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by Koryvideo

"Nueva esperanza".

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Fluttershy había cumplido un mes conmigo y por supuesto no se le veía del todo feliz, sus amigas aún eran su mayor preocupación y yo no podía llenar el espacio que ellas habían dejado en su corazón y memoria, aun así…, lo que más me frustraba era el hecho de que no podía ayudarla a regresar a su mundo, para empeorar todo; parecía no haber buenas noticias. No habíamos encontrado nada acerca del paradero del resto de las chicas y por otro lado nuestra vida juntos comenzaba a llenarse de monotonía que hacía a Fluttershy entristecer más a cada día que pasaba.

No me podía perdonar el hecho de ser inútil en su vida, necesitaba hacer algo para ayudarla pero el mayor problema era que en este mundo la magia era algo presumiblemente inexistente y quizás dificultaría que sus amigas unicornios lograran localizarla, por otro lado ella no podía hacer pública su existencia en este mundo, si alguien descubría su presencia podría haber problemas para ambos, peor aún, podrían separarnos al uno del otro y posiblemente harían terribles experimentos con ella o quizás la diseccionarían, simplemente no podía soportar la idea de separarme de ella y esos pensamientos no ayudaban en lo absoluto a la situación.

Un mal día llegué furioso a casa debido a que mi jefe había decidido no pagarme en la fecha que normalmente lo hacía, aparentemente “No tenía dinero para pagar”.

Cosa que por supuesto no era cierta, yo manejaba sus finanzas y no era estúpido. Estaba consciente de lo que hacía en aquella compañía y déjenme decirles algo; dinero era de lo que menos sufría.

Por supuesto no podía objetar su decisión, después de todo yo era un empleado que no se encontraba en nómina y por consecuencia no tenía derecho de antigüedad en ese lugar, es decir; él era libre de sacarme de la compañía y yo no podría pelear para regresar, es más. No recibiría un último pago de ser así. Por otro lado era un riesgo para mí el ir en contra suya, después de todo estaba sumergido hasta el cuello en la mierda que él hacía y era capaz de culparme a mí por sus acciones.

La frustración se había convertido en enojo y ese enojo posteriormente se transformó en odio por la situación en que me encontraba, pero no había nada que yo pudiera hacer.

Cuando abrí la puerta de mi hogar noté que Fluttershy estaba simplemente recostada en el sofá como normalmente lo estaba por esas horas, mi enojo se había hecho notar tanto que incluso ella inmediatamente se puso de pie y me miró con temor, ciertamente mi rostro furioso daba miedo. Algunas personas en el pasado me habían dicho eso, pero en aquellos tiempos mi enojo siempre lo transformaba en energía que descargaba violentamente, solía golpear lo primero que encontraba, a veces sillas, a veces mesas, a veces mi cama y en otras ocasiones (las más dolorosas) la pared.

Solía soltar mi frustración en lo primero que encontraba en mi camino.

En aquel momento cuando vi a Fluttershy no pude evitar el estallar en lagrimas de frustración y enojo, inmediatamente arremetí contra el sofá que no era ocupado por Fluttershy e inmediatamente comencé a soltar golpes y alaridos que hicieron que la pequeña poni saltara del sofá por el susto que le provoque y rápidamente tomo refugio detrás de la mesa que estaba a unos metros de la sala.

-¡Maldita sea, carajo, mierda!-No dejaba de exclamar entre llantos y golpes.

Fue en ese entonces que Fluttershy en un arranque de valentía y presumiblemente lástima. Saltó sobre mi espalda, me dio un fuerte abrazo y acaricio mi cabello con su barbilla.

Yo no podía continuar de esa manera, tenía mucho que soltar en ese momento de frustración, no solo había sufrido por las molestias que mi jefe me había ocasionado, también me hacía sentir terrible el hecho de ver a Fluttershy cada día mas triste y no poder hacer nada por ella.

Me dejé caer sobre mis rodillas e inmediatamente comencé a llorar entre las patas de Fluttershy.

-Lo siento, siento no poder hacer algo por ti. Lamento no poder hacerte regresar a tu mundo y lamento no poder encontrar a tus amigas.

Sinceramente me encuentro sin ideas y no veo la manera de ayudarte más de lo que he podido hacer hasta ahora.

-Tranquilo, se que estas esforzándote mucho por ayudarme, suficiente es con el hecho de que me estés alimentando y me des refugio. No podría pedirte nada más.

