cubra un poco mi adolorido ser… Escucho explosiones y disparos nuevamente, he regresado a mi realidad, la batalla que nunca termina, debajo de mi percibo un resplandor debajo de mí, no es necesario voltear, me dirijo directo hacia el fuego, un salto dentro de él, pronto todo acabará; Yo… me… rindo… perdón Flitt… cierro mis ojos y me resigno a esta forma de partir, sin cumplir el objetivo que me juré cumplir. De pronto siento como un aura de color azul envuelve mi ser y poco a poco comienza a sentir una disminución en la velocidad de caída, los artefactos que llevo puesta se desprenden de mí, la adrenalina trata de mantenerme despierta, pero es demasiado. Cuando recobro nuevamente la conciencia me encuentro lejos de cualquier dolor y muerte que haya podido imaginar, posada en una nube sobre un gigantesco valle solitario. -Sabes (escucho esa voz que me habló en el cielo), hace mucho tiempo, más del que te puedas imaginar, éste era un bosque magnífico, lleno de toda clase de criaturas. Ponys pegaso como nosotras solían hacer esto que estamos haciendo tú y yo ahora: sentarse en las blancas nubes y contemplar el atardecer, cuando había uno y no sólo este crepúsculo eterno, existía paz y armonía por todas partes… Sueño con que algún día pueda ser así nuevamente… con tu ayuda eso sería posible, Eclipse. Apenas puedo mantenerme consiente, pero aún soy capaz de recordar la hemorragia que tenía en mi pata trasera, mis heridas de batalla, pero no siento dolor físico más allá al de una paliza y una botella del horrendo brebaje típico de mi viejo lugar de origen. – ¿Estás bien, Dream? Volteo y veo esa angelical figura que vi anteriormente sobre el acorazado, luego en el cielo, mirando hacia el infinito… ¿Quién… eres? (Pregunto débilmente). Sólo recibo una sonrisa, entonces esa misteriosa yegua alaga se retira sus goggles, que dejan ver unos hermosos ojos turquesa, la capucha es la siguiente y una hermosa y ondulada cabellera dorada aparece, seguidos de una tenue sonrisa y un gesto de ternura. -Tú lo sabes, pero, por si no lo recuerdas aún, puedes llamarme Opallium.
Wind Swords“¿Puedes encontrar este lugar? No te lo puedo asegurar. No está por aquí. ¡Es la nada en absoluto! Se cerraron las puertas y desapareció de la vista del ojo Por su imperio de los Ángeles, así nunca podrá caer”. Obscuridad… es lo único que puedo ver, además de escuchar ruidos de cadenas que provienen del exterior, además de las que me atan en mi confinamiento. Aún no puedo creer que yo, con todo lo que he aprendido hasta ahora haya sido capturada por un insignificante y mal organizado grupo de rebeldes. Mi ala de dragón ha sido robada, ¡malditos! No les ha importado dejarme indefensa e incapacitada, si no fuera por la intervención de esa extraña pegaso, la tal Opallium ya me habrían cortado la garganta, de alguna manera los convenció de llevarme cautiva, aun cuando sus compañeros la tentaron para acabarme sobre esa miserable roca en medio del desierto. -No nos servirá para nada, si acaso la piel de dragón que trae consigo nos servirá para comerciar algo muy bueno… si no le decimos al líder, por supuesto -Déjala, ella será mi responsabilidad, la llevaremos con nosotros. -¡Si crees que nuestro líder estará feliz con tu decisión!… -No espero que lo esté, es más, seguramente querrá matarme en el instante que la vea… -… Opa, Opa, tu sabes lo que haces, sólo por habernos salvado el pellejo más de una vez con tus visiones… -Gracias, Solstice. Conversaciones como estas venían del exterior de mi jaula, nadie gritaba, no insultaban, podían convivir sin mal tratarse unos a otros; qué es eso, ¿risas? Tenía demasiado tiempo que no escuchaba a los ponys hablar de forma tan amable unos con otros, mucho menos entre otras especies, y es que, entre ellos había más que sólo ponys terrestres y pegasos, grifos y minotauros, algunos búfalos, cebras y… ¡yaks! Bastante