Whatever it Takes
Spanish Version
Previous ChapterLo que sea Necesario
—¡Por favor, no te vayas!
Los gritos eran inusuales en la casa de la familia Sparkle. Ellos podían afirmarlo, los vecinos también. Eran una familia feliz y unida; y por encima de todo, un matrimonio exitoso con dos hijos que criar.
Pero en ese instante, todo era diferente. Night Light estaba frente a la puerta, listo para irse de casa con parte de sus pertenencias en una maleta marrón, que flotaba al ras del suelo envuelta con su magia. Detrás de él, estaba su esposa, inmóvil, mirándolo con ojos llorosos, cansada de tanto llorar en la mesa de la cocina y peleando por lo mejor que ha tenido en su vida, además de sus hijos.
—Por favor… piensa en nosotros, en nuestra familia. ¡¿Qué se supone que les voy a decir a Shining y Twilight?!
Velvet pudo ver como él levantó su cabeza levemente sin girar, ¿se había dado cuenta del error que estaba cometiendo? Ella esperaba que sí. Pero lo que ella no vio fue su expresión, algo en aquella pregunta le hizo recordar porque estaba haciendo eso, a quien estaba protegiendo. Nuevamente bajó su cabeza, y echó un vistazo a la perilla de la puerta antes de girarla y abrirla.
—¡Espera, al menos dime porque estás haciendo esto! ¡¿Por qué ahora?!
Se detuvo por un instante, sintiendo el aire fresco de la mañana ingresar a la casa. Shining y Twilight, ninguno estaba en la casa en ese momento. Pero incluso si estuviesen, no lo explicaría, porque eso destruiría a su familia. Night Light le dijo lo necesario a su esposa en el desayuno; no era su culpa y que era lo mejor para la familia.
No volvió a dudar, cruzó el umbral de la entrada y dejó la casa, perdiéndose entre la multitud de ponis que caminaban por la vereda. Velvet puso toda su voluntad y cerró la puerta, mirando por un segundo la perilla antes de ceder a sus temblorosas piernas y caer al suelo, llorando con toda su alma.

Ella mintió sobre lo sucedido durante las semanas siguientes. En la primera, Velvet les contó a Shining y Twilight que Night Light fue a un viaje de negocios a Manehattan. En la segunda, les habló de una conferencia de emergencia y que iba a quedarse allí un poco más. Así prosiguió por otras dos semanas.
Pero él nunca volvió.
Un mes después de lo sucedido, ella no pudo aguantar mucho más.
—¡El desayuno está listo! —llamó Velvet desde la cocina.
Velvet puso los platos en la mesa, eran sus platos favoritos, después de todo, sólo una buena comida podía prepararlos para lo que estaba a punto de contarles sobre su padre.
—¡Ya vamos! —exclamaron ambos desde el piso superior.
Ella perfeccionó los últimos detalles, como la rosa blanca en medio de la mesa, el jugo de naranja recién exprimido usando el fruto del naranjo del patio, los más nuevos y elegantes cubiertos utilizados únicamente en la fiesta de año nuevo. Casi todo era nuevo, excepto por su sonrisa; era una falsa usada por tanto tiempo que estaba lastimando su rostro y alma, lentamente oxidando su amorosa expresión maternal, convirtiéndola en depresión.
Una vez que la mesa estaba lista, ella giró para asegurarse que no había olvidado comida quemándose en la cocina, como muchas veces en el pasado mes en que quemó los alimentos al estar pensando en su esposo. Pero lo que encontró fue todo lo contrario, allí, esperando a ser recogido, estaba un último plato de comida, con vapor saliendo del mismo. Ella miró la comida por unos segundos, un pensamiento solitario apareció en su mente:
«Era su comida favorita».
Suspiró, levitó el plato de comida con su magia y caminó al basurero, descartando su contenido.
«Al menos ya no duele como la primera vez».
Estaba en lo correcto, como la comida quemada, eso se convirtió en tradición, un estado mental que le recordaba lo mucho que aun amaba a Night Light. ¿Pero él seguía amándola? No lo sabía.
—¡Buenos días, mamá! —dijeron Shining y Twilight al mismo tiempo, sentándose en la mesa.
—Oh, buenos días mis cielos —respondió regresando a la realidad y sentándose con ellos.
—Por Celestia, esto luce…—Twilight dio un mordisco a sus panqueques— ¡y sabe delicioso, mamá!
—¡Si, esto está delicioso! Especialmente luego de una sesión de entrenamiento, la academia es difícil —agregó Shining.
—¿Y cómo va eso Shining? —preguntó Velvet mientras degustaba un poco de su ensalada de fruta.
—Voy bien, pero ahora estamos estudiando tontas matemáticas y teoría, ¿Por qué necesito eso?
Las orejas de Twilight apuntaron a su hermano al escuchar las palabras “tontas”, “matemáticas” y “teoría” en la misma oración.
—“¿Por qué necesito esto?” ¿Esa es una pregunta de verdad? Necesitas saber mucha teoría para graduarte y convertirte en un guardia real —dijo Twilight con panqueques en la boca.
—¿Es en serio? —preguntó Shining con sonrisa burlona.
—Es muy en serio, necesitas matemáticas para, por ejemplo, saber la trayectoria de una flecha, necesitas la teoría para conocer la cadena de mando, las leyes, derechos y obligaciones de un guardia real…
Otra ferviente discusión entre hermano y hermana comenzó, ella trataba de convencer a su hermano que la teoría era importante para convertirse en guardia real, él sólo jugaba con ella. Velvet observaba la escena, era tan normal y rutinaria que casi la hizo enfermarse de culpa y nervios.
Mientras la discusión se llevaba a cabo, la comida en los platos desaparecía. Era increíble como ellos podían comer, masticar, tragar y luego regresar a la conversación. Era tan fácil para Shining provocar a Twilight, después de todo ella estaba en sus años de adolescente con trece años.
—Niños…
Velvet habló, tratando de llamar su atención, sin resultado.
—Necesito contarles algo sobre su padre.
La cocina estuvo muda por un segundo.
—¿Papá te envió una carta? —preguntó Shining emocionado.
—¿Cuándo va a regresar? —siguió Twilight, tan emocionada como su hermano.
Ella vio un pequeño brillo en sus ojos, lleno de luz e inocencia, algo que sólo tus seres queridos y los más importantes en tu vida pueden producir en ti, sin importar que tan viejos sean. Velvet no quería destruir ese brillo, pero no podía seguir escondiendo la verdad, no a ellos, tarde o temprano uno de ellos, o peor, ambos, iban a descubrir lo sucedido.
—Niños… no creo que su padre vaya a regresar pronto.
Sus expresiones cambiaron, dudando de lo que su madre les acababa de contar. Velvet tomó aire y cerró sus ojos, no quería que sus lágrimas salieran tan pronto. Volvió a abrirlos y continuó, viendo que sus hijos no dijeron ni una palabra.
—Y lo que es peor, no sé si va a volver alguna vez.
—¿A qué te refieres ma? —preguntó Twilight nerviosa.
—Su papá me dejó.
O eso era lo que había entendido de la situación después de mucho pensar. Ellos no se tomaron un tiempo separados, ellos no rompieron, ninguno había firmado papeles de divorcio. Lo más cercano a una verdad era que él abrió la puerta y se fue, sin ninguna explicación.
Shining y Twilight sintieron una presión creciendo en sus pechos, la casa se volvió incómodamente silenciosa, como si todo lo que producía sonido se hubiera detenido en el momento exacto en que esas palabras escapaban de su boca, incluso el olor de la comida que inundaba el aire desapareció del lugar.
—¿Q-que? —ambos preguntar al unísono.
—Él sólo agarró su ropa y dejó la casa una mañana, yo…
—¡¿Cuándo?! —interrumpió Shining enojado.
—No…—sollozaba Twilight, mirando al suelo en lágrimas.
—Un mes atrás —respondió Velvet.
—No…—seguía sollozando, limpiando sus lágrimas con sus cascos—, ¿Por qué lo hizo?
Pero antes de que pudiera responder, Shining se paró y dijo:
—¿Fue una yegua? ¿Te engañó con una yegua?
—¡No, no sería capaz! Nos amamos con todo nuestro ser.
—¡¿Entonces por qué lo hizo?! —preguntó Shining.
—¡No lo sé!
Velvet explotó en tristeza. Su grito hizo eco por toda la casa, paralizando a sus hijos.
—¡No lo sé! —gritó nuevamente, llorando— ¡Él dijo que lo estaba haciendo para proteger a su familia!
Ver a su madre llorar fue uno de los momentos más tristes de sus vidas, sus corazones se estrujaron. Twilight se paró y ambos fueron hacia ella para abrazarla. La ira de Shining poco a poco escapó de su sistema, dejando que la tristeza tomara control. Los tres lloraron a la par, a veces Velvet decía con una voz dulce y celestial que todo iba a estar bien, haciendo que ellos se relajaran.
—Entonces todas las cartas que recibíamos de papá…—descubrió Twilight.
—Les mentí todo este tiempo porque pensé que su padre iba a volver.
—¿Es por eso que llorabas la otra noche? —preguntó Shining.
—Lo extraño tanto —respondió asintiendo.
Unos segundos después rompieron el abrazo con triste expresión.
—Tal vez si hubiese ido a esa fiesta en el castillo como él dijo —susurró Twilight.