-Es solo que… no sé que puedo hacer, simplemente no lo sé.-Dije entrecortadamente por el llanto y las lagrimas que no paraban de salir de mis ojos.

-Tranquilo…

Fluttershy me acaricio el cabello e inmediatamente procedió a lamer mis lágrimas, al parecer fue la única manera en que pudo limpiarlas en ese momento. Yo por supuesto no pude evitar emitir un sollozo tan fuerte que hizo que mis ventanas retumbaran.

Horas después, en la noche, mientras estábamos cenando. La situación en la que estábamos era algo incomoda, por supuesto ella me había mostrado su apoyo y su aprecio de una manera bastante amable pero al mismo tiempo me había hecho sentir mediocre puesto que me dijo que con lo que ya le daba era suficiente, ciertamente no sabía qué hacer. Pero el mundo tenía maneras de sorprenderme, una de ellas había sido encontrar a Fluttershy, así que no me daría por vendido, aún no.

Por supuesto no dudaba de la posibilidad de hacerla regresar a su mundo, mejor aún, de encontrar a sus amigas.

Por otro lado continuaba mortificándome por el hecho de saber la situación de Equestria y el resto de su mundo, diariamente tenia terribles pesadillas en las que veía a Fluttershy en ese mundo completamente sola y sin ayuda alguna rodeada de ponis soldados que la apuntaban con armas peligrosas, algunos de ellos (unicornios) incluso amenazaban con usar magia sobre ella. En esos sueños yo podía apreciar perfectamente la situación desfavorable para ella y no podía acercármele para protegerla, mucho menos para asistirla, era como si hubiese un muro invisible que me impedía el paso y esos sueños siempre hacían que despertara sudando y temiendo por Fluttershy.

Simplemente era una situación terrible en la que me encontraba. No tenía esperanzas por este mundo y al mismo tiempo comenzaba a perderlas por el mundo de Fluttershy debido a lo que me había contado.

Aquella noche mientras terminaba de lavar los trastes que ocupamos en la cena tuve una pequeña revelación que me hizo tirar descuidadamente al piso uno de los vasos que me encontraba limpiando.

Me había llegado a la cabeza una idea meramente optimista.

“Quizás exista la posibilidad de encontrar al resto de las chicas y quizás, ellas se encuentran en este mundo”, pensé en ese momento.

Probablemente si dejo mensajes por la ciudad alguien pudiera identificarlos y quizás podría darme alguna idea si es que encontró a alguna de las otras chicas. Simplemente no puedo descartar la posibilidad.

¿Pero qué puedo hacer?, ¿de qué manera podría encontrar a las otras chicas si es que se encuentran en este mundo?, después de todo podrían estar en otro estado, probablemente en otro país o en el peor de los casos podrían estar muertas. Las posibilidades a favor pueden no ser las más favorables, pero debo intentarlo.-Me dije en esos momentos.

Mientras limpiaba el desastre que había provocado al tirar el vaso, continuaba pensando en un método para encontrar al resto de las chicas, me mantenía inmerso en mis pensamientos en aquellos momentos.

Al siguiente día nuevamente me levante de la cama estando bastante cansado, el cuerpo me dolía y los ojos aun los tenia irritados por los sucesos de la noche anterior, mis nudillos me dolían y apenas podía cerrar los puños, por otro lado también se me dificultaba abrir las puertas. Después de todo me había lastimado las manos más de lo que creía, sinceramente una bestia que siempre había estado oculta dentro de mi había tomado el control aquella noche y de cierta forma agradecía que Fluttershy hubiera intervenido en ese momento, quien sabe que pudo haber pasado después de no haber sido así. En el peor de los escenarios podría  haber lastimado a Fluttershy y eso no me lo perdonaría jamás, después de todo ella no tenía la culpa de mis frustraciones y mucho menos tenía algo que ver con ellas, por el contrario.

Fluttershy había sido durante todo ese tiempo mi mayor alegría e inspiración para seguir adelante, compartir la cama con ella se había vuelto una costumbre agradable y en algunas ocasiones había despertado abrazado de ella y ella en algunas ocasiones se encontraba abrazando mi espala y en otras, amanecía con su cabeza recostada sobre uno de mis brazos.

De cierta forma nuestra relación había llegado a ese grado de comodidad y confianza que nos permitía estar juntos en las buenas y en las malas, desafortunadamente ella siempre había sido quien soportaba mis malas situaciones y al mismo tiempo era quien aliviaba mis penas.