resistencia que poseen esos bastardos, ni siquiera la Emperatriz pudo exterminarlos por completo, aun cuando en la operación ofensiva hace tres años destruyéramos las pocas aldeas que quedaban en el norte… Estos benditos sobrevivientes me acabarán cuando se enteren de las campañas en las que he participado junto al Ejército de la Estrella… Un sentimiento de angustia empieza a llenarme el alma; el simple pensamiento de saber que no llegaré nunca a mi objetivo, la vida perdida de mis padres, de Flitt, a cambio de mi simple supervivencia, los años de acoso y esclavitud que he vivido, las veces que me he quedado a un solo instante de quitarme la vida con mis propias armas… todo se acaba aquí, qué irónico –me repito una y otra vez- causar tanto dolor y mal, sólo para tratar de salvar la tierra donde mis antepasados vivieron, y hoy, que sólo anhelamos libertad, se ha terminado. ¿Una lágrima? Bueno –me digo mientras sonrío- al menos aún tengo sentimientos, sólo me queda rogar por una muerte rápida… Todos mis pensamientos y cavilaciones terminan con un tremendo resplandor que viene del exterior, ¿será una explosión? ¿Acaso alguien ha venido a buscarme? No… jamás me he sentido acompañada, ni siquiera cercana a nadie en mi cuadrilla de vuelo, a duras penas puedo confiar en ellos, ¿quién vendría a buscarme? Una fuerte sacudida hace que las cadenas que me aten me golpeen en la cara y mucha sangre empieza a brotar, junto con la que había perdido anteriormente con la esquirla que atravesó mi pata trasera empiezo a debilitarme más. Entonces una figura de tremendo tamaño y fuerza aparece delante de mí: un minotauro (supongo era el tal llamado Solstice), me levanta con una sola mano y me dice: -Si te atreves a siquiera abrir un ojo, te lo arranco, miserable esbirro. Y un mal oliente saco cubre mi cabeza. La poca luz que se deja entrever por la sucia tela que llevo encima, colgada de ambos pares de patas y con las alas atadas me hacen recordar algo de ese sentimiento llamado esperanza; al menos hasta que mi mente, entre el mareo y la debilidad que la pérdida de sangre me ha causado, es capaz de cavilar por sí misma. Bueno –pienso- tal vez sólo me tengan de por vida en una jaula húmeda, si es que su escondite no es ubicado por el Ejército de la Estrella Púrpura antes, tal vez me utilicen como sirviente, encadenada a los caprichos de algún enfermo líder rebelde, o tal vez me utilicen para sacarme las entrañas y rellenar mi cadáver de explosivos y convertirme en una especie de bomba en medio de una batalla… ¿Por qué pienso esto? ¡Que lo hayas visto o hecho en el pasado no significa que ellos sean iguales a ti! Una brisa increíblemente fría se siente al salir a cubierta, una silueta de una especie de dirigible se deja ver entre las costuras de mi máscara apestosa, entonces reacciono y entiendo lo que está pasando: estamos a una altitud por encima de las nubes, el frío, el poco oxígeno que puedo respirar, el mareo… Sin mi equipo de supervivencia no podré permanecer consciente mucho más tiempo; sin embargo, esa sensación se acaba unos pasos más adelante, a pesar de seguir viendo luz natural, el frío se convierte en una sensación de calor agradable, el aire se ha hecho más fácil de respirar, como si estuviera en tierra, y lo mejor: ¡está limpio! A pesar del mal olor de la bolsa que traigo puesta resulta agradable sentir la brisa en mi mallugado cuerpo, puedo distinguir a lo lejos unas pequeñas montañas, ¿acaso estoy soñando? Primero estábamos a gran altitud sobre el cielo y ahora, ¿estamos en tierra en un tipo de paraíso perdido? -Bienvenida a nuestro hogar vieja amiga. Escucho y reconozco esa inconfundible (y angelical) voz a mi lado. -Sé que estás confundida, siempre has sido un libro abierto para mí. Sé paciente, pronto entenderás que está pasando, y por qué pedí que te trajeran conmigo aquí. Son las últimas palabras que logro escuchar antes de perder la consciencia. Cuando logro despertar me encuentro en una celda (vaya sorpresa), pero lo que noto es que a mi lado hay una mesa con un plato de comida, y agua, -¡mis heridas!