—Tal vez si hubiese entrenado tan duro como él decía —lamentó Shining.
—No niños, nada de esto es tu culpa —aclaró Velvet acariciando la melena de Shining, luego dirigiéndose a Twilight—, o tuya, mi cielo.
—¿De verdad lo crees? —preguntó Twilight.
—De verdad —respondió Velvet despeinando sus melenas—. Sé que tienen mucho en que pensar, pero sepan que siempre voy a estar aquí para ustedes, y nunca me voy a ir, así que si quieren quedarse hoy en casa, no me voy a oponer.
—Está bien, mamá —respondieron ambos.
Shining y Twilight subieron a sus cuartos y siguiendo su consejo, se quedaron allí el resto del día, pensando, llorando.

El sol estaba oculto detrás de las nubes aquel día, anunciando la inminente lluvia. Pero incluso así la ciudad estaba agitada, ponis caminando deprisa o en sus carruajes. Ninguno de ellos notó a una pequeña unicornio color lavanda, ingresando a uno de los más lujosos hoteles en Canterlot, La Herradura Dorada. Como era usual, un viejo poni en la puerta saludó a Twilight y le abrió la entrada al lugar. Una vez adentro ella notó que todo lucía elegante, incluso los ponis de seguridad lucían rudos y amenazante con sus simples uniformes.
—Hola pequeña, bienvenida a “La Herradura Dorada”, ¿en qué puedo ayudarte?
Sin notarlo, Twilight había llegado a la recepción. La recepcionista la miraba con una sonrisa obviamente falsa, esperando una respuesta.
—Hola, estoy buscando a mi padre, él está hospedado aquí —respondió Twilight, tratando de sonar madura.
—Okay señorita, ¿Cuál es tu nombre?
—Twilight Sparkle.
—¿Y el de tu padre?
—Night Light.
—¿Sabes la fecha de ingreso de tu padre al hotel, Twilight?
Recuerdos tristes invadieron su mente, pero logró enfocarse para responder.
—N-no recuerdo el día exacto, pero habrá sido hace un mes y dos semanas.
—Bien, déjame buscar en mis registros —dijo la recepcionista buscando en un gran libro rojo.
Las últimas dos semanas de su vida fueron un infierno. Su padre era lo único en su mente, no podía concentrarse en la escuela, hacer sus tareas o realizar las más simples tareas del hogar; incluso su canción de barrer no la animaba a limpiar. A Shining le fue bien en la academia, Twilight no estaba segura si alguno de sus amigos sabía de lo sucedido o mantuvo el secreto para sí mismo. Pero una semana después de la revelación, el azote de la puerta principal hizo eco por toda la casa, seguido del sonido de pisadas corriendo escaleras arriba, y nuevamente el golpe de la puerta de su habitación hizo temblar las paredes a su alrededor. Y Velvet…
Oh… su pobre madre… Twilight se dio cuenta lo molesta y triste que estuvo durante el mes pasado, y las semanas posteriores no fueron diferentes, pero al menos no tenía que sufrir por ocultar la verdad.
—Los registros dicen que tu padre está hospedado en el quinto piso, habitación quinientos cincuenta y uno. Puedes llegar tomando el elevador, está justo por allí donde ese poni con sombrero azul está a punto de entrar —dijo la recepcionista, apuntando con su lapicera.
Twilight despertó de sus pensamientos y encontró al poni con sombrero azul entrando al elevador. Una gran sonrisa esperanzadora se dibujó en su rostro.
—¡Muchas, muchas gracias! —exclamó Twilight galopando al elevador.
—De nada —dijo la recepcionista, observando como la potranca corría e ingresaba al ascensor momentos antes de que las puertas se cerrasen.
Twilight se encontraba junto al poni con sombrero y otro inquilino más allí. El quinto, onceavo y segundo botón tenían un círculo rojo a su alrededor, indicando que fueron presionados y que estaban yendo a esos pisos. Su corazón latía rápido, miles de escenarios se presentaban en su cabeza, en una de esos encontraba a su padre inconsciente en el suelo rodeado por muchas botellas de vino, en otro estaba con una joven y sensual yegua haciendo cosas de adultos, tal vez dos yeguas, o tres… o un semental… o dos…
Ella sacudió su cabeza mientras la puerta del elevador se abría con un pronunciado “ding”. Ahora en un pasillo largo ella caminaba lentamente, mirando de reojo el número de las habitaciones. La suavidad de la alfombra roja, las pinturas en las paredes mostrando los primeros años de Canterlot y la historia del hotel, la poni de limpieza tocando puerta por puerta, nada era tan importante como para distraerla de su búsqueda por encontrar a su padre, y Twilight estaba determinada a hacer lo que sea para traer a Night Light a casa.
Twilight se paró en frente de la puerta número quinientos cincuenta y uno. Su corazón quería salir de su pecho a toda velocidad, una gota de sudor escapó de su frente y cayó al suelo. Podía irse ahora, por supuesto, era la opción fácil; dejar que el problema se resolviese solo y continuar con su vida, pero tal vez nunca volvería a ver a su padre nuevamente, y los problemas en casa podrían empeorar.
Tenía que hacerlo, lo supo en el momento en que tocó la puerta tres veces.
Pasos desde el otro lado, apenas se oían, pero fueron aumentando en volumen con el pasar de los segundos. Pudo escuchar también la radio al otro lado, tocando el género favorito de su padre, jazz, específicamente una pieza musical vieja que Twilight estaba acostumbrada a escuchar los domingos a la mañana luego de despertar.
—¿Eres la poni de limpieza? ¿Olvidaste algo?
Un escalofrió recorrió su cuerpo. Ella quería responder, pero no pudo, quedando boquiabierta.
—¿Hola? —preguntó Night Light abriendo la puerta.
Padre e hija compartieron una mirada confusa. En ese momento, ambos se dieron cuenta que era demasiado tarde para correr.
—H-hola papá —saludó Twilight con débil sonrisa.
Él trató de responder, pero no pudo hacer que su boca respondiera.
—¿Puedo pasar?
Él sólo asintió y se apartó de la puerta. Twilight entró a la habitación lentamente y Night Light checó el pasillo, asegurándose que ningún poni la haya seguido. Para su sorpresa el cuarto estaba limpio y ordenado, su maleta marrón estaba en el suelo y parte de su ropa estaba en el armario. En medio de la habitación había una cama matrimonial con una mesita de luz a cada lado.
—¿C-cómo pudiste pagar por todo esto? —preguntó Twilight asombrada.
—Usé parte del dinero de la cuenta compartida que tengo con tu madre —respondió Night Light avergonzado—. ¿Y como está ella?
Twilight quedó paralizada en el lugar, mirando su reflejo en el espejo de la habitación, la imagen de sí misma cambió por la de su madre llorando. Ella no respondió.
—Está bien, ¿Cómo me encontraste?
—Con esto —dijo Twilight usando su magia para aparecer un sobre y entregarlo a su padre.
Una mirada fue suficiente para saber de dónde provenía, el logo del banco era inconfundible. Cuando abrió el sobre, un resumen de sus últimos movimientos apareció, revelando el nombre del hotel.
—¿Tu madre no leyó esto? —preguntó preocupado.
—Encontré esto en la basura junto a mucha otra correspondencia a tu nombre —dijo sin voltear a verlo—. Nunca recibimos una carta tuya, y eventualmente mamá se cansó de esperar.
Una aguja de arrepentimiento atravesó el corazón de Night Light.
—Busqué en la basura alguna carta que me diera una pista de tu paradero, entonces la encontré y…
—Y entonces viniste aquí por tu cuenta… wow, de verdad eres mi niña inteligente —halagó Night Light caminando a su lado.
Entonces pudo notar como Twilight estaba conteniendo sus lágrimas, sollozando débilmente.
—Tal vez deberíamos sentarnos —propuso Night Light trayendo a Twilight a la cama.
Ambos se sentaron en la orilla de la cama, pero Twilight no quería mirarlo a los ojos. No había mucho de qué hablar, sólo unas cuantas preguntas, pero eran las más difíciles de preguntar. Tal vez las respuestas serían demasiado dolorosas de escuchar.
—Vamos Twily, se que quieres decirme algo, puedo aguantarlo —dijo Night Light limpiando algunas lagrimas del rostro de su hija.
—¡Te extrañé tanto, como no lo imaginas! —gritó Twilight, abrazando a su padre.
Él estaba listo para muchos gritos llenos de furia y rabia, palabras de enojo sobre como dejó a su familia detrás sin previo aviso. Pero esto era diferente, de verdad lo extrañaba, incluso si era el tipo malo de la película.
Luego de unos segundos de sorpresa, él correspondió el abrazo. Su pelaje sirvió como un pañuelo donde las lágrimas desaparecían. Sus sollozos lentamente acabaron, pero no su abrazo, a veces Night Light daba suaves palmadas en la espalda de su hija.
—¿Por qué te fuiste? —preguntó Twilight sin romper el abrazo.
—Es… complicado.
—Por favor pa, no vine aquí para no tener una respuesta y llevarte a casa.
—Si te digo la razón, vas a odiarme…—su voz comenzaba a quebrarse— vas a pensar que soy un monstruo. No voy a regresar.
—¡Al menos dime la razón! ¡No le voy a contar a nadie, lo prometo! —rogó Twilight.
