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by Koryvideo

"Cambios insignificantes"

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Aquel día tuve un sueño distinto, en él me encontraba en un bosque completamente oscuro y lleno de aromas que nunca antes había experimentado, así como también plantas y animales extraños que eran apenas visibles y huían de mi presencia, aparentemente estaban asustados pero no los culpo, creo que yo también lo estaría si viera algo que no conozco caminar por mi hogar sin previo aviso. En fin, no fue más que un sueño pero en el sentí que me estaba acercando a un lugar bastante especial puesto que a pesar de ver poco, la oscuridad de ese bosque no me aterraba, de hecho no era amenazadora. Por el contrario, me hacía sentir bien, me hacía sentir extrañamente tranquilo.

Fuera lo que fuera, ese sueño me había hecho despertar más temprano que de costumbre, no tenía lagañas en los ojos y no tenía el acostumbrado dolor de cuello con el que siempre amanecía, es más. No había quedado rastro alguno del cansancio del día anterior, de alguna forma había descansado como no lo había hecho desde hacía varios años.

Supongo que en aquel momento le atribuía el buen sueño a la falta de tabaco del día anterior. Lo cual había sido algo involuntario, simplemente me había quedado sin cigarrillos aquel día y no contaba con el dinero suficiente para comprar más. Por otro lado pudo ser consecuencia de caminar de regreso a casa desde el trabajo, el cual se encuentra a casi 5 kilómetros de mi hogar. Una caminata o una baja en mi consumo de cigarros eran mis principales teorías. Pero fuese lo que fuese me había hecho bien, así que en aquel entonces decidiría dejar de fumar para ver si era la razón de mi reciente cambio.

Por supuesto no estaba seguro de ello pero creer en eso era mejor que nada. Aquel día nuevamente bajé a la cocina de mi hogar, tomé un tazón de cereal, un insípido café instantáneo y por alguna razón decidí encender el televisor, para mi gran fortuna estaba transmitiéndose un episodio de la antigua animación My Little Poni, de cierta forma me alegré en aquél instante puesto que había pasado tiempo sin ver un episodio de la caricatura que en algún momento me había hecho feliz y que por distintos factores como por ejemplo; mi trabajo, no podía ver.

Recuerdo ese día haber visto el episodio en que Fluttershy intentaba apoyar con todas sus fuerzas a Rainbow Dash en la competencia de jóvenes voladores en Cloudsdale, por supuesto el memorable instante en que Fluttershy grita y salta de emoción cuando “Dashie” (como Pinkie Pie solía llamarla) logra el “Sonic Rain Boom” me había hecho reír de una forma que no recordaba, era una risa corta acompañada de la calidez del pecho que me había hecho sentir ese momento desde la primera vez que lo había visto 4 años atrás.

De cierta forma me sentía optimista y por alguna razón tenía ganas de vivir aquel día, día que debo mencionar era igual al resto de los días que viví antes puesto que al salir de casa noté que no había cambiado nada en el mundo. Las noticias aún reportaban conflictos, asesinatos en la ciudad y protestas en los pueblos. Las calles continuaban sucias, los vagabundos aún olían a mierda y los autos aún hacían sonar exasperadamente sus bocinas. Todo era como normalmente era, pero yo no me sentía de la misma manera que siempre, por alguna razón me sentía bien a pesar de continuar en el mismo lugar que odié durante mis más recientes años.

En el trabajo de oficina al que estaba acostumbrado estaban las ya comunes facturas y recibos traspapelados que tenía que ordenar, se encontraban los arreglos que debía elaborar y se encontraban las movidas corruptas que debía ocultar, sin embargo aquel día lo había hecho todo más rápido que nunca, lo había hecho de manera sencilla y sin enfadar.

Ciertamente ese día me sentía bien, parecía que el mundo había mejorado para mí o si es más correcto decirlo: Yo había mejorado en el mundo.

Mientras caminaba de regreso a mi hogar noté que la noche comenzaba a brillar un poco más de lo que acostumbraba, el alumbrado público brillaba mas y el parque por el que solía pasar durante las noches se encontraba limpio, había ardillas rondando por los caminos del parque y se escuchaba a algunos pájaros silbar, parecía haber primavera en ese pequeño parque que el día anterior se veía sucio y abandonado. Era algo digno de admirar y por supuesto era algo difícil de creer.

¿Lo habrá hecho un trabajador del gobierno?-Me pregunté, claro que no.  De haber sido así pudo haber escondido la basura un poco y reportar la tarea como terminada, no es como que el gobierno se preocupe mucho por los parques de esta zona de la ciudad en la que solo viven ancianos-Conteste mi propia pregunta silenciosamente.

¿Quién será el responsable de haber hecho esto? ¿Quién pudo haber tenido la voluntad de limpiar y arreglar el parque? Me pregunté repetidas veces en aquella noche, no podía irme sin hacer algo para agradecer ese gesto público que si bien no estaba dirigido a mí, me había hecho sentir bien.

Sin ideas en la cabeza saqué un pequeño papel y un trozo de cinta adhesiva de mi maleta.

En el papel escribí con un viejo bolígrafo un insípido “Gracias” y lo pegué en una banca que se encontraba debajo de un enorme árbol.

Después de hacer eso continúe mi camino y llegue a casa más rápido de lo que normalmente lo hacía. Como si volviese a ser un niño que corre emocionado a casa cuando sus padres lo llaman.

Aquella noche en cama no pude evitar derramar una lagrima de mi ojo derecho, aquel día había sido  increíblemente bello para mí y por supuesto el parque había hecho de mi caminata algo verdaderamente especial, esa noche dormir se me facilitaría.

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