Ella ciertamente cumplía uno de los roles más importantes y poco apreciados en esos momentos, después de todo era quien me reconfortaba a mí y yo nunca antes había llegado tan lejos o mejor dicho; tan cerca como para poder ayudarla a soportar sus penas.

Varias veces la había escuchado sollozar durante altas horas de la noche y en ciertas ocasiones la veía derramar lágrimas entre sueños, ciertamente estaba sufriendo por su mundo, sus amigas y su vida alejada de ambos aspectos, quizás era melancolía lo que la aquejaba o quizás era preocupación, sinceramente no podía saberlo a ciencia cierta. Solo ella lo sabía.

Simplemente no podía abrazarla sin razón alguna si ella no se abría ante mí, por supuesto tampoco le haría recordar los malos momentos únicamente para que yo egoísta e hipócritamente pudiera reconfortarla después del sufrimiento que tales recuerdos le provocaran.

Esa mañana tomé un baño, planché mi ropa, di una caricia a la crin de Fluttershy quien aún dormía en la cama antes de irme y proseguí a tomar mi maleta y chaqueta para salir de casa, nuevamente cerré la puerta y bloqueé la cerradura, después proseguí a caminar hacia el trabajo. A esas alturas la caminata ya se había convertido en una costumbre para mi, en ciertas ocasiones podía transitar de forma rápida y sin problemas, en otras me veía involucrado en el ajetreo de las mañanas. En algunas ocasiones podía ver a los estudiantes de secundaria y preparatoria caminar desganados hacia sus respectivas escuelas y en otras apreciaba a los trabajadores como yo caminar sin gusto alguno hacia su destino, ciertamente era una marcha que lucía fúnebre.

Todos…, incluyéndome. Caminábamos de forma triste y desganada hacia nuestros destinos y de cierta forma compartíamos la marcha todos los días, algunos optimistas se ocupaban con música en sus oídos, otros como yo; los pesimistas.

Ocupábamos esos momentos de caminata para sumergirnos en nuestros pocos importantes pensamientos e incluso algunos se ocupaban de leer el periódico para conocer el más reciente problema que se había suscitado en el mundo, por supuesto siempre había algo nuevo que reportar. Un nuevo asesinato o un nuevo conflicto entre pueblos, de cierta forma el periódico era la forma más rápida de convertir a un optimista en un pesimista, después de todo cada día había algo nuevo y lo más triste era que al día siguiente algo peor a lo anterior se publicaba en las páginas de esos diarios.

Aun así, la gente continuaba comprándolos y leyéndolos en sus caminos. Yo lo había dejado de hacer desde antes que fuera echado de casa de mis padres, así que realmente no sabía mucho del mundo sensacionalista de los diarios y al mismo tiempo podía predecir que no había algo bueno en esas páginas.

En la caminata habitual, a unos cuantos metros de distancia de una parada de autobús, de forma casi inconsciente y por coincidencia tomé un papel que se encontraba en un viejo y corroído poste. En el papel solo se podía apreciar una pequeña imagen, aparentemente era una barra larga con una deformidad en forma de zeta a la mitad de ella, ciertamente aquel papel era algo extraño, parecía ser un volante, pero al mismo tiempo no lo parecía, pues no contenía una sola palabra en el, parecía contener únicamente la parte oculta de un mensaje que no podía descifrar.

El mierdero arte moderno y sus porquerías indescifrables.-Dije al apreciarlo con mayor detenimiento.

Sin ninguna razón aparente decidí guardar aquel papel en la maleta que tenia colgada al costado, simplemente la imagen me había interesado y no quería tirarla al piso, mucho menos quería volver a pegarla en el lugar que lo encontré, de hecho: Al continuar caminando me había olvidado el lugar del cual lo había tomado, había postes viejos y corroídos en cada esquina de esta ciudad.

Después del trabajo caminé de regreso a casa por la misma ruta por la cual llegué al trabajo al igual que todos los días anteriores a ese, solo con la excepción de que ese día mi corrupto jefe había decidido pagarme un extra de mi sueldo habitual. De cierta forma le agradecía el gesto, pero lo cierto es que ese dinero extra que me había dado era un gesto hipócrita de disculpa.

A algún otro trabajador le descontaron de su paga.- Dije mientras continuaba mi camino.

Antes de llegar a casa decidí pasar por el viejo parque en el que había encontrado a Fluttershy tiempo atrás, ciertamente el lugar estaba un poco descuidado. Basura se acumulaba en los botes y el césped comenzaba a crecer sin aparente cuidado alguno.