Esos ojos de cachorro eran su arma secreta, incluso en sus años de adolescente eran efectivos, muchos en la familia creían que eso no iba a cambiar incluso llegando a la adultez. Su padre cayó ante su hechizo.
—Está bien Twily, te voy a contar, pero por favor, no me odies por esto —dijo Night Light suspirando.
—No temas pa, cuéntame.
Rompieron el abrazo y su padre escarbó en su memoria, buscando el momento exacto cuando todo comenzó. Luego de unos segundos de pensar, le hizo a Twilight la siguiente pregunta.
—¿Recuerdas las últimas vacaciones familiares?
—Sí, fuimos al parque acuático —respondió Twilight confundida.
El año pasado en los días más calurosos de verano, la familia Sparkle visitó un parque acuático con tema pirata llamado “El Garfio de Caramelo”. Ellos pasaron una semana allí, subiéndose a todas las atracciones, comiendo comida deliciosa, visitando lugares turísticos de interés y, en su mayoría, teniendo diversión familiar.
—¿Y recuerdas el accidente que tuvimos?
Twilight asintió. Era el último día, Night Light y Velvet habían prometido que iban a subirse al juego más extremo del parque ese día, con el objetivo de no arruinar las vacaciones en caso de un improvisto. La ultima atracción era un largo tobogán en el cual dos ponis debían bajar juntos en un bote inflable.
—¿Es por eso que te fuiste de casa? ¡No fue mi culpa, pero voy a pagarte si eso es lo que quieres! —dijo Twilight, apareciendo su alcancía de puerquito con su magia, lista para romperlo.
—¡No Twily! No se trata del dinero, sólo déjame hablar.
Twilight envió su alcancía devuelta con un destello de magia.
Shining y Velvet fueron primero; eran los más emocionados con la idea de caer a alta velocidad. Night Light y Twilight era lo opuesto; estaban tan asustados que sus piernas temblaban pero no tanto como para negarse a bajar juntos. Luego de sentarse en el bote, Night Light detrás de Twilight, el salvavidas empujó el bote y el viaje comenzó. Ambos gritaban con tanta fuerza que Velvet y Shining podían oírlos desde el final del recorrido.
El agua salpicando, el bote deslizándose y sus gritos combinados eran lo único que podían escuchar en ese momento, pero antes de llegar al final del recorrido, el bote hizo un sonido diferente.
—Cuando el agujero en el bote apareció y chocamos…—él inhaló profundamente antes de continuar— tu terminaste encima mío, ¿lo recuerdas?
El desperfecto en el bote hizo que ambos colisionaran con el muro del final, un muro de agua explotó en el aire y nubló la escena por unos segundos. Shining, Velvet y dos salvavidas corrieron a socorrer a su familia, otros ponis corrieron, curiosos de lo sucedido.
Twilight asintió, recordando el dolor de aquel accidente.
—Pues, cuando abrí mis ojos, lo primero que vi fue… tu pequeña flor en frente de mi cara.
Estaban en una posición comprometedora, esos pocos segundos fueron suficientes para ver la intimidad de Twilight, y no sólo eso, sino que además el choque hizo que su traje de baño de una sola pieza se moviera hacia la derecha y abriera su vulva, revelando su rosa interior a su padre. Un solo segundo fue suficiente para tomar una foto mental que lo acompañaría en el porvenir.
Rápidamente se apartó de su hija, el agua en el aire se disipaba. Shining fue con su padre mientras Velvet corría hacia su hija y la abrazaba, en ese momento se dio cuenta del problema con el traje de baño de su hija y con un poco de magia lo arregló. Los salvavidas llevaron a ambos a la enfermería, ninguno presentaba heridas de gravedad.
—Viste mí… oh papá…—dijo Twilight, un poco avergonzada— pero no es la primera vez que la viste.
—Pero no es lo mismo Twily, déjame continuar —Twilight asintió y Night Light inspiró profundamente antes de continuar—. Los días pasaron y nada pasaba, pero de un día para el otro la imagen de tu… cosita… siguió apareciendo en mi mente y no podía hacer nada al respecto. El recuerdo, ese recuerdo, se hizo más fuerte cada día. Un día sólo pensaba en ello y al siguiente estaba…
Se detuvo un segundo para darle una mirada a su hija; ella estaba incomoda. En sus peores pesadillas ella tenía esa misma expresión en su rostro, justo antes de alejarse corriendo de él y llamarlo monstruo. Night Light supo que desde ese momento en adelante, la expresión en su rostro empeoraría.
—… estaba masturbándome pensando en ti en el baño, imaginando el sabor de tu flor si la lamia, pensando como mi casco se humedecería si la tocaba, sintiendo los apretados muros de tu vagina masajeando mi miembro.
Puso mucha voluntad para no tener una erección en frente de Twilight.
—Traté de no tener esos pensamientos, pensé que teniendo relaciones con tu madre ayudaría pero, después de un tiempo mi mente reemplazó la imagen de tu madre con la tuya, y sucedía cada vez. Después de varios meses, apenas y tocaba a Velvet, nos volvimos más distantes… no quería tener sexo con ella pensado en ti.
Night Light sorbió su nariz y aclaró su garganta, se negaba a mirar a Twilight otra vez. Él sabía que había pasado de incomoda a asqueada con sus palabras. Pero ella trataba con todo su ser de entenderlo, de tener empatía.
—Entonces… empeoró. Mi mente comenzó a trazar un plan donde terminaría haciendo el amor contigo. Primero pensé en usar la confianza que teníamos para hablar de temas sexuales y escalar desde allí, convenciéndote de que el sexo es una actividad divertida… pero entonces recordé lo inteligente que eres, nunca caerías en algo como eso. Más adelante, en los días más oscuros de este enfermizo sentimiento… consideré la idea de meterme en tu cuarto, en medio de la noche, destaparte, acostarme junto a ti, y besar tu cuello mientras mi casco acaricia tu flanco con suavidad, entonces despertarías y…
No pudo continuar. Night Light juntó valor y dio un vistazo a su hija. Ella se había apartado de él, justo como en sus pesadillas.
—Twilight… me fui de casa porque no quería lastimarte a ti, o a nadie. Porque soy débil, sabía que tarde o temprano iba a tratar de hacer lo impensable contigo, algo que iba a romper nuestra familia.
—Pero papá, quiero que vuelvas a casa —dijo Twilight luego de pensarlo.
—Twilight, no puedo hacerlo, no voy a poder controlarme.
—Pero estuviste fuera por un mes, tal vez ahora puedas hacerlo —argumentó Twilight.
—¡No Twilight!
—¡¿Por qué no?! —exclamó triste.
—¡Porque nada ha cambiado, todavía tengo estos feos sentimientos por ti! —gritó Night Light.
Ya no pudo contener su tristeza; llorando y sollozando por el mal poni que era. Night Light estaba avergonzado, toda su vida siendo un poni de bien, un buen estudiante en la escuela, siempre alegre, devoto con sus padres, un gran esposo y padre. Ahora todo estaba desmoronándose tan rápido, tan abrumante, sus amigos, su familia, su trabajo, todo. Y la peor parte era ver a su única hija en el mundo juzgándolo en silencio, sintiéndola tan cerca pero a la vez, tan lejos.
¿Pero estaba realmente juzgándolo?
Obviamente el problema era algo inesperado, ser el interés sexual de su padre. Al principio estaba asqueada, no había nada ordinario en eso, pensó para sí misma, pero luego de escuchar por todo lo que tuvo que pasar y el modo en que se fue para protegerla, pudo sentir la culpa devorando su corazón y llevándolo lejos de ella y su familia. Y verlo llorar de esa manera… hizo que su corazón se llenara de pena.
—Escucha, estuve pensando esto por un tiempo, pero ahora estoy seguro que es la decisión correcta. Voy a irme de Canterlot mañana, voy a encontrar un nuevo trabajo en una nueva ciudad y viendo que tu madre tira el correo a mi nombre, voy a enviarte el dinero a ti Twilight, así ni tu ni Shining andarán cortos de efectivo.
—Pero papá…—dijo Twilight en vano mientras su padre recogía la ropa con su magia y la colocaba en la maleta mientras hablaba.
—Prometo que no volveré a fallarte, cuando te gradúes de la escuela de magia voy a estar ahí apoyándote, cuando Shining consiga su titulo de guardia, también estaré ahí.
—¡Papá detente!
De su cuerno, una ola mágica denegó la magia de su padre, haciendo que su ropa cayera al suelo.
—Papá, creo que tengo la solución para esto —propuso Twilight con un ligero rubor.
—Te escucho.
—Estuve pensando y el único modo de que vuelvas a casa es quitándote todo el deseo carnal que sientes por mí.
—¡¿Tienes un hechizo para eso?! —exclamó Night Light emocionado.
—No, estaba pensando en que tu y yo tengamos sexo y…
—¡Twilight Elizabeth Sparkle! —gritó Night Light interrumpiéndola.
—¿Qué? No tengo un segundo nombre, papá.
—¿Cómo te atreves a decir esas palabras a tu propio padre?
—¿Tener sexo es demasiado? ¿Hacer el amor está bien?
—¡Eso no importa! Sé que si tenemos sexo, digo hacemos el amor, no voy a detenerme y voy a lastimarte, y tu madre, oh Velvet, no puedo pensar en engañarla, y definitivamente no con su propia hija…
—¡Papá déjame terminar por favor! —interrumpió Twilight— Estaba diciendo que luego de hacerlo, puedo usar un hechizo para borrar la memoria del día que viste mi flor.