- Al tocar mi cabeza siento una venda y debajo de ella algunas suturas, al voltear veo mi pata trasera curada, como si no hubiera sido atravesada por esa bala perdida en medio de la batalla. ¿Cómo es posible? Únicamente con magia podrían haber hecho esto, era una herida grave, que hubiera cobrado al menos, mi extremidad. ¿Quién en su sano juicio curaría a otro con magia, a menos que fuera obligado a hacerlo? Aún me siento bastante confundida, pero no tanto como para reconocer la sensación de hambre, por lo que sin pensarlo me abalanzo sobre el plato que se encuentra a mi lado, el agua es más clara de lo que habría podido esperar, y tiene buen sabor, así que la bebo con tantas ansias que casi toda cae sobre mí, el heno que está en el plato está limpio, casi puro, sólo había podido comerlo así cuando era niña, en nuestro Cielo Dorado… Recuerdos de mi infancia comienzan a inundar mi memoria: aquella vez en la que mi madre me arropó por última vez, las veces en las que mi padre me dejaba entrar con él a la gigantesca cabina de mando, y la última vez que los vi. Jamás olvidaré el recuerdo de mi madre envuelta en llamas, o la última vez que mi padre me habló y me obsequió mis…goggles de vuelo. ¿¡Dónde están?! Seguramente los rebeldes los tomaron (junto con todas mis demás cosas. Es entonces que regreso a la realidad y al ver el muñón que solía ser mi ala izquierda noto lo indefensa que en realidad me encuentro: me han quitado todo, mi equipo de vuelo, junto con mi ala de dragón desaparecieron, ni siquiera la bufanda que mi madre me dio está conmigo, solo yo, encerrada en esta celda, a merced de mis captores. Ni siquiera puedo seguir comiendo, una desesperanza tan grande que pareciera pesar como toda la ira de la Emperatriz Sparkle recae sobre mí, aplastando todo deseo de vida que queda en mi lastimoso ser; entonces comienzo a buscar cualquier objeto que pueda ayudarme a terminar con mi existencia, una sábana, un borde filoso en la pared, sin éxito, el plato y vaso que me proveyeron son de metal, imposible tratar de hacer algo con ellos, me siento muy débil como para tratar de aplastarlos, la mesa es una gran roca que no puedo levantar como para dejarla caer sobre mi cabeza… arrojo la comida por toda la celda y comienzo a gritar, maldecir y llorar sin control. Cuando al fin puedo calmarme, entre lágrimas escucho una dulce voz que viene de fuera de una pequeña ventana que da al exterior: -¿Sabes? Pensé conocerte, pero jamás pensé que fueras una cobarde. -… Quien, qué, cómo… Se escucha una sonrisa y esa yegua maniática sigue hablando: Puede que estés confundida y tratando de entender lo que sucede en estos momentos, pero... -… ¡Ni siquiera te había visto toda mi miserable vida, y crees que me conoces, estúpida! -… Ven aquí. Coloco como puedo la pequeña cama junto a la pared y trato, con ingenuidad de alcanzar el diminuto agujero en la pared que llamo ventana, cuando logro asomarme por ella, lo único que puedo sentir es una fuerte pezuña golpeándome el rostro. -¡Boop! Ja ja ja, nunca pensé que ese viejo truco funcionara de nuevo Eclipse, ¡eres y siempre serás una tonta de primera! Me estremezco hacia el suelo y caigo de una forma en la que milagrosamente no me rompí alguna de mis patas, entonces reclamo: -No pensé que tuvieras los ánimos para maltratar a una inválida… olvidé tu nombre… Opolio? -…Ja ja ja ja, eres única Clip´s!!! Esa yegua comienza a reír aún más, hasta el punto de hacerme desesperar, es entonces cuando decido abalanzarme contra la pared sólida sin importarme nada, ¡y cómo me arrepentí de haberlo hecho! Un enorme chichón brota de mi cabeza después del impacto y una sensación de mareo