Friendship Beyond the Clouds, an MLP Novel Book One: Unicorn
Wind Swords
Previous Chapter“¿Puedes encontrar este lugar? No te lo puedo asegurar.
No está por aquí. ¡Es la nada en absoluto!
Se cerraron las puertas y desapareció de la vista del ojo
Por su imperio de los Ángeles, así nunca podrá caer”.
Obscuridad… es lo único que puedo ver, además de escuchar ruidos de cadenas que provienen del exterior, además de las que me atan en mi confinamiento. Aún no puedo creer que yo, con todo lo que he aprendido hasta ahora haya sido capturada por un insignificante y mal organizado grupo de rebeldes. Mi ala de dragón ha sido robada, ¡malditos! No les ha importado dejarme indefensa e incapacitada, si no fuera por la intervención de esa extraña pegaso, la tal Opallium ya me habrían cortado la garganta, de alguna manera los convenció de llevarme cautiva, aun cuando sus compañeros la tentaron para acabarme sobre esa miserable roca en medio del desierto.
-No nos servirá para nada, si acaso la piel de dragón que trae consigo nos servirá para comerciar algo muy bueno… si no le decimos al líder, por supuesto
-Déjala, ella será mi responsabilidad, la llevaremos con nosotros.
-¡Si crees que nuestro líder estará feliz con tu decisión!…
-No espero que lo esté, es más, seguramente querrá matarme en el instante que la vea…
-… Opa, Opa, tu sabes lo que haces, sólo por habernos salvado el pellejo más de una vez con tus visiones…
-Gracias, Solstice.
Conversaciones como estas venían del exterior de mi jaula, nadie gritaba, no insultaban, podían convivir sin mal tratarse unos a otros; qué es eso, ¿risas? Tenía demasiado tiempo que no escuchaba a los ponys hablar de forma tan amable unos con otros, mucho menos entre otras especies, y es que, entre ellos había más que sólo ponys terrestres y pegasos, grifos y minotauros, algunos búfalos, cebras y… ¡yaks! Bastante resistencia que poseen esos bastardos, ni siquiera la Emperatriz pudo exterminarlos por completo, aun cuando en la operación ofensiva hace tres años destruyéramos las pocas aldeas que quedaban en el norte… Estos benditos sobrevivientes me acabarán cuando se enteren de las campañas en las que he participado junto al Ejército de la Estrella… Un sentimiento de angustia empieza a llenarme el alma; el simple pensamiento de saber que no llegaré nunca a mi objetivo, la vida perdida de mis padres, de Flitt, a cambio de mi simple supervivencia, los años de acoso y esclavitud que he vivido, las veces que me he quedado a un solo instante de quitarme la vida con mis propias armas… todo se acaba aquí, qué irónico –me repito una y otra vez- causar tanto dolor y mal, sólo para tratar de salvar la tierra donde mis antepasados vivieron, y hoy, que sólo anhelamos libertad, se ha terminado.
¿Una lágrima? Bueno –me digo mientras sonrío- al menos aún tengo sentimientos, sólo me queda rogar por una muerte rápida…
Todos mis pensamientos y cavilaciones terminan con un tremendo resplandor que viene del exterior, ¿será una explosión? ¿Acaso alguien ha venido a buscarme? No… jamás me he sentido acompañada, ni siquiera cercana a nadie en mi cuadrilla de vuelo, a duras penas puedo confiar en ellos, ¿quién vendría a buscarme? Una fuerte sacudida hace que las cadenas que me aten me golpeen en la cara y mucha sangre empieza a brotar, junto con la que había perdido anteriormente con la esquirla que atravesó mi pata trasera empiezo a debilitarme más. Entonces una figura de tremendo tamaño y fuerza aparece delante de mí: un minotauro (supongo era el tal llamado Solstice), me levanta con una sola mano y me dice:
-Si te atreves a siquiera abrir un ojo, te lo arranco, miserable esbirro.
Y un mal oliente saco cubre mi cabeza. La poca luz que se deja entrever por la sucia tela que llevo encima, colgada de ambos pares de patas y con las alas atadas me hacen recordar algo de ese sentimiento llamado esperanza; al menos hasta que mi mente, entre el mareo y la debilidad que la pérdida de sangre me ha causado, es capaz de cavilar por sí misma. Bueno –pienso- tal vez sólo me tengan de por vida en una jaula húmeda, si es que su escondite no es ubicado por el Ejército de la Estrella Púrpura antes, tal vez me utilicen como sirviente, encadenada a los caprichos de algún enfermo líder rebelde, o tal vez me utilicen para sacarme las entrañas y rellenar mi cadáver de explosivos y convertirme en una especie de bomba en medio de una batalla… ¿Por qué pienso esto? ¡Que lo hayas visto o hecho en el pasado no significa que ellos sean iguales a ti!