—Espera, ¿Por qué no sólo usas el hechizo para borrar mi memoria y evitamos la parte del sexo?
Twilight podía ver a través de sus expresiones, no estaba convencido.
—Lo consideré, pero no va a borrar tus sentimientos físicos, todavía vas a necesitar otro poni que te ayude con eso, alguien que no es mamá. Es por eso que la única forma de borrar este sentimiento de tu sistema es que yo te satisfaga físicamente y luego lanzar el hechizo.
—N-no lo sé Twilight, estoy asustado —dijo Night Light con voz quebradiza—, ¿Qué va a pasar si algún poni se entera de esto? Eso destruiría a nuestra familia, estoy seguro.
—Pero papá, tu ya estás destruyendo nuestra familia, desde el día que te fuiste, mamá ha estado llorando casi cada noche, a veces en voz baja, a veces tan fuerte que tuvo que taparse con una almohada para ahogar su pena. Me contó muchas cosas luego de tu partida, ella cree que es su culpa, siente que no fue la esposa que mereces y entendía si necesitabas otra yegua en tu vida.
Twilight tomó aire antes de continuar.
—Y Shining no puede controlar sus emociones, es la primera vez que lo veo de esa manera, depresivo, enojado, triste, cambiando de un día para otro sin advertencia. Lo peor vino después de que mamá nos contara la verdad, él azotóla puerta principal y la de su habitación, dejé pasar un tiempo y cuando fui a preguntar que sucedía, él dijo que te vio con otra poni.
—Eso es imposible Twily, yo estuve siempre en mi habitación y si salía era para desayunar o cenar, siempre solo.
—Si dices la verdad…
—Es verdad.
—Entonces sólo está imaginando cosas, todo el tiempo, porque después de esa primera vez, Shining continuaba viéndote en la calle. Ya no quiere salir y ahora está siempre en su cuarto.
—Oh… ¿Qué es lo que he hecho? S-solo dame un minuto.
Night Light pensó en la propuesta por un minuto, sólo considerar hacerlo con su hija era enfermizo, pero dentro de él sus instintos le gritaban que aprovechara la oportunidad y tal vez, arreglaría el problema de una vez y para siempre.
Después de todo, ella fue la de la idea, estaba seguro que cualquier otra yegua hubiera salido corriendo después de contarle todo, y en caso de contarle la verdad a una potranca que no fuese Twilight, ahora mismo estaría en el calabozo más oscuro.
¡Sí! Twilight no sólo propuso la idea sino que además argumentó a favor de ella, era una potranca muy inteligente, era su linda e inteligente potranca.
—¿Y es seguro? —preguntó Night Light.
—Si pa, no estoy en celo todavía.
—Me refiero al hechizo.
—Oh, sí, es totalmente seguro —respondió Twilight con seguridad.
—Está bien Twilight, acepto tu propuesta.
—¡¿En serio?! —exclamó Twilight con gran sonrisa.
—Sí, ahora ven aquí y dale a tu viejo un abrazo.
Ambos acortaron la distancia y mezclaron sus cuerpos en un abrazo. No era uno vacio como el anterior, sus cuerpos podían sentir el calor.
—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Twilight un poco avergonzada sin romper el abrazo.
—Haremos el amor, Twily —susurró Night Light en su oído, una sensación placentera recorrió su cuerpo—. Voy a ir lento y gentil, ¿has tenido sexo en el pasado?
—¡Papá!
—Oh vamos Twilight, no puedes actuar de esa manera, tu propusiste esto en primer lugar.
—Está bien. No, es mi primera vez pa, aunque ya leí algo en mis libros.
—Entonces sólo sígueme, si quieres parar, dilo y me detendré.
—Está bien papá —dijo Twilight sintiendo como su padre trazaba círculos en su espalda con su casco.
—Primero, empezamos con un beso.
Rompieron el abrazo y se miraron por un instante, lo suficiente para ver en los ojos del otro que ambos querían esto, ambos se amaban. Night Light se aproximó a Twilight lentamente, cerrando sus ojos, ella entendió de inmediato e hizo lo mismo hasta que sus labios se conectaron.
El primero fue sólo un simple beso, un pico en sus labios, como algunos padres hacen con sus hijos para expresar afecto. Pero esto era sólo el comienzo, ambos lo sabían. Luego de tomar distancia del beso, Twilight dejó escapar una risilla, su padre puso una sonrisa en su cara, luego un casco en el rostro de ella, y se inclinó para encontrarse nuevamente con sus labios.
El segundo fue un poco más largo que el anterior, los cascos de él acariciaban la melena y espalda de ella, de arriba hacia abajo, con un rápido mirar notó los rayos del sol y la puerta, rápido con su magia, Night Light cerró las cortinas y puso seguro a la puerta, no quería testigos viendo lo que estaba haciendo con su hija. Nuevamente se separaron, ella respiraba pesadamente, su padre estaba a punto de pedir tiempo para recobrar aire pero ella rápidamente negó tomando la iniciativa y besándolo torpemente.
Del tercero en adelante jugaban con sus labios, no más interrupciones o largos descansos, sólo pequeñas pausas para recuperar aire y continuar. La energía juvenil de Twilight era algo que Night Light extrañaba en Velvet, esas largas sesiones de besos desaparecieron con el pasar de los años. Pero Twilight estaba hambrienta por más, el flujo de nuevas sensaciones era nuevo para ella y quería captarlas todas.
Night Light cumplió uno de sus sueños, con su lengua invitó a Twilight al siguiente nivel, ella aceptó gustosa. Sus lenguas danzaron en su boca, un cálido sentimiento nacía en sus pechos, sus latidos se sincronizaron en un mismo ritmo y sus mentes, primero llenas de miedo y temor, se sentían ligeras, flotando en el presente, en ese momento. Nada podía interrumpirlos, o eso pensaba ella, hasta que accidentalmente tocó algo grande y pulsante con su casco, hambriento por acción.
En ese momento, ella rompió el beso para mirarlo con detenimiento, asombrada, emocionada, con ojos bien abiertos, poco a poco excitándola.
—Wow…—dijo Twilight.
—¿Te gusta? —preguntó Night Light acariciando su miembro.
—Nunca había visto uno, definitivamente es más grande y atractivo que en mis libros.
—Gracias pequeña, sabes, cuando el pene de un semental crece como de este tamaño es porque está listo para ti.
—No sé qué hacer, papá.
—No te preocupes Twily, te dije que te iba a guiar, ahora, puedes empezar con algunos besos en toda el área —explicó Night Light acostándose en la cama.
—Bien, haré mi mejor esfuerzo.
—Estoy seguro que sí.
Twilight tragó saliva y se aproximó a su pene. Estando a pocos centímetros, ella pudo sentir el calor que emanaba y vio algo de fluido bajar por su tronco. Con nervios, preparó sus labios y, luego de oler por unos momentos, dio el primero de muchos besos en la punta. Su padre dejó escapar un gemido apenas audible, dando el visto bueno para que Twilight continuara. Besó en todos lados, a veces rápido, a veces lento, a veces probando aquel líquido transparente que salía sin parar de la punta, era raro, pero con cada probada se volvió disfrutable.
—Usa tu lengua Twily.
Ella debía hacer lo que fuese para satisfacer a su padre, por eso seguía sus órdenes sin chistar. Twilight humedeció sus labios y desde abajo, dio una larga lamida por el miembro de su padre, haciéndolo gemir más fuerte que antes. Ella continuó haciéndolo, de arriba hacia abajo, a veces de lado a lado. Night Light no podía hacer más que mirar cómo se encargaba de la situación; estaba en el cielo, luego de meses sin tener relaciones esto era puro éxtasis.
Con una fugaz recomendación, Twilight lamió repetidas veces la cabeza de su pene; el área más sensible. Unas pocas palabras de su parte y ella se encontraba acariciando sus bolas con un casco, jugando con ellos como si fueran dos ositos de peluche.
—Twily —dijo Night Light abrumado—, estoy por acabar.
—¿Acabar qué? —preguntó preocupada.
Night Light dejó escapar una risilla, su hija podía ser tan inocente, incluso en esta situación.
—No te preocupes Twily, no es nada malo, incluso puedes hacer que sea mejor.
—¡¿En serio?! ¿Cómo?
—Agarra mi…mi…—no podía pensar claramente.
—¿Aparato reproductor masculino, también llamado pene? —sugirió Twilight.
—Estaba por decir mi cosa, o algo parecido.
—Papá, conozco su nombre, y el nombre de sus partes, no trates de disfrazarlo.
—Lo siento, mis instintos paternos me hacen decir cosas para protegerte.
—¿No creo que necesitemos esos instintos, verdad? —preguntó Twilight acariciando su pene con su casco.
—C-creo que no —respondió Night Light.
—Bien, entonces tomo tu pene y…
—Hazme una mamada —concluyó su padre.
—¿Qué es una mamada? —inquirió Twilight avergonzada.
Night Light podía sentir su pene a punto de explotar de la excitación si le tenía que dar la explicación. Se relajó un poco antes de contestar.
—Sólo pon mi pene en tu boca y luego te diré el resto.