incontenible hace que casi devuelva el poco alimento que acabo de consumir. Por fuera solo mi enemiga trata de contener la carcajada; en verdad no puedo creer que se goce de tal manera de ver a una pegaso inválida tratando de luchar contra su destino, el cual, sin dudarlo era la ejecución. -¿¡Por qué sigues llamándome así, loca, nunca había escuchado un nombre similar!? -Pero el que posees en este momento no es el tuyo, ¿verdad? Pasó un largo tiempo, hasta que mi nariz dejó de sangrar por el golpe que esa loca de Opallium me diera en la cara, el tiempo pasaba y ella no se movía de su sitio fuera de la ventana de mi celda, tarde, pasada la hora del sueño y al no poder dormir con esa pervertida afuera, decidí comenzar a hablar, pensando que podría ser la última conversación que tendría jamás: -… Así comenzaron a llamarme -¿Tu padre? -No, el jamás hubiera pensado un nombre tan ridículo como éste; fue… -¿Un amigo? -Yo no lo llamaría así… Y tú, ¿cómo sabes quién soy? -Pensé que nunca lo preguntarías…Realmente no sé tanto sobre ti como alardeo; son simples y vagos recuerdos que han comenzado a venir a mi mente desde hace un tiempo, yo… -Escuché que tienes visiones, y gracias a ellas has ayudado a atacarnos. -Sí, lamento eso, pero; ¿sabes algo? Aquí tengo amigos, y quiero protegerlos, tus compañeros se han llevado a muchos y jamás volví a verlos. -Debe ser un sentimiento terrible, casi como el estar esperando tu muerte en una celda ubicada quien sabe dónde… -No morirás, ya me encargué de eso, ellos sólo quieren…. Información, por así decirlo. Cuando terminen te devolverán tus cosas; al menos tus goggles, permanecerás aquí un tiempo, hasta que decidan si te vas o te quedas… Mi corazón se llenó de calma en ese momento, aun así el sentirme prisionera sin la posibilidad de poder volver a salir al exterior me seguía abrumando. -Oh, y tampoco permanecerás mucho tiempo más en este lugar, sé cómo odias estar encerrada. -A pesar de tener “vagos” recuerdos sobre mí, a pesar de no haberte visto nunca, pareces saber mucho sobre mis gustos. -Y forma de pensar… -¿Al menos puedo saber en dónde estoy? ¿Hola? Miré por la pequeña ventana arriba de mí y ya no logré ver la silueta de esa yegua loca; seguramente la guerra la ha dejado en un estado de demencia tal, que ni siquiera ella es capaz de reconocer a quien conoce y a quien no, pero la desesperación por tropas que luchen contra el New Order… ¡AHHH! Unos ojos azules están fijos detrás de mí. ¡Es ella, se ha metido a mi celda!, ¡QUIÉN DEMONIOS ERES! -Yo… no lo sé, aún, y mi vida es una tortura casi como la tuya. Ambas estamos buscando algo que no sabemos cómo encontrar, por más que hemos tratado… -… No sé a qué te refieres… Alzo la mirada y veo sus enormes alas, debajo de ellas se abren ojos brillantes y horrendos… ¡AYUDA! ¡QUE ALGUIEN ME SAQUE DE AQUÍ! -¿No querías morir hace sólo unas cuantas horas? Dice con una risa burlona detrás de mí mientras con mis cascos intento trepar de manera inútil la pared que tengo delante de mí, rasco, araño y finalmente escucho el crujido de mis cascos romperse ante la inmuta pared. Entonces una sombra horrible se alza y deja ver unas siluetas que me son familiares: espadas de viento, esta pegaso estuvo armada todo el tiempo; siento cómo mi vientre es atravesado por amas espadas, el dolor es insoportable, ella logra levantar todo mi cuerpo y acercarme hacia su rostro, hasta que casi puedo oler su aliento. -¡Pregunté, si acaso no es esto lo que anhelabas con tanta desesperación! Una boca terriblemente grande y llena de colmillos se abre y siento como sus espadas despedazan mi cuerpo y me escucho a mí misma gritando en medio de mi celda… ¿Una pesadilla? Las había tenido antes, cuando empezaba a matar a otras criaturas al principio de mi servicio en la milicia, pero esta pesadilla en particular hace que casi moje la rústica cama en la que me encuentro