Una brisa increíblemente fría se siente al salir a cubierta, una silueta de una especie de dirigible se deja ver entre las costuras de mi máscara apestosa, entonces reacciono y entiendo lo que está pasando: estamos a una altitud por encima de las nubes, el frío, el poco oxígeno que puedo respirar, el mareo… Sin mi equipo de supervivencia no podré permanecer consciente mucho más tiempo; sin embargo, esa sensación se acaba unos pasos más adelante, a pesar de seguir viendo luz natural, el frío se convierte en una sensación de calor agradable, el aire se ha hecho más fácil de respirar, como si estuviera en tierra, y lo mejor: ¡está limpio! A pesar del mal olor de la bolsa que traigo puesta resulta agradable sentir la brisa en mi mallugado cuerpo, puedo distinguir a lo lejos unas pequeñas montañas, ¿acaso estoy soñando? Primero estábamos a gran altitud sobre el cielo y ahora, ¿estamos en tierra en un tipo de paraíso perdido?
-Bienvenida a nuestro hogar vieja amiga.
Escucho y reconozco esa inconfundible (y angelical) voz a mi lado.
-Sé que estás confundida, siempre has sido un libro abierto para mí. Sé paciente, pronto entenderás que está pasando, y por qué pedí que te trajeran conmigo aquí.
Son las últimas palabras que logro escuchar antes de perder la consciencia.
Cuando logro despertar me encuentro en una celda (vaya sorpresa), pero lo que noto es que a mi lado hay una mesa con un plato de comida, y agua, -¡mis heridas!- Al tocar mi cabeza siento una venda y debajo de ella algunas suturas, al voltear veo mi pata trasera curada, como si no hubiera sido atravesada por esa bala perdida en medio de la batalla. ¿Cómo es posible? Únicamente con magia podrían haber hecho esto, era una herida grave, que hubiera cobrado al menos, mi extremidad. ¿Quién en su sano juicio curaría a otro con magia, a menos que fuera obligado a hacerlo? Aún me siento bastante confundida, pero no tanto como para reconocer la sensación de hambre, por lo que sin pensarlo me abalanzo sobre el plato que se encuentra a mi lado, el agua es más clara de lo que habría podido esperar, y tiene buen sabor, así que la bebo con tantas ansias que casi toda cae sobre mí, el heno que está en el plato está limpio, casi puro, sólo había podido comerlo así cuando era niña, en nuestro Cielo Dorado…
Recuerdos de mi infancia comienzan a inundar mi memoria: aquella vez en la que mi madre me arropó por última vez, las veces en las que mi padre me dejaba entrar con él a la gigantesca cabina de mando, y la última vez que los vi. Jamás olvidaré el recuerdo de mi madre envuelta en llamas, o la última vez que mi padre me habló y me obsequió mis…goggles de vuelo. ¿¡Dónde están?! Seguramente los rebeldes los tomaron (junto con todas mis demás cosas. Es entonces que regreso a la realidad y al ver el muñón que solía ser mi ala izquierda noto lo indefensa que en realidad me encuentro: me han quitado todo, mi equipo de vuelo, junto con mi ala de dragón desaparecieron, ni siquiera la bufanda que mi madre me dio está conmigo, solo yo, encerrada en esta celda, a merced de mis captores. Ni siquiera puedo seguir comiendo, una desesperanza tan grande que pareciera pesar como toda la ira de la Emperatriz Sparkle recae sobre mí, aplastando todo deseo de vida que queda en mi lastimoso ser; entonces comienzo a buscar cualquier objeto que pueda ayudarme a terminar con mi existencia, una sábana, un borde filoso en la pared, sin éxito, el plato y vaso que me proveyeron son de metal, imposible tratar de hacer algo con ellos, me siento muy débil como para tratar de aplastarlos, la mesa es una gran roca que no puedo levantar como para dejarla caer sobre mi cabeza… arrojo la comida por toda la celda y comienzo a gritar, maldecir y llorar sin control.
Cuando al fin puedo calmarme, entre lágrimas escucho una dulce voz que viene de fuera de una pequeña ventana que da al exterior:
-¿Sabes? Pensé conocerte, pero jamás pensé que fueras una cobarde.
-… Quien, qué, cómo…
Se escucha una sonrisa y esa yegua maniática sigue hablando:
- Puede que estés confundida y tratando de entender lo que sucede en estos momentos, pero...
-… ¡Ni siquiera te había visto toda mi miserable vida, y crees que me conoces, estúpida!
-… Ven aquí.
Coloco como puedo la pequeña cama junto a la pared y trato, con ingenuidad de alcanzar el diminuto agujero en la pared que llamo ventana, cuando logro asomarme por ella, lo único que puedo sentir es una fuerte pezuña golpeándome el rostro.