Nuevamente se acercó a la punta de su masculinidad abrió su boca grande y lentamente la cerró alrededor de su pene. Entonces Twilight miró a su derecha, esperando que su padre le dijera que hacer. La mirada sexi que le dio hizo que su pene hiciera un tic, y Twilight pudo sentirlo, haciéndola gemir en sorpresa. Night Light estaba cerca de acabar, podía ver como la saliva de su hija se escapaba de su boca y cubría su miembro.
—Ahora baja tan lejos como puedas.
Ella asintió y obedeció, lenta pero constantemente fue bajando por su tronco hasta que su pene tocó su úvula, provocando que tosiera involuntariamente. Subió rápidamente sin dejar su pene.
—Relájate cariño, relájate, eso es normal si es tu primera vez, lo hiciste bien —una lagrima recorrió el rostro de ella, mezclándose con su sonrisa —. Ahora hazlo de nuevo pero esta vez sube y baja, te darás cuenta cuando parar.
Nuevamente, descendió por su miembro hasta la parte donde se ahogó, y luego volvió a subir, acomodándose en la cama para darle a su padre la mejor experiencia posible. Con todo su esfuerzo, Twilight sólo pudo meterse la mitad de su pene.
Incluso si estaba disfrutando el momento, no podía evitar darle algunos consejos a su hija. Primero, le dijo que tenga cuidado con los dientes porque podía lastimarlo. Segundo, le dijo que podía satisfacerlo aún más si apretaba su pene con sus labios. Por último le dijo, con voz temblorosa, que tratara de succionarlo como si fuera una pajilla de gaseosa fina.
Mientras tanto, ella se mojaba de sólo imaginar el momento en que su padre tomaría su primera vez con su miembro. Con un casco, ella masajeaba sus labios inferiores, tratando en vano de satisfacer ese fuego interno que sólo él podía manejar.
—¡Twilight! —gritó Night Light.
Su orgasmo no le permitió advertir a Twilight sobre lo que estaba por venir. Con un gemido fuerte, una gran cantidad de semen llenó su boca en un segundo. Una expresión de sorpresa apareció mientras trataba con todas sus fuerzas de tragarlo, pero justo después de tragar la mitad del contenido, una segunda ola vino, seguido de una tercera. Al darse cuenta que no podía hacerlo, ella se alejó y escupió su semilla en el suelo y tosió. Un cuarto disparo se hizo pero, al no tener quien para recibirlo, fue directo al suelo.
—¡Esto sabe raro! ¡Sabe raro! —exclamó Twilight frenéticamente, corriendo al baño para lavarse la boca.
Su padre no prestó atención, sólo existía, mirando el techo mientras los efectos del orgasmo se desvanecían y su pene se hacía flácido. No fue hasta que la puerta del baño se abrió y la luz invadió sus ojos que se dio cuenta de lo sucedido.
—¿Estás bien Twilight? —preguntó Night Light sentándose al borde de la cama, observando la mirada seria de su hija.
—Estoy bien, papá.
—Perdón por no avisarte, es que fue tan increíble que no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde.
—¿Entonces lo hice bien? —preguntó Twilight con un sonrojo.
—Estuviste fantástica mi cielo, ahora ven, es hora de continuar —dijo un par de golpecitos a su lado.
Ella asintió y tomó lugar al lado de su padre. Night Light hizo lo suyo y besó a Twilight, ella gustosa aceptó su lengua y la danza comenzó otra vez, fue tan intenso que ambos se acostaron en la cama. Mentalmente él agradecía a Twilight por limpiarse la boca luego de la mamada, incluso llegó a notar una pizca de menta en su aliento. Esta vez, el casco de Night Light recorrió el cuerpo de Twilight, acariciando su suave flanco y cutie mark, pero su objetivo principal estaba entre sus piernas, lleno de humedad, rogando por su contacto.
Twilight gimió cuando Night Light tocó su vagina, rompiendo el beso en el proceso.
—Por Celestia, estás muy mojada Twilight —comentó Night Light con una sonrisa.
—¿Eso es bueno? —preguntó Twilight con voz temblorosa.
—Si Twily, significa que estás lista para el evento principal.
Pero Night Light tenía otra idea en mente, empezó a besar su cuello, bajando por su cuerpo, besando cada parte, haciéndola gemir apenas audible, incluso dejando uno en su ombligo, provocando una risa en la unicornio. Ella no se dio cuenta cuando él salió de la cama y besó una de sus patas traseras, luego la otra, bajando por sus piernas intercambiando besos entre ellas hasta alcanzar el área que tanto anhelaba.
Night Light dejó escapar una risilla al ver como las piernas de ella trataba de esconder su flor húmeda.
—Vamos Twilight —dijo Night Light besando su pierna y luego su flanco—, antes del evento principal, me gustaría hacerte sentir tan bien como tú hiciste conmigo.
Cada beso, cada respiro cerca de su vagina, hacia que su corazón latiera fuerte y rápido. Ella lo necesitaba tanto. Cuando tuvo su primer celo fue incontrolable, la sensación, el fuego en su parte baja, forzándola a masturbarse con su propio casco.
Apenas pudo escuchar las palabras de su padre, pero podía saber lo que quería con sólo mirarlo a los ojos, esos bellos ojos. Con su cuerno brillando involuntario, separó sus piernas, dejando que su papá tuviera una visión completa de su húmeda vagina. Night Light suspiró en asombro, sólo una yegua virgen podía tener unos labios como esos, apenas separados, bloqueando la vista de su interior, sólo su clítoris estaba allí, grande y rosa.
Night Light lamió sus labios y sin esperar mucho más, dio una larga lamida por su vulva, yendo de lado a lado para saborear su jugo. Twilight arqueó su espalda mientras una corriente eléctrica viajaba por todo su cuerpo. Estaba lista para callar su siguiente gemido, sabía que iba a ser uno ruidoso por todas las emociones que estaba atravesando, pero era demasiado abrumador. Falló miserablemente.
Sus gemidos llenaron la habitación mientras su padre asaltaba su vagina, usando toda su experiencia previa con Velvet. Su voz desafinaba con cada nueva lamida, haciendo sus gemidos más sexis. Twilight trató de apoyarse sobre sus piernas delanteras para tener una vista de lo que su padre le hacía, pero toda su fuerza había desaparecido, cada intento terminando en fracaso, con su espalda en la cama. Twilight se rindió y miró el techo, confiando en que su padre haría un excelente trabajo.
El hocico de Night Light estaba en su vagina, lamiendo, oliendo y sintiendo su esencia. También gemía, feliz por finalmente haber cumplido sus fantasías con su hija, su pene estaba listo nuevamente, palpitando en el suelo mientras Night Light lo frotaba involuntariamente en la alfombra.
«Tal vez pueda hacer lo mismo que hacía con Velvet» pensó Night Light.
Dejó la flor de Twilight libre por un segundo y, usando sus cascos, separó sus labios, revelando su rosa interior y rápidamente usó su lengua para ir más profundo, llegando a un lugar especifico que hace a su madre gemir de pasión cada vez que lo hacían. Lo mismo pasó con Twilight, jadeando en sorpresa, incapaz de hacer sonido alguno.
Su padre continuó su tarea mientras Twilight disfrutaba el momento luego de recuperar la capacidad de producir sonidos. Luego de dos minutos de acción, ella estaba cerca, pero algo raro sucedía con su magia; en situaciones normales, la magia de unicornio aparecería ante una señal de estimulación externa como el sexo, pero nunca se manifiesta con la fuerza suficiente para lanzar hechizos. ¿Pero qué pasa si la unicornio involucrada es talentosa? ¿Una cuya cutie mark es la magia misma? Bueno, digamos que es algo que Night Light nunca había visto en su vida, es por eso que abrió sus ojos en grande y dejó de lamer a Twilight.
—¡Twilight! —exclamó Night Light preocupado.
—¡Papá, estaba por terminar! —gritó Twilight enojada.
—¡Mira detrás de ti!
Giró su cabeza y vio como su magia hizo que la lámpara, la mesa de noche y algo de ropa levitaran en el aire. De su cuerno, un flujo de magia en forma de hilos conectaron los objetos. Luego de regresar de su mundo de placer, puso los objetos en el suelo.
—Lo siento, papá —dijo Twilight respirando pesadamente.
—No te preocupes cariño, todo está bien.
—Pero si continuamos haciéndolo romperemos algo.
—Creo que puedo ayudar con eso.
Con un rápido mirar, Night Light buscó entre sus posesiones un anillo especial, bañado en oro con una gema roja. Luego, saltó a la cama nuevamente y lo puso en el cuerno de Twilight. La gema roja titiló dos veces.
—¿Qué es esto? —preguntó Twilight tocándolo.
—Cuando tu mamá y yo éramos jóvenes, usábamos estos anillos para tener sexo sin temor a romper algo con nuestra magia, creo que lo empaqué por error.
—Entonces…
—Pues, dijiste que estabas a punto de acabar.
Twilight asintió con un sonrojo. Night Light acarició su cara con gentileza.
—Entonces, es tiempo de hacerte acabar.
Night Light nuevamente se inclinó y besó a Twilight con pasión. Esta vez era su excitación lo que provocó su movimiento, sabía exactamente lo que estaba a punto de suceder. Usando algo de fuerza giró junto con Twilight, posicionándola encima sin romper el beso. La unicornio morada gimió en sorpresa cuando sintió el pene de su padre tocar su vulva.
—¿Sabes qué posición es esta, Twilight?
—N-no.
—Es una fácil, sólo párate, apunta tu vagina y siéntate en mi pene.
—Suena fácil.