Decidí sentarme en la banca que se encontraba bajo el árbol en que encontré a Fluttershy y no pude evitar recordar la nota que alguna vez pegué en ese lugar.

De un momento a otro recordé algo que Fluttershy me había dicho el mismo día que la conocí.

“Yo no hice eso”

¿Entonces quien lo habrá hecho?, ¿Quién habrá limpiado el lugar? Me pregunté mientras sacaba de mi maleta el indescifrable papel que había tomado en la tarde.

Quizás esa persona siga transitando por aquí y quizás verdaderamente haya tomado la nota de aquella vez-Dije en voz alta mientras revisaba el papel una vez más.

En aquel instante casi por acto reflejo decidí sacar un papel nuevo de  mi maleta y un trozo de cinta adhesiva, con mi bolígrafo viejo escribí en él un sarcástico: “hace falta limpieza” y lo pegué en el respaldo de la banca en que me encontraba.

Me levante e inmediatamente guarde mis cosas, entre ellas el papel que había tomado en la tarde y no dejaba de observar por alguna razón.

Al llegar a casa noté que Fluttershy estaba volando alrededor de los muebles y de alguna manera había logrado cortar algunos vegetales en la cocina, los encontré cortados de forma irregular y algo sosa, al parecer Fluttershy había intentado preparar algo.

Verdaderamente me sentí alagado, después de todo parecía haberlo intentado para complacerme con una cena al llegar, ciertamente sus intentos habían fallado puesto que los utensilios de cocina de este mundo no eran fáciles de sostener entre sus pezuñas, mucho menos entre sus dientes.

Le sonreí y de todo corazón le dije: Gracias.

Inmediatamente proseguí a preparar la cena y posteriormente nos sentamos juntos en la mesa a comer. Más avanzada la noche y después de haber lavado los trastes le pedí a Fluttershy que volara un poco por la casa, simplemente quería verla volar, quería verla sentirse libre una vez más, como si estuviera en un campo abierto, un bosque… Como si estuviera una vez más en Equestria.

Ella accedió sin pensarlo dos veces, rápidamente se puso de pie y estiro sus alas que ya se encontraban perfectamente sanas y bellas. Dio dos fuertes aleteadas y emprendió vuelo de manera instantánea. Dio un par de volteretas por la sala con su característica forma de volar, lenta, segura y de cierta forma temerosa. De un momento a otro la vi sonreír y casi como si fuera el primer vuelo en su vida, comenzó a dejarse llevar.

Tomo velocidad en ese pequeño espacio que le confería la sala, el comedor y la cocina y dio un  giro brusco, por supuesto al hacer eso lanzó una ráfaga de viento que sacudió algunos de los muebles y accidentalmente hizo caer algunos platos y vasos del fregadero, todos ellos se rompieron casi instantáneamente por lo cual Fluttershy no pudo hacer nada por salvarlos.

Ella inmediatamente detuvo su vuelo y comenzó a disculparse repetidas veces, yo por supuesto no la reprendí por ello, había sido un accidente y por otro lado los platos no tenían ningún valor para mí. Era simplemente cristalería inútil que era reemplazable.

Me levante de mi asiento y comencé a limpiar los vidrios y trozos de cerámica barata que se encontraban desperdigados por el piso, Fluttershy comenzó a ayudarme, mientras lo hacia ella se dio la vuelta para hacer uso de una escoba vieja que tenia y al hacerlo no pude evitar mirar su Cutie Mark, sin razón aparente también vi el resto de su cuerpo. De cierta forma algo en ella me había hecho sentir curiosidad. No fue sino hasta que ella se paró de tal forma que me dejo apreciar sus costados que me di cuenta.

Aquella imagen del papel era una pierna de poni y no cualquier poni de la tierra, era un poni de Equestria, para confirmarlo inmediatamente corrí por el papel de mi mochila y le pedí a Fluttershy que se mantuviera en una postura en la cual pudiera comparar ambas siluetas.

Mis sospechas eran ciertas, era la pierna de un poni de Equestria. De eso no cabía duda, pero la pierna no mostraba una Cutie Mark, por el contrario apenas era apreciable su forma, el papel estaba dañado y estaba impreso en un formato minimalista, toda la forma solo se podía apreciar únicamente en un solo color.

Alguien había encontrado otro poni y estaba buscando al resto al igual que yo, el problema era que ahora debía buscar una manera de dar con esa otra persona.

No era la teoría más fehaciente, pero teníamos que creer en algo.

Algo que sacara a Fluttershy de su tristeza.

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