-¡Boop! Ja ja ja, nunca pensé que ese viejo truco funcionara de nuevo Eclipse, ¡eres y siempre serás una tonta de primera!
Me estremezco hacia el suelo y caigo de una forma en la que milagrosamente no me rompí alguna de mis patas, entonces reclamo:
-No pensé que tuvieras los ánimos para maltratar a una inválida… olvidé tu nombre… Opolio?
-…Ja ja ja ja, eres única Clip´s!!!
Esa yegua comienza a reír aún más, hasta el punto de hacerme desesperar, es entonces cuando decido abalanzarme contra la pared sólida sin importarme nada, ¡y cómo me arrepentí de haberlo hecho! Un enorme chichón brota de mi cabeza después del impacto y una sensación de mareo incontenible hace que casi devuelva el poco alimento que acabo de consumir. Por fuera solo mi enemiga trata de contener la carcajada; en verdad no puedo creer que se goce de tal manera de ver a una pegaso inválida tratando de luchar contra su destino, el cual, sin dudarlo era la ejecución.
-¿¡Por qué sigues llamándome así, loca, nunca había escuchado un nombre similar!?
-Pero el que posees en este momento no es el tuyo, ¿verdad?
Pasó un largo tiempo, hasta que mi nariz dejó de sangrar por el golpe que esa loca de Opallium me diera en la cara, el tiempo pasaba y ella no se movía de su sitio fuera de la ventana de mi celda, tarde, pasada la hora del sueño y al no poder dormir con esa pervertida afuera, decidí comenzar a hablar, pensando que podría ser la última conversación que tendría jamás:
-… Así comenzaron a llamarme
-¿Tu padre?
-No, el jamás hubiera pensado un nombre tan ridículo como éste; fue…
-¿Un amigo?
-Yo no lo llamaría así… Y tú, ¿cómo sabes quién soy?
-Pensé que nunca lo preguntarías…Realmente no sé tanto sobre ti como alardeo; son simples y vagos recuerdos que han comenzado a venir a mi mente desde hace un tiempo, yo…
-Escuché que tienes visiones, y gracias a ellas has ayudado a atacarnos.
-Sí, lamento eso, pero; ¿sabes algo? Aquí tengo amigos, y quiero protegerlos, tus compañeros se han llevado a muchos y jamás volví a verlos.
-Debe ser un sentimiento terrible, casi como el estar esperando tu muerte en una celda ubicada quien sabe dónde…
-No morirás, ya me encargué de eso, ellos sólo quieren…. Información, por así decirlo. Cuando terminen te devolverán tus cosas; al menos tus goggles, permanecerás aquí un tiempo, hasta que decidan si te vas o te quedas…
Mi corazón se llenó de calma en ese momento, aun así el sentirme prisionera sin la posibilidad de poder volver a salir al exterior me seguía abrumando.
-Oh, y tampoco permanecerás mucho tiempo más en este lugar, sé cómo odias estar encerrada.
-A pesar de tener “vagos” recuerdos sobre mí, a pesar de no haberte visto nunca, pareces saber mucho sobre mis gustos.
-Y forma de pensar…
-¿Al menos puedo saber en dónde estoy? ¿Hola?
Miré por la pequeña ventana arriba de mí y ya no logré ver la silueta de esa yegua loca; seguramente la guerra la ha dejado en un estado de demencia tal, que ni siquiera ella es capaz de reconocer a quien conoce y a quien no, pero la desesperación por tropas que luchen contra el New Order… ¡AHHH! Unos ojos azules están fijos detrás de mí. ¡Es ella, se ha metido a mi celda!, ¡QUIÉN DEMONIOS ERES!
-Yo… no lo sé, aún, y mi vida es una tortura casi como la tuya. Ambas estamos buscando algo que no sabemos cómo encontrar, por más que hemos tratado…
-… No sé a qué te refieres… Alzo la mirada y veo sus enormes alas, debajo de ellas se abren ojos brillantes y horrendos… ¡AYUDA! ¡QUE ALGUIEN ME SAQUE DE AQUÍ!
-¿No querías morir hace sólo unas cuantas horas? Dice con una risa burlona detrás de mí mientras con mis cascos intento trepar de manera inútil la pared que tengo delante de mí, rasco, araño y finalmente escucho el crujido de mis cascos romperse ante la inmuta pared. Entonces una sombra horrible se alza y deja ver unas siluetas que me son familiares: espadas de viento, esta pegaso estuvo armada todo el tiempo; siento cómo mi vientre es atravesado por amas espadas, el dolor es insoportable, ella logra levantar todo mi cuerpo y acercarme hacia su rostro, hasta que casi puedo oler su aliento.