Siguiendo sus órdenes, Twilight se posicionó algo nerviosa. Sus piernas todavía temblaban por lo anterior, y el contacto entre su flor y su miembro lo hacía peor. Ambos gimieron al mismo tiempo. Su líquido lubricó su pene, corriendo desde la punta hasta sus bolas. Twilight trató de alinear su entrada pero su mente estaba tan difuminada que le era imposible concentrarse en la tarea, moviendo su cadera de atrás hacia adelante, acariciando su pene en el proceso.
—Sólo…—dijo Night Light cansado de juego previo— déjame ayudarte.
—Está bien pa.
Con su magia movió su pene a su entrada, asegurándose de que no fallaría. Luego de una señal para Twilight, ella procedió a bajar lentamente, acomodando su cuerpo al mismo tiempo que su pene entraba a su interior. Luego de unos centímetros, se detuvo, la nueva sensación era abrumadora, agregaba un nuevo significado a la palabra llena, no sólo física sino también emocional.
Los sueños de Night Light, sus más profundos y oscuros deseos, estaban a punto de convertirse en realidad. Los días donde él se masturbaba en el baño, y en algunos casos al lado de su dormilona esposa, parecían tan lejos en distancia y tiempo que casi podían considerarse una mentira. Esto era real, ver como Twilight se esforzaba para satisfacerlo de todas maneras.
La mente de Twilight estaba en blanco, el tiempo que su pene tardó en llegar al final de su cueva parecía una eternidad, pero allí estaba, con casi todo su pene dentro y sus muros apretándolo, ignorante del olor a sexo en el aire o el sudor cubriendo sus cuerpos. Ambos jadeaban mientras se miraban a los ojos.
—Ahora Twilight, sube y baja hasta que acabes.
Asintió y comenzó la penetración, usando sus patas delanteras para apoyarse en la cama. Night Light no estaba seguro de quien iba a acabar primero, el ritmo de Twilight era irregular, a veces rápido, a veces lento, a veces yendo derecho, a veces yendo a los costados, pero estaba bien, pensó, era su primera vez, él era la primera vez de Twilight. Y por sobre todo, estaba tan apretada, y sus gemidos eran tan angelicales, que hacían que su inexperiencia se desvaneciera en el calor del momento.
El sonido de los resortes de la cama y sus gemidos llenaron el cuarto. El anillo en su cuerno brillaba en rojo, lo que significaba que estaba haciendo su trabajo de prevenir el escape de su magia y evitar daños materiales. Night Light gritó varias veces el nombre de Twilight, como en el pasado con Velvet mientras tenían sexo, obviamente su esposa no se dio cuenta que estaba hablando de su propia hija. Con sus cascos, atrajo a Twilight a un beso mientras gemían.
«Hora de acabar, Twilight».
Sin romper el beso, Night Light concentró su magia en su vagina, buscando a ciegas su clítoris, un gemido audible dentro de su boca le dio una pista de que estaba haciendo un buen trabajo. Con un poco más de pensamiento, usó su magia para apretar y masajear su botón del amor, haciendo que gritara de placer. Luego de unos segundos, su interior apretó su pene, invitándolo a penetrar con más fuerza, lo cual hizo con todo su esfuerzo. Night Light sujetó el flanco de Twilight y empujó una y otra vez, acariciando su cutie mark en el proceso.
—¡P-papá!
—¡Sólo déjalo salir! —exclamó Night Light.
Con un largo y último grito, Twilight se sentó en la cadera de su padre, mirando hacia el techo. Su orgasmo cubrió su pene con su fluido, parte de este terminando en las sabanas. Luego de quedar inmóvil por los segundos más largos de su vida, Twilight se dejó caer en la cama, agotada, pero Night Light la sostuvo en el aire y la posicionó a su lado. Él pudo sentir la respiración de ella en su pecho, la más tranquila desde que era un bebé en sus brazos, durmiendo luego de despertar en medio de la noche.
Un minuto después, Night Light sacó su miembro, provocando en ella que sus piernas temblaran sin cesar. Su pene duro como piedra, todavía deseaba más de ella.
—¿Te encuentras bien Twily? —preguntó Night Light acariciando su melena.
—Si papá, sólo un poco cansada.
—Genial, escucha, sé que esto puede ser demasiado para tu primera vez…
—Lo es de hecho, nunca me sentí tan agotada, y mi mente se siente confusa —interrumpió Twilight.
—Pero necesito algo más de amor para acabar —dijo Night Light besando su frente repetidas veces.
—Papá…—suspiró Twilight sintiendo los besos— me siento cansada.
—No te preocupes cariño, no tienes que hacer nada, sólo relájate, yo me voy a encargar.
—Está bien.
Luego de recibir su aprobación, Night Light salió de la cama y giró a Twilight sobre su estomago, estaba en frente de su flanco y su húmeda vagina. Sin perder tiempo, lamió su flor enérgicamente, chupando y atrapando todo el jugo que podía, su hija respondía con gemidos suaves. Luego de limpiar el área, fue directo a su ano y comenzó a besar ahí. Ella jadeó en sorpresa y placer; nuevamente estaba excitándose.
—Oh papá, sigue —rogó Twilight.
Esta vez el obedeció la orden, usando su lengua, Night Light fue tan lejos como pudo dentro de su ano, lubricando cada centímetro. Nuevamente, agradeció a Twilight por ser tan limpia, él sabía que había tomado una ducha en la mañana como todos los días, y tal vez tomó una antes de venir aquí, haciendo que fuera mucho más placentero.
—Está bien Twilight —dijo Night Light parándose y posicionándose sobre ella—, si esto duele, sólo dilo y me detendré.
—Hazlo pa —respondió Twilight mirando su pene.
—Aquí voy.
Sólo necesitó un poco de presión en su ano para entrar luego de toda esa lubricación. Night Light empezó lento, asegurándose de que Twilight no tuviera dolor durante el proceso y sintiendo su pene siendo succionado, forzándolo a ir más adentro. No podía creer que su ano fuera más apretado que su virgen vagina; la sensación era inigualable, esperando a que iniciara de inmediato. Él recordó que le tomó meses para convencer a Velvet de hacer esto mismo, pero Twilight era una buena niña, una buena hija.
Una vez alcanzado el fondo, tomó un momento para ver a Twilight, estaba temblando y gimiendo apenas audible.
—¿Twilight?
—¿S-si?
—¿Te duele?
—No papá, pero…
—¿Pero qué?
—Siento que… siento que… —Twilight sonaba avergonzada de decirlo.
—Respira Twilight, relájate, ahora dime.
—¡Siento que me voy cagar! —gritó Twilight entre placer y vergüenza.
—Tranquila Twilight, cálmate mi niña —dijo su padre masajeando su flanco—, es normal, recuerda que es tu primera vez, pronto vas a sentirte mucho mejor y vas a olvidarte del resto, ¿estás lista?
—Sí, pa.
Night Light resopló, retrocedió hasta casi sacar su pene, y embistió con todas sus fuerzas, comenzando el vaivén de placer. Twilight gimió con todas sus fuerzas. El sonido de sus caderas chocando viajó por toda la habitación, uniéndose con los resortes de la cama y el sonido de sus voces haciendo el amor, mezclándose todo en una sinfonía que ambos compartían en ese momento.
Night Light estaba en lo correcto, Twilight lo sabía, el calor del momento reemplazó el sentimiento incomodo y nuevamente estaba a merced de su padre. Sus latidos se sincronizaron y sus cuerpos estaban cálidos y llenos de sudor. Uno de los cascos de Twilight con mente propia, recorrió su cuerpo hasta alcanzar su vagina, frotándose enérgicamente, en especial el clítoris. Ella jugaba consigo misma mientras su padre penetraba su ano, ella no estaba cerca de acabar, Night Light por otro lado, estaba a punto de cumplir otra loca fantasía con su hija.
—¡Twilight, estoy por acabar! —gruñó Night Light.
Twilight pudo sentir como su pene palpitaba dentro de ella, justo como la primera vez en su boca momentos antes de llegar al clímax. Justo cuando se preparaba para recibir la carga, el primer disparo llenó el espacio dentro de ella. Esta vez no pudo contar la cantidad de disparos efectuados por su padre, pero fue suficiente para llenarla completamente y recibir uno en su espalda luego de sacar su pene.
Era el final perfecto, Night Light subió a la cama y, luego de acomodarse con sus cabezas en la almohada, se abrazaron, descansando luego de la sesión de amor que acababan de tener.
—Papá… tengo que… hacer el hechizo —dijo Twilight soñolienta.
—Lo sé Twily, pero estás muy cansada, una pequeña siesta no hará daño —Twilight estaba escéptica sobre ello—. Prometo que estaré aquí para cuando despiertes, yo también me siento agotado.
—¿Lo hice así de bien?
—No, estuvo mejor que bien, lo hiciste excelente mi niña.
—Gracias papá, tu también estuviste increíble, nunca sentí nada como esto.
Twilight bostezó con ganas, sus ojos se entrecerraban.
—Vamos a tomar una siesta juntos, como en los viejos tiempos —susurró Night Light.
Ella asintió y cerró sus ojos, Night Light hizo lo mismo.

La siesta era algo que Twilight no tomaba desde hace años, la tarde era su tiempo de lectura, o de tarea, o incluso ambas algunas veces. Night Light estaba en el trabajo a esa hora, trabajando en los registros de Canterlot; buscando, arreglando y organizando archivos de la realeza y otras importantes organizaciones. Es por eso que ambos tomaron tres horas de su tiempo para descansar.