recostada; cuando alzo la vista hacia la ventanilla de mi celda veo un sol saliente y cristalino, amarillo como los ancianos contaban que solía ser, ¿qué sucede, dónde me encuentro, he muerto y es este acaso el castigo previo antes de ser lanzada a las llamas del tártaro? ¡Debo admitir que si he de tener pesadillas como esta última intentaré no volver a dormir jamás! -Al fin despertaste, Eclip… Dream Esa yegua loca asoma rápidamente su cabeza encima de la ventana y yo sólo puedo dar un grito de espanto y sorpresa: -¡AHHH! -Tranquila, muchos aquí han tenido pesadillas conmigo, tal vez por eso no puedo conseguir a mi pony especial… Me quedo inmóvil sin poder articular palabra alguna. -Hoy saldremos a dar un paseo, antes de ver a nuestro líder, está muy interesado en conocerte, sobre todo le ha llamado la atención esa ala con piel de dragón que has traído contigo. Me impresiona la forma en la que has salido adelante, y la determinación que has tenido para encontrarlo… Quita ahora esa cara de espanto y termina tu desayuno, es hora de salir un poco. Ella se despide y sale volando a gran velocidad hacia ese cielo azul claro con ese hermoso sol, cuyos rayos bañan una pequeña parte de mi reducido confinamiento, caminando hacia atrás descubro otro plato con comida, y un vaso, con leche (que acabo de derramar); ¡leche! Sabrán las diosas de dónde habrán sacado a las vacas que la producen, se han casi extinguido, siendo relevadas para el servicio exclusivo a la élite de unicornios en Canterlot… Con cada nuevo detalle descubierto me acerco más a la locura; espero no quedar tan demente como esa yegua rubia, sólo de imaginarlo me da una sensación de repugnancia, entonces comienzo a engullir mi almuerzo. (…) Tiempo después la oscura puerta de hierro se abre frente a mí, y al menos una docena de guardas minotauros y grifos entran a la diminuta jaula en la que me encuentro, me atan con cadenas y grilletes y al fin puedo salir, lo primero que veo es una improvisada prisión; al parecer no acostumbran a traer prisioneros, o castigar el barbárico comportamiento que tienen, ha de ser algo normal en su clase -pienso- mientras me llevan a empujones, gritos e insultos a través de los pequeño pasillos de la nave rebelde, entonces me conducen por uno que da hacia una salida. ¡Nunca pensé el gusto que me daría poder ver la luz del Sol Celestino una vez más, y mucho menos pensé verlo en todo su esplendor! ¿Qué es este lugar? –Sigo pensando mientras trato de mantener la cordura- -Veo que será fácil convencerte de quedarte con nosotros, Dream, ¡acércate, no seas tímida! Escucho débilmente a una Opallium posada sobre un gran monolito de cristal que se alza sobre una amplia explanada cubierta de… ¡hierba! -¿Qué demonios está sucediendo? ¡Ustedes deberían haberme ejecutado a estas alturas! -¡Sí, alturas; de eso se trata, ven! ¡Ustedes, dejen a nuestra invitada dar un vistazo, les prometo que no volará hacia ningún lado! Dudosos retiran todas las cadenas que me ataban, entonces al acercarme (con bastante precaución hacia mi captora) siento una tremenda ráfaga de viento en mi rostro, casi caigo por la orilla, si no es porque esa demente me sostiene del cuello ya estaría desparramada en algún lugar sobre el desierto Equestriano… No puedo creer lo que veo: una villa totalmente poblada por diferentes especies que el régimen creía extintas, casas, cultivos, incluso pequeñas lagunas colocadas en un sistema de anillo hecho de roca… ¡FLOTANTE! Sin mencionar el cielo azul y el amarillo sol que se alza sobre nosotros; no puedo articular palabra, el asombro me deja sin posibilidad siquiera de moverme. -Bienvenida… hermana. Volteo a ver a mi loca compañera, ¡cada vez que la vuelvo a ver habla una nueva falacia, es desesperante!; sin embargo he desistido en mis intentos por entenderla… -¿¡Bienvenida a dónde!? -A nuestro hogar… ¡Satrlight Nimbus!