-¡Pregunté, si acaso no es esto lo que anhelabas con tanta desesperación!
Una boca terriblemente grande y llena de colmillos se abre y siento como sus espadas despedazan mi cuerpo y me escucho a mí misma gritando en medio de mi celda… ¿Una pesadilla? Las había tenido antes, cuando empezaba a matar a otras criaturas al principio de mi servicio en la milicia, pero esta pesadilla en particular hace que casi moje la rústica cama en la que me encuentro recostada; cuando alzo la vista hacia la ventanilla de mi celda veo un sol saliente y cristalino, amarillo como los ancianos contaban que solía ser, ¿qué sucede, dónde me encuentro, he muerto y es este acaso el castigo previo antes de ser lanzada a las llamas del tártaro? ¡Debo admitir que si he de tener pesadillas como esta última intentaré no volver a dormir jamás!
-Al fin despertaste, Eclip… Dream
Esa yegua loca asoma rápidamente su cabeza encima de la ventana y yo sólo puedo dar un grito de espanto y sorpresa:
-¡AHHH!
-Tranquila, muchos aquí han tenido pesadillas conmigo, tal vez por eso no puedo conseguir a mi pony especial…
Me quedo inmóvil sin poder articular palabra alguna.
-Hoy saldremos a dar un paseo, antes de ver a nuestro líder, está muy interesado en conocerte, sobre todo le ha llamado la atención esa ala con piel de dragón que has traído contigo. Me impresiona la forma en la que has salido adelante, y la determinación que has tenido para encontrarlo… Quita ahora esa cara de espanto y termina tu desayuno, es hora de salir un poco.
Ella se despide y sale volando a gran velocidad hacia ese cielo azul claro con ese hermoso sol, cuyos rayos bañan una pequeña parte de mi reducido confinamiento, caminando hacia atrás descubro otro plato con comida, y un vaso, con leche (que acabo de derramar); ¡leche! Sabrán las diosas de dónde habrán sacado a las vacas que la producen, se han casi extinguido, siendo relevadas para el servicio exclusivo a la élite de unicornios en Canterlot… Con cada nuevo detalle descubierto me acerco más a la locura; espero no quedar tan demente como esa yegua rubia, sólo de imaginarlo me da una sensación de repugnancia, entonces comienzo a engullir mi almuerzo.
(…)
Tiempo después la oscura puerta de hierro se abre frente a mí, y al menos una docena de guardas minotauros y grifos entran a la diminuta jaula en la que me encuentro, me atan con cadenas y grilletes y al fin puedo salir, lo primero que veo es una improvisada prisión; al parecer no acostumbran a traer prisioneros, o castigar el barbárico comportamiento que tienen, ha de ser algo normal en su clase -pienso- mientras me llevan a empujones, gritos e insultos a través de los pequeño pasillos de la nave rebelde, entonces me conducen por uno que da hacia una salida. ¡Nunca pensé el gusto que me daría poder ver la luz del Sol Celestino una vez más, y mucho menos pensé verlo en todo su esplendor! ¿Qué es este lugar? –Sigo pensando mientras trato de mantener la cordura-
-Veo que será fácil convencerte de quedarte con nosotros, Dream, ¡acércate, no seas tímida!
Escucho débilmente a una Opallium posada sobre un gran monolito de cristal que se alza sobre una amplia explanada cubierta de… ¡hierba!
-¿Qué demonios está sucediendo? ¡Ustedes deberían haberme ejecutado a estas alturas!
-¡Sí, alturas; de eso se trata, ven! ¡Ustedes, dejen a nuestra invitada dar un vistazo, les prometo que no volará hacia ningún lado!
Dudosos retiran todas las cadenas que me ataban, entonces al acercarme (con bastante precaución hacia mi captora) siento una tremenda ráfaga de viento en mi rostro, casi caigo por la orilla, si no es porque esa demente me sostiene del cuello ya estaría desparramada en algún lugar sobre el desierto Equestriano… No puedo creer lo que veo: una villa totalmente poblada por diferentes especies que el régimen creía extintas, casas, cultivos, incluso pequeñas lagunas colocadas en un sistema de anillo hecho de roca… ¡FLOTANTE! Sin mencionar el cielo azul y el amarillo sol que se alza sobre nosotros; no puedo articular palabra, el asombro me deja sin posibilidad siquiera de moverme.
-Bienvenida… hermana.
Volteo a ver a mi loca compañera, ¡cada vez que la vuelvo a ver habla una nueva falacia, es desesperante!; sin embargo he desistido en mis intentos por entenderla…
-¿¡Bienvenida a dónde!?
-A nuestro hogar… ¡Satrlight Nimbus!