Twilight despertó primera, lo primero que notó fue a su padre abrazándola por detrás, con un ligero rubor movió su casco lejos de ella. Su mente todavía estaba adormilada, rascando su cabeza miró a su alrededor, el cuarto era un desastre, el reloj de la mesa sonaba por cada segundo que pasaba. El casi completo silencio en el cuarto estaba a punto de terminar abruptamente cuando echó un vistazo a la hora.
—¡Papá, papá, despierta! —gritó Twilight sacudiendo a Night Light.
Sólo gruño en respuesta, girando al otro lado. Con mirada nerviosa, saltó fuera de la cama y corrió a la ventana para entreabrir la cortina, el reloj estaba en lo correcto, la princesa Celestia estaba haciendo la puesta de sol en el horizonte. Luego de sacar el anillo de su cuerno y usando toda su magia, Twilight levitó a su padre fuera de la cama y lo sacudió con toda su fuerza mágica.
—¡Papá, por el amor de Celestia, despierta!
—¡Estoy despierto! ¡Estoy despierto! —exclamó Night Light.
Twilight lo dejó caer en la cama.
—¡Papá ya es casi de noche!
—Wow, esa fue una laaaaaarga siesta, ¿no lo crees Twily? —dijo Night Light bostezando.
—¡Papá!
—Relájate Twilight.
—No, no puedo estar relajada, mamá y Shining deben estar preocupados, es la primera vez que estoy lejos de casa por tanto tiempo en un sábado —dijo Twilight caminando alrededor de la habitación, preocupada.
—Si lo piensas no es tan malo.
Twilight giró y le dio una mirada de molestia, parecida a la que Velvet le daba.
—Bien, bien, lo entiendo, lánzame el hechizo, estoy listo.
—Escucha pa —dijo Twilight aproximándose—¸ primero voy a usar el hechizo de dormir, luego usaré el hechizo de memoria.
—Bien, ¿puedo ayudar en algo?
—De hecho, si puedes, necesito que recuerdes nuestro… encuentro intimo, y luego piensa en el día que viste mi flor en el parque acuático, eso me ayudará a encontrar el recuerdo rápidamente.
—Entendido mi niña —respondió poniéndose cómodo en la cama.
—¿Listo? —preguntó Twilight haciendo brillar su cuerno.
—Sólo una cosa Twily.
—¿Qué cosa?
—Si yo olvido todo lo que pasó, ¿Qué le vas a decir a tu madre?
—No te preocupes por ello, tengo todo cubierto.
—Bien, y Twilight.
—¿Si?
—Te amo.
—Yo también te amo.
Ambos acortaron distancia entre sus rostros y Twilight se preparó para besarlo románticamente por última vez, como un último deseo. Ella sintió el contacto de su labio en su cuerpo, pero no en el lugar que esperaba, luego de abrir los ojos, pudo ver a su padre dándole un beso en su frente, como lo hacía normalmente.
Luego del beso, Night Light estaba listo para recibir el hechizo. Twilight posó su cuerno en su frente y una pequeña cantidad de magia viajó a su cabeza, cerrando sus ojos. El hechizo de sueño tenía una duración de treinta minutos, por lo que Twilight debía ser rápida con el segundo y más complicado hechizo. Tomó una gran bocanada de aire y nuevamente puso su cuerno en él, pero esta vez, ella viajó a su mente.

La visualización del hechizo depende de dos factores, la unicornio que realiza el hechizo y el sujeto en cuestión, más específicamente, su estado mental. Por suerte para Twilight, su padre era un poni normal sin ningún problema mental, ni siquiera su lado de la familia tenía antecedentes. Gracias a ello cuando ella, o una representación mágica de sí misma para ser más especifico, entró a su mente encontró un lugar organizado con una clara visión de sus memorias en orden.
El lugar era un laberinto con muros hechos enteramente de memorias, pantallas que mostraban los recuerdos en un ciclo infinito, representando diferentes momentos de su vida. Los más cercanos a ella eran los más recientes o los mejores conservados. Es por eso que le dijo que recordara esos momentos antes de dormir.
—Esto es tan diferente al libro —Twilight dijo en voz alta.
El eco rebotó en las paredes y se perdió en el infinito. La unicornio observó alrededor buscando el recuerdo de ellos haciendo el amor, otras memorias se interponían en su vista y la hacían sonreir, como el día que se casó con Velvet, el día que sostuvo a sus hijos en brazos, cuando Shining fue aceptado en la academia de guardias, cuando Twilight estaba haciendo la prueba para la escuela de magia, sus amigos, su madre fallecida hace mucho, más, más y mucho más. Entonces lo encontró, el momento en que ella estaba montándolo, eran tan reciente en su memoria también, pero no era tiempo de divagar por lo que se aproximó y lo tocó con su casco.
—Guiame hasta la memoria principal —ordenó Twilight.
De repente una línea mágica salió de la memoria and voló a través del laberinto, Twilight no desperdició tiempo y la persiguió. La persecución fue larga, la línea no la hizo más fácil, de vez en cuando giraba a la izquierda, después a la derecha en la esquina siguiente, luego izquierda, a veces atravesaba paredes que Twilight debía rodear, y derecha otra vez. De la línea principal aparecieron otras que conectaban las memorias asociadas con la principal, las veces que se masturbó pensando en ella, cuando tenía sexo con Velvet mientras pensaba en su hija, etc. Todo era parte del hechizo.
Entonces, luego de girar a la izquierda, Twilight pudo verlo. La línea había llegado a su destino, la pantalla con esa memoria en un ciclo infinito. A su lado estaban otros recuerdos de ese viaje, como el gigante helado que comieron o cuando tuvo sexo con Velvet en el baño. Twilight caminó por ese pasillo final, estaba a punto de alcanzar su objetivo, de repente algo la detuvo, haciendo imposible que continuara.
Eso también era parte del hechizo, la imagen de Twilight estaba atada con una cuerda mágica, una cuerda que la siguió todo el camino del laberinto, pero tenía un limite que dependía de la habilidad mágica del unicornio que lanzó el hechizo y la distancia de la memoria en tiempo. Sólo los más talentosos seres mágicos podían viajar a los recuerdos más recónditos, y sólo una minoría podía hacer cosas avanzadas como cambiar los sucesos de un recuerdo o crear nuevos.
Pero Twilight no tenía ese potencial todavía, había alcanzado su limite, trató de avanzar empujando con todas sus fuerzas pero era inútil. Luego de detenerse por unos segundos, una idea llegó a su cabeza, cerró sus ojos y se concentró en la cuerda que ataba su cuerpo, en el mundo real la magia de su cuerno se intensificó, agregando capas de magia a la ya existente. En el cerebro de Night Light, la cuerda cambió de forma a una más elástica, permitiendo a Twilight moverse paso a paso y acercarse a su meta. Pero por cada movimiento de su casco, la cuerda ejercía una fuerza igual en la dirección opuesta, pronto ambas Twilights comenzaron a sentirse exhaustas, gotas de sudor descendían por sus frentes.
—Sólo… un poco más cerca.
La unicornio lavanda trató de manipular el hechizo para hacer la cuerda más elástica, pero no funcionó. Twilight exhaló una vez más y continuó moviéndose, en el otro lado ella gruñía y la magia se volvía volátil, supo que si seguía de esa manera sólo iba a hacer que su hechizo terminara abruptamente, pero no le importó. Cada paso era más duro que el anterior, y el próximo parecía ser el ultimo antes de romper el hechizo. Incluso con todo en contra, Twilight estaba a pocos centímetros de tocar la memoria y borrarla, la cuerda hacía imposible su tarea, estiró su casco lo más lejos que pudo mientras gruñía en ambos lados. Luego de una larga pelea, ella logró tocar la memoria por menos de un segundo.
—¡Conectar! —gritó Twilight.
Dos cosas pasaron en ese momento; primero, la fuerza ejercida por la cuerda era tal que actuó como una cuerda de salto bungee, empujando el cuerpo de Twilight rápidamente por el laberinto, yendo en reversa hacia un destino, la salida. Segundo, la línea mágica que conectaba cada memoria con el recuerdo principal comenzó a tornarse de un color negro, empezando por la memoria que ella tocó y volando en reversa. Ahora ella estaba en una carrera que no podía controlar, rezando para llegar en segundo puesto porque si llegaba primera, el hechizo fallaría. Luego de competir en la carrera más importante de su vida, ambos competidores estaban en el pasillo donde todo empezó, las memorias en las paredes no eran más que una simple mancha. Por desgracia, Twilight era más rápida. En el ultimo momento, todo parecía estar en cámara lenta, Twilight había alcanzado el muro que inicialmente habita atravesado para llegar allí, primero su cabeza desapareció, lo ultimo que vio fue la línea negra que estaba a punto de alcanzar la ultima memoria de Night Light haciendo el amor con ella, luego sus hombros y pecho se fueron sin que la línea llegara al final, seguido de su cadera y flanco.
Ella tenía que ser paciente, ella tenía que borrar cada recuerdo conectado con el principal, su familia estaba en peligro. Twilight sabía que podía lanzar la ultima aprte del hechizo incluso si una pequeñísima parte de su cuerpo seguía allí, tenía que calcular el momento exacto para lanzarlo. La unicornio podía sentir como el hechizo atraía el resto de su cuerpo fuera, desde su flanco hasta su cola, siguiendo por sus piernas. Estaba a punto de alcanzar sus cascos, era ahora o nunca.
—¡Borrar!

Una explosión de luz iluminó la habitación, Twilight abrió los ojos y gritó, cayendo al suelo de espaldas. La fatiga era fuerte, respiraba pesadamente y su cabeza se sintió ligera por todo un minuto. Estaba noventa y nueve segura que el hechizo había funcionado, pero el uno por ciento restante rebotaba en su mente, luchando con su confianza en la magia, haciéndola dudar. Hizo todo lo posible para ignorarlo, la única manera de saber el resultado era esperando.
Twilight miró el reloj de la mesa de luz, sólo cinco minutos desde que lanzó el hechizo de dormir. Por Celestia, el sentido de tiempo era tan confuso en ese momento, ella pensó, pero no duró mucho tiempo, todos sus sentidos se estaban reiniciando, sentía algo frio y pegajoso en su espalda, el olor a sexo en el aire, su melena despeinada, el gusto familiar de semen en su boca incluso luego de haberse lavado.
«Espera… ¡¿Frio y pegajoso?!» pensó rápidamente.
Twilight se sentó rápidamente y encontró restos de semen en su espalda, no sólo del disparo que hizo su padre sino también el que estaba en el suelo luego de la mamada.
—¡Ewww!
Tomó un momento para mirar alrededor, el cuarto era un completo desastre y, luego de darle una mirada rápida al reloj, sólo tenía veinte minutos para limpiar todo, ella incluida. Usando su magia, Twilight limpió la mancha de semen del suelo, abrió las ventanas para ventilar el lugar mientras usaba un desodorante de ambiente, reemplazó las sabanas cuidadosamente sin despertar a Night Light, puso las cosas levitadas en su lugar y finalmente, tomó una muy merecida ducha con agua caliente, tatareando la música de jazz proveniente de la radio.
Luego de secarse, miró el reloj nuevamente, sólo un minuto antes de que despertara. Twilight se preparó, mentalmente repasando lo que iba a contar a su padre y madre. Entonces, el segundero sonó y Night Light hizo un ultimo resoplo antes de bostezar y abrir los ojos.
—Whoa, no recuerdo la ultima vez que tome una siesta como…—se enmudeció un segundo al ver a su hija con mirada expectante en un cuarto desconocido— ¿Twily? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Dónde estamos? ¿Dónde están Shining y tu madre?
Ella llevó sus cascos a su boca en asombro, seguido de una sonrisa, lagrimas de alegría y concluyendo en un salto para atraparlo en un abrazo.
—¡Finalmente te encontré papá!
Night Light no entendía asi que sólo se resignó a abrazarla en respuesta.
—¿Encontrarme? ¿Estaba perdido?
—Ya no más, papá, ya no más —respondió llorando en su hombro.
Por los siguientes minutos no rompieron el abrazo, Night Light sólo acariciaba su melena hasta que sintió que ella podía hablar.
—Twilight, no lo entiendo, ¿Qué está sucediendo? —preguntó Night Light rompiendo el abrazo.
Twilight tomó aire y respondió con una mentira elaborada. Habia una parte del pasado de su padre que ella sabía gracias a ciertas anécdotas en reuniones familiares y charlas casuales en la cena. Cuando Night Light estaba en sus veintes, tuvo problemas con las apuestas que se convirtió en adicción poco después de conocer a Velvet, pero con su ayuda pudo curar su adicción luego de un proceso que tomó años de altas y bajas. Ahora, lo único que tenía que decir era que dejó la casa para jugar hora tras hora en el casino del hotel.
—¿Pero por que no puedo recordar nada?
—No lo se, tal vez bebiste algo.
Night Light se sentó en el borde de la cama con ambos cascos en su rostro, avergonzado.
—¿Qué es lo que hice? En el nombre de Celestia, Velvet va a matarme por esto, luego de todos estos años de estar limpio.
—No te preocupes pa, estoy segura que mamá entenderá, ella te extrañó muchísimo —Twilight salió de la cama y se dirigió a la puerta—. Tal vez deberíamos irnos.
—Si, vamos, en el camino debo pensar en como contentar a tu madre —dijo Night Light agarrando la maleta y caminando a la puerta mientras ambos reian.
Ambos caminaron por el elegante hotel y registraron su salida. Antes de dejar el lugar, Night Light vio a la poni de la limpieza, más específicamente el gafete con su nombre.
—¿Sabes Twily? Hubo una vez en que tu madre y yo viajamos a Inglatierra antes de que tu o Shining nacieran, y allí los nombres poni eran diferentes a lo que estábamos acostumbrados —recordaba Night Light mientras Twilight lo miraba con entusiasmo—, y en el lugar donde nos quedamos había una recepcionista con un hermoso nombre y yo estaba como “Si llegamos a tener una hija, debemos llamarla Elizabeth”. Velvet estuvo de acuerdo con ello pero cuando el momento llegó, algo dentro de nosotros nos dijo que debíamos llamarte Twilight.
Twilight se congeló por un segundo, temiendo lo peor.
—¿Q-que te hizo recordar eso?
Antes de cruzar la puerta, Night Light apuntó a la poni de limpieza.
—Nada especial, solo la poni limpiadora.
Twilight suspiró en alivio. Una vez en la calle, se dirigieron a casa.
—Twilight Elizabeth Sparkle —dijo Twilight con voz elegante y agregó—. Un bello nombre en efecto, mí querido padre.

La noche estaba sobre Equestria. En la mesa de la cocina estaba Velvet mirando las manecillas del reloj que sonaban constantemente, sin parar. El periódico cerca de ella estaba arrugado por el uso de su magia en el, ella lo leyó tres veces antes de aburrirse tratando de hacer volar el tiempo. Shining no había regresado a casa para decirle algo sobre el paradero de Twilight siquiera. Lo único que podía hacer era esperar.
El sonido de la puerta abriéndose hizo que sus orejas apuntaran hacia allí, cuando se cerró ella corrió.
—¡Twilight, mi querida Twilight! —gritó Velvet abrazandola— ¿Dónde estuviste? Estaba tan preocupada, pero estás bien, ¿estás bien?
—Si ma, pero no pasó nada.
—¡¿Cómo que no pasó nada?! ¡Te fuiste de casa sin avisarme, estaba aterrada, envié a Shining a buscarte junto con sus amigos, estaba a punto de escribirle a la princesa Celestia para organizar una búsqueda!
—¡Mamá, sólo escuchame!
—¡¿Qué?!
—Encontré a papá.
Fuera de casa, esperando en la vereda a que se abriera la puerta, estaba Nightlight. Una vez que llegaron, Twilight le rogó por algo de tiempo para que hablara con su madre. Eso fue hace un minuto, y se sentía como el más largo de su vida. Estaba tan cerca de la puerta, sentado allí como un perro esperando que su dueño le abra, podía escuchar a las dos hablando al otro lado, la única voz que faltaba era la de Shining. Con un rápido vistazo pudo ver las flores en la ventana, ella cuidó de ellas. Tal vez ella ya no lo necesitaba, tal vez ya no lo queria, tal vez…
El sonido de la perilla hizo que se parase. La puerta se abrió y sus ojos se encontraron. Night Light tenía una expresión de tristeza, ella una neutral, Twilight estaba detrás de ella, rezando por un milagro para salvar a su familia. Ninguno rompió el silencio hasta que…
—Entenderé si dices que ya no me amas —dijo Night Light cabizbajo con ojos cerrados.
Velvet cruzó el umbral de la puerta y le respondió con un abrazo, lagrimas escapaban como en aquel primer día.
—¡Te extrañé muchísimo!
Night Light entró a la casa y los tres tuvieron una larga charla sobre el futuro. Una vez que Shining regresó a casa trató de golpear a su padre, pero luego de una charla y de lidiar con sus cambiantes emociones, terminó por perdonarlo. Los días pasaron y la vieja rutina nuevamente se instauró en la casa pero con un cambio, Night Light tuvo una mejor relación con todos, especialmente con Twilight, quien disfrutó muchas tardes leyendo libros y practicando magia con él.
Al final, se convirtió en el buen padre que deseó ser en el momento más oscuro de su vida, y lo mejor era que no tuvo que dejar a nadie, todo gracias a su hermosa hija, él se dio cuenta de ello un calido día de primavera mientras leían una novela. Un pensamiento fugaz apareció en su mente.
«Twilight, eres una de las cosas más especiales en mi vida. Se que el futuro tiene grandes planes para ti. Un día, te convertiras en una poderosa unicornio, tal vez la más poderosa de todos los tiempos, capaz de hacer magia más allá de la comprensión, hechizos sólo realizados por ponis en libros de historia. Tal vez ese día, verás atrás en el tiempo y te darás cuenta que algo salió mal durante el hechizo de memoria, algo que no notaste, algo que me obligó a actuar como si lo hubiera hecho…»
Twilight atrapó a su padre divagando en el medio de su lectura, luego de un pequeño regaño, continuaron leyendo, pero ese pensamiento debía concluirse.
«… pero está bien, ¿sabes por que? Porque si tu eres capaz de tener sexo conmigo para salvar nuestra familia, entonces yo puedo mentir, puedo controlarme. Gracias Twilight.»
